NOTA DE TAPA

La isla de la utopía

viernes, 8 de mayo de 2020 · 05:59

“Utopía significa etimológicamente <no lugar>, aunque algunos prefieren interpretar la u inicial como la eu griega y, por lo tanto, leen <buen u óptimo lugar>; otros incluso consideran que al acuñar ese neologismo, Tomás Moro precisamente lo que quería era jugar con esa ambigüedad, puesto que se toma como modelo positivo un país inexistente” explica Umberto Eco en Historia de las tierras y los lugares legendarios. De esa diferencia etimológica surgen las distintas acepciones de la palabra que acuña Diccionario de la Real Academia Española: “Plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización” y “Representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano”. De esa manera, la utopía puede ser algo esperable y favorable o una ilusión imposible de concretarse.

La isla de los utópicos, descrita por Moro en 1516 era un territorio de 200 millas de extensión en su parte más ancha y que tenía forma de medialuna. “Tiene la isla 54 ciudades, grandes, magníficas y absolutamente idénticas en lengua, costumbres, instituciones y leyes; la situación es la misma para todas e igual también, en cuanto lo permite la naturaleza del lugar, su aspecto exterior” describe Eco. Se trata de un espacio sumamente resguardado por escollos, montañas y piedras peligrosas para quienes deseen llegar por vía marítima y con una geografía tremendamente agradable para los nativos del lugar. Imposibilita el ingreso de extranjeros, pero garantiza una excelente calidad de vida a sus naturales.

Algunos estudiosos sostienen que las descripciones de Moro de la isla de la utopía estaban inspiradas en el Nuevo Mundo narrado en las crónicas de viajes de Américo Vespucio. Cinco siglos más tarde, se confirma la protección geográfica señalada en la descripción del lugar en la obra de Moro. A 20.000 kilómetros de Wuhan, China, Argentina se benefició por la distancia que la separaba del lugar en el que comenzó la circulación del coronavirus covid-19. Medio mundo entre un lugar y otro que se transformó en tiempo. Posibilidad de ver lo que sucedía en China, en Italia, en España y actuar en consecuencia. “El tiempo es oro”, dice el refrán. Pero en este caso, es algo más valioso aún: vidas.

Ganar tiempo y salvar vidas han sido las premisas fundamentales en el abordaje de la pandemia en el país. Se ha repetido largamente que mientras más se retrase el pico de la curva de contagio, más preparados estarán los hospitales y los distintos centros de atención para evitar que el sistema de salud colapse y catástrofes como las que se observan en distintos puntos del globo. Sin lugar a dudas, esa estrategia funciona: no es igual la situación actual en la ciudad de Buenos Aires que en el estado de Amazonas, en Brasil.

En la provincia de Córdoba, el abordaje de la pandemia está a cargo de los Centro de Operaciones de Emergencia (COE) que han dividido el mapa en distintos sectores para coordinar la tarea entre distintas localidades. El COE Nº8 Regional Alta Gracia abarca 54 municipios y comunas, que a diferencia de los descriptos por Moro en la isla de la utopía, son lugares muy diferentes en cuanto a recursos, personal médico, centros de salud y equipamiento. La mayoría de los lugares que están a cargo de este COE no cuentan con hospitales o clínicas y son dispensarios y centros de atención primaria de la salud los encargados de recibir a los pacientes con distintas patologías. Las últimas semanas, los miembros del COE recorrieron distintos puntos de la región capacitando al personal de salud y relevando las necesidades particulares de cada sector.

 

Optimismo

Con pocos casos confirmados, el mensaje permanente del COE Nº8 es que se están haciendo las cosas bien. "Haber podido cortar una cadena de contagio que parecía compleja en un primer momento nos da gratitud” manifestaba el pasado 27 de abril el intendente Marcos Torres Lima ante los micrófonos de Siempre Radio 93.3. Es cierto que la situación comenzó particularmente difícil para Alta Gracia. El 13 de marzo, cuando el covid-19 era aún más meme que precaución en el país y las clases continuaban su dictado normalmente, se confirmó que una trabajadora de una escuela, su marido y otro contacto estrecho de ambos tenían el virus. Una escuela fue puesta en cuarentena y otra institución decidió realizar una desinfección el lunes 16 de marzo ante el temor generalizado por un audio que daba cuenta de otros posibles casos. No estaba aún conformado el COE, la ciudad tampoco contaba en ese momento con un protocolo de atención diferenciada para pacientes febriles y respiratorios, los comercios estaban todos habilitados y casi nadie utilizaba barbijos o extremaba la precaución.

Sin embargo, inmediatamente se armó un Comité de Emergencia que evaluó la situación y comenzó a aplicar protocolos de seguridad para evitar que se multiplique el contagio. Los hisopados a todos los contactos estrechos de casos confirmados y las medidas de aislamiento fueron las grandes armas con las que comenzó la batalla contra el nuevo coronavirus. El COE recién estaba en pañales cuando parecía que la situación se complejizaba a raíz de un caso detectado en el Sanatorio Alta Gracia y desde el COE central se determinó el aislamiento de las localidades de Alta Gracia, Villa del Prado y Villa Parque Santa Ana. Sin embargo, también en ese caso se pudo cortar la cadena de transmisión del covid-19.

Nuevos casos se registraron la última semana, pero a diferencia de los anteriores, la situación se mostró controlada desde el inicio: un viajero repatriado que cumplió con la cuarentena y las medidas de seguridad y dos trabajadores del Hospital Italiano que también están en aislamiento. Sus contactos estrechos dieron negativo a los hisopados y el temor a contagios masivos por esos casos parece desterrado.

