"Sobre el aborto, el Estado no puede seguir mirando hacia otro lado"

domingo, 30 de agosto de 2020 · 03:00

De cuna radical, es la hija mayor del exconcejal y Presidente de la UCR circuito Alta Gracia, Omar Allende, actor partidario ineludible desde la recuperación institucional en 1983. Desde pequeña, se interesaba por la política y por cuestionar “cosas que le llamaban la atención”. Nacida y criada en Alta Gracia, vivió toda su vida en barrio General Bustos, cerca de la costanera del arroyo Chicalmtoltina. Cursó la primaria en la Escuela Normal Superior de Alta Gracia y el secundario en el Colegio Angloamericano.

Durante su adolescencia, comenzó a militar en la Juventud Radical, en donde llegó a ser autoridad departamental. En 2019, formó parte de la lista de Alta Gracia Crece y con 32 años es una de las concejalas más jóvenes del legislativo local. Sus primeros pasos en la función pública están marcados por la pandemia que paralizó al mundo desde principios de 2020. Además, está cursando las últimas materias de abogacía en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba. Vive en pareja junto a su hijo pequeño, Octavio y pronto se sumará un nuevo integrante a la familia.

En una entrevista exclusiva con Sumario, Lucía Allende presentó su visión sobre la ciudad, la política, el Concejo Deliberante, la salud pública y los derechos de las mujeres.

¿En qué momento decidiste que querías dedicarte a la política?

Desde chica, siempre tuve la iniciativa y las ganas. Me interesaba cuestionar algunas cosas que me llamaban la atención. A raíz de eso, cuando estaba en el secundario, empecé a acercarme a la Juventud Radical y a partir de eso surge mi militancia.

Y como dice el dicho, lo que se hereda no se hurta…

Sí, claro… Mi papá siempre, desde joven, estuvo en la juventud partidaria alfonsinista desde la vuelta a la democracia. De alguna manera siempre mamé eso en casa, pero tranqui, sin presiones.

¿Qué es para vos Alta Gracia?

Es mi lugar en el mundo. He tenido la posibilidad de viajar a otros lugares en Argentina o Brasil y hay lugares maravillosos. Pero nada se compara con Alta Gracia. Me parece que tenemos todo: naturaleza, patrimonio, turismo, movimiento, comerciantes. Sin dudas, no me iría de acá.

¿Y tu lugar en Alta Gracia cuál es?

El arroyo. Nosotros desde chicos hemos vivido cerca de la costanera… paso tres días sin ir y ya se extraña.

Los lugares también son en gran parte gracias a su gente… ¿Qué caracteriza a los vecinos de Alta Gracia?

Somos familieros, amigueros, sociables. Nos vemos por la calle y nos conocemos de vista nada más, pero ya nos saludamos. Esas son acciones de las ciudades chicas, los famosos pueblos, en el buen sentido de la palabra. Más allá de que por ahí la ciudad crece y tenemos vecinos de otras ciudades que vienen a vivir, seguimos con las mañas de pueblo. Y también dentro de la ciudad, cada barrio tiene su idiosincrasia.

¿De qué crees que vive la ciudad?

Alta Gracia no tiene mucha diversidad en cuanto a los ingresos económicos. Vivimos mucho del comercio. Hay muchas familias que dependen de la ciudad de Córdoba, porque sus trabajos están ahí. Hay algunas fábricas e industrias medianas, no grandísimas. Dan muchísimas fuentes de trabajo, pero no alcanza para que subsista toda la ciudad de eso. Dependemos mucho de la capital y de la cercanía que tenemos con ella. Hace muchísimos años que se intenta, pero no se logra, el famoso Polo Industrial y el Parque Pyme. Sería muy bueno para la ciudad, pero más allá de la decisión política, hace falta una gran inversión. Porque a los empresarios, a los dueños de industrias, les tenés que ofrecer todos los servicios y recursos para hacer su trabajo. Estamos ubicados en una zona ideal para eso, tenemos cercanía a Córdoba, contacto y rutas para todos los otros departamentos. Hay que hacer un fuerte trabajo, tener la decisión, pero sobre todo hacer una importante inversión para eso.


¿Puede ser una ciudad industrial y turística a la vez?

