DE OBELISCOS

El monumento "al amor" y el refugio antibombas de Barón Biza

sábado, 28 de agosto de 2021 · 00:51

Se inauguraron el mismo año. Uno en Buenos Aires. El otro en el paraje Los Cerrillos, entre Córdoba y Alta Gracia.

Y hasta parecieron competir en altura.

El Obelisco de Buenos Aires está emplazado en la Plaza de la República, en la intersección de las avenidas Corrientes y 9 de Julio, en el barrio de San Nicolás, y tiene una altura de 67,5 metros. Hubo que demoler la iglesia dedicada a San Nicolás de Bari, para construir la Avenida 9 de Julio. En la torre de esa iglesia había sido izada oficialmente por primera vez en Buenos Aires, en 1812, la bandera argentina. Dicha circunstancia se recuerda en una de las inscripciones del lado norte del Obelisco. El 3 de febrero de 1936, a 400 años de la denominada «primera fundación de Buenos