 

De eso no se habla

Sin desmerecer el importante trabajo realizado por el COE Nº8, hay un aspecto del cual sus miembros evitan hablar públicamente: la muerte. Por utopía o para evitar sembrar el pánico, quienes comunican la situación diaria en la zona y las medidas de prevención enfatizan constantemente la importancia de que los vecinos permanezcan en sus hogares, el personal de salud esté entrenado en cómo abordar los distintos casos, en la utilización de los elementos de protección y en que la atención primaria sea diferenciada para pacientes febriles y respiratorios que para aquellos que padecen otras patologías.

Consultada sobre la cantidad de respiradores en una localidad aledaña a Alta Gracia, la directora del Hospital Arturo Illia, Mariana Garay, señaló que: “Lo más importante en este momento no es contar el número de camas de terapia ni de respiradores en la zona, sino hacer hincapié en la importancia de que los pacientes sean atendidos diferenciadamente si tiene síntomas respiratorios o febriles para que no contagien a los otros pacientes. Si les hacemos la atención temprana y oportuna no necesita ni terapia ni respiradores”. Por su parte, el coordinador del COE Nº8, Pablo Ortiz, evitó mencionar la cantidad de morgues que hay en la ciudad y su capacidad: “Estamos trabajando muy arduamente para no tener que llegar a una situación extrema. No es lo importante cuántas morgues hay, sino lo que podemos hacer para tratar a los pacientes para no llegar a esa situación” señaló en Siempre Radio 93.3.

Más allá de que es evidente que todos los esfuerzos deben estar puestos en evitar las muertes y en tratar de que los pacientes no necesiten cuidados intensivos, nada asegura que eso garantice que la situación no se complejice. Y de hecho, desde el COE Central se están realizando preparativos en ese sentido y Alta Gracia recibió una ambulancia de alta complejidad para traslados de pacientes a Córdoba. En la última sesión del Concejo Deliberante, Pablo Ortiz señaló: “Estoy convencido de que el invierno que se nos viene va a ser duro. También estoy convencido de que la situación del covid-19 en nuestra ciudad va a aparecer. Y no lo digo desde el pesimismo, lo digo desde la realidad (…) Esto –la necesidad de hacer la cuarentena a pesar de las dificultades económicas que implican- es apremiante. Ya ni siquiera es una cuestión política. Es una cuestión sanitaria. Es una cuestión de vida o muerte”.

A medida que avanza la cantidad de casos, mientras se busca hacer todo lo posible por retrasar lo más posible el pico de la pandemia y que Argentina no ingrese a la etapa de circulación del covid-19, surgen nuevos temas a tratar. Hasta el 23 de abril, el Ministerio de Salud de la Nación no había hecho ningún tipo de recomendación respecto del manejo de cadáveres de fallecidos por covid-19. Esa fecha, se publicó un documento que especifica que no existe en el país un protocolo sobre el tema, pero que se recomienda seguir las indicaciones contempladas en las Directrices de la Organización Mundial de la Salud, en donde establece qué debe hacer el personal médico, de enfermería y de las casas funerarias.

Por protocolo, los pacientes con covid-19 son atendidos en el Hospital Rawson, por lo que no sería esperable que hubiera demasiadas muertes en Alta Gracia. Sin embargo, el único caso de la región que abarca el COE Nº8 en donde el paciente falleció se produjo en la ciudad, ya que el hombre llegó al Sanatorio Alta Gracia en grave estado y nunca pudo ser trasladado. Por lo tanto, el tema de la contención de cadáveres no puede ser ignorado absolutamente.

Según la información que provee periódicamente el Registro Civil, las defunciones en la ciudad no llegan a un promedio mucho mayor a una muerte por día. Ni el Sanatorio Alta Gracia ni la Clínica Santa María tienen espacio de almacenamiento de cadáveres. “Ni la clínica ni el sanatorio tienen morgues. En la clínica tienen una salita donde guardan el óbito, que es chiquita. Pero por lo general los van a buscar rápido, porque son pacientes del PAMI. Si quedan muchos días, ahí se los llevan a otro lado. En el sanatorio, directamente no hay sala ni nada. Hay un lugar con chapas y lo meten ahí. Está afuera, en un pasillo, al costado”  explicó a Sumario, el diario de los viernes, personal que se desempeña en ambas instituciones. Otra fuente médica consultada por este medio aseguró que si bien no podría precisar el número exacto de la capacidad de la morgue del hospital, “es muy chica”.

La pandemia avanza, lentamente los casos se multiplican en el país y el foco de la atención va pasando de un punto a otro. En un primer momento, la urgencia era contar con espacio para atender a los casos febriles y respiratorios de manera diferenciada. Posteriormente, se incrementaron los recursos destinados a la alta complejidad: ambulancia, helicóptero, avión sanitario. Las capacitaciones al personal de salud estuvieron destinadas a la detección de patologías respiratorias de las vías aéreas bajas y al manejo de los elementos y protocolos de seguridad. La muerte todavía ocupa un lugar periférico.

 

Utopía y distopía

La manera en la que se aborde el tratamiento de la pandemia determinará que el futuro de la región sea utópico o distópico. Las 54 localidades del COE Nº8 pueden ser una isla de la utopía, tanto por tener un plan deseable de difícil realización como por tratarse de una sociedad de características favorecedoras del bien humano si se logra contener el mayor ataque del virus.

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