Sí, son aristas distintas. De hecho, el parque industrial está planeado en un determinado lugar que no afecta a los recursos turísticos que tenemos, que me parece fundamental. Pocas ciudades en la provincia de Córdoba tienen tanta variedad para ofrecer a los turistas como Alta Gracia, más en un momento de pospandemia en donde más que encerrarnos en un teatro vamos a necesitar lugares al aire libre. Alta Gracia tiene innumerables espacios que hay que saber aprovecharlos, hay que promoverlos y sobre todo entender que es un movimiento económico circular que nos va a beneficiar a todos: a los comerciantes, al Estado, a cualquier proveedor indirecto.

¿Qué creés que ha quedado pendiente en Alta Gracia por el tema de la pandemia?

Teníamos en agenda varios temas. Se me viene a la mente todo un trabajo con el tema del Consejo de Accesibilidad, con personas con discapacidad y dada toda esta situación y cierta demora por parte del Ejecutivo en la conformación de los consejos, hemos quedado ahí… La idea era avanzar en todas estas normativas nuevas con aquellos que forman parte de todo esto todos los días y es una de las cosas que al menos desde lo personal me ha quedado en agenda para poder tratarlo.

Con respecto a medioambiente, también nos parecía que era urgente llevar a cabo algunas medidas. Si bien hemos presentado un proyecto sobre el tratamiento integral de los residuos sólidos urbanos, nos parece que era necesario armar un montón de cosas que hoy no están en la agenda. Hay que redireccionar. Hoy me parece que el Estado municipal –me incluyo porque nosotros también formamos parte- tiene que poner el ojo en lo que hoy preocupa al vecino, que es en la situación económica, en qué apoyo financiero o de reactivación de las actividades, cómo podemos redistribuir recursos.

En Alta Gracia, como en todo el mundo, la pandemia paralizó el turismo. ¿Cómo imaginás una posible reactivación o qué creés que haría falta?

A Alta Gracia le falta un montón en relación al turismo. Presentamos un proyecto con algunas cuestiones de ayuda para el rubro. Son sectores de la ciudad que están ahogándose y el Municipio necesita sí o sí darles un salvataje.

La ciudad tiene un potencial inmenso que muy pocas ciudades en la provincia de Córdoba lo tienen. Hay que articular todo eso para que sea fuente de desarrollo económico y circular de nuestra ciudad. Me parece que en eso también hay que hacer muchísimo eje. Nosotros estamos dispuestos a ayudar y a colaborar con el Municipio, sabemos que tiene un área específica que es la Dirección de Turismo. Pero falta mucho. Conversando con gente del rubro, sabemos que faltan plazas; falta articulación público – privado; es necesaria más promoción y difusión.

Estás diciendo que faltan plazas, pero tampoco en las estadísticas de fines de semana largos y vacaciones, la ciudad presenta una ocupación hotelera del cien por ciento… ¿Qué es lo que faltan? ¿Plazas específicas?

No. Hablando con miembros del rubro del turismo, les ha pasado que reciben consultas por contingentes de 30, 40 ó 50 personas. Si no tenés dónde alojarlos en un mismo lugar o al menos muy cercano, no vienen. Por ejemplo, ocurre eso con el turismo de convenciones. Iba a venir un grupo de una universidad, pero no les daba la capacidad del internet que les ofrecían acá y terminaron en Carlos Paz. Nosotros tenemos que identificar qué tipo de turismo queremos. Necesitamos encontrar esa identidad para captar gente que pueda disfrutar de nuestra ciudad de esa manera.

En ese sentido, ¿cómo ves el tema de los festivales?

Es fundamental que una ciudad turística tenga festivales. No solamente por el turismo, sino también para que en temporada los mismos vecinos los puedan disfrutar. Hay que apoyarlos, tienen que estar. Pero también hay que ver algunas cuestiones: notamos en Mionca y Peperina que se combinan algunas cuestiones público-privado. Necesitamos que el Estado sea transparente, claro y que no tenga miedo de dar explicaciones de cómo se manejan algunas cosas porque es el dinero de todos y cada uno de nosotros.

¿Te estás refiriendo a todos o solo a Peperina, por el que presentaron un pedido de informes semanas atrás?

No, a todos. Lo hemos visto en algunas cuestiones en Colectividades, en Mionca y en Peperina. Hace ocho años que este Gobierno viene manejando todo esto con cuestiones al menos desprolijas o que podrían darse mejor. Por ejemplo, en el caso de Colectividades o Peperina hay ordenanzas que rigen cuáles deben ser las reglas claras. Sin embargo, en varios puntos, como los balances o selección de contratistas y proveedores o quiénes lo manejan, no hemos tenido acceso.

En la labor legislativa, ¿cómo es la relación con el bloque oficialista?

En líneas generales, desde lo personal nos llevamos muy bien. Pero desde lo político, inicialmente hay en el bloque oficialista unas cuestiones, que tienen ciertos quiebres o caminos distintos. No hay un bloque oficialista unificado que nos transmita el mensaje de quien hoy gobierna, que es el Intendente.

Pero en el oficialismo dicen que algunos pedidos de informes suyos apuntan a resolver problemas internos…

No. Venimos trabajando muy bien. También de manera sorpresiva porque nosotros nos renovamos íntegros. Nunca habíamos tenido mayoría en el Tribunal de Cuentas y la verdad es que armamos un bloque entre los seis que trabajamos íntegramente, muy unidos. Muchas cosas que nosotros actuamos las consultamos al Tribunal de Cuentas y ellos también nos consultan a nosotros. Trabajamos muy bien en equipo. Con respecto a estas acusaciones o afirmaciones, me parece absolutamente fuera de contexto. Cuando uno no tiene respuestas para dar, ataca.

¿Hay una rivalidad con mucha chicana o es parte del funcionamiento habitual de un recinto legislativo?

No. No me parece bien que eso forme parte. Entiendo y soy realista, se viene dando. Pero no creo que tenga que ser así y que tengamos que naturalizarlo. No estamos para eso. Los vecinos nos pagan un sueldo para que pongamos el ojo y la lupa en lo que necesitan y las soluciones concretas para darle. Esas cuestiones no nos hacen bien como representantes y mucho menos al vecino.

Con la asunción de Mónica Prada, se dio la situación de que hay una gran presencia de mujeres en el legislativo. ¿Qué evaluación haces al respecto?

Todavía falta mucho para la paridad. El Intendente municipal, en su apertura del 1º de marzo hizo referencia a una frase del Gobernador, que decía algo así como que es el momento de las mujeres, pero en la práctica eso no se da. Si vamos a lo netamente numérico, en el Concejo Deliberante no hay paridad exacta y en el Ejecutivo municipal, muchísimo menos. Me parece que todavía hay un gran trabajo y avance en ese sentido por hacer. Si bien también hay que reconocer que de a poco ha ido cambiando la situación. Pero paridad no hay.

¿Cómo evaluás actualmente el rol de la mujer en la política? ¿Hay trabas o mayor ocupación en tareas de cuidado que dificulten un poco el acceso a roles de decisión?

No hay una diferencia en cuanto al eje o las funciones que debemos tener de nuestros compañeros pares varones. Me parece que no existen trabas en ese sentido. La sociedad en general ha avanzado un montón. Las paternidades hoy son más presentes y eso por supuesto que se nota y hace que una pueda desarrollarse en sus habilidades desde la política. Las mujeres que logran acceder a los espacios lo hacen con muchísimo entusiasmo, esfuerzo y responsabilidad. Eso es un gran avance para la política incluyendo al género.

Hablando de derechos de las mujeres, un tema que ocasiona discusiones en ese sentido es el aborto, ¿cuál es tu opinión al respecto?

La despenalización del aborto es una demanda, es una necesidad y un tema que tiene que estar en agenda. El Estado no puede seguir mirando para otro lado. Hace dos años fue un primer paso. Se habló, se discutió, salieron instituciones tanto a favor o en contra de la ley dando sus argumentaciones de un lado y de otro. Hoy ya se necesita que haya una resolución porque sigue siendo un problema de salud pública. Implica un montón de aristas. No solamente el tema de aborto sí, aborto no. Sino también la contención y la educación sexual. Está demostrado en países donde hace muchísimos años que la despenalización del aborto es ley, que dando una contención y acompañamiento de parte del sistema sanitario se evitan los abortos. Lo que hace falta es acompañamiento del Estado.

¿Quién considerás que es la figura central del radicalismo en Alta Gracia?

Se está dando una renovación que nos parece absolutamente sana. Sin dejar a nadie de lado. Me parece perfecto que se den los recambios, pero también es necesaria la gente que siempre ha tenido la experiencia en la política para que acompañe todo este proceso de cambio. En esta situación de pandemia -donde desde lo político partidario no se puede estar muy activo- la vidriera es este equipo que está representando a través de concejales y tribunos de cuentas. Me parece que tiene personalidades fuertes, desde el lado de las mujeres, Amalia Vagni y Leticia Luppi. Ellas necesariamente van a formar parte del armado del 2023.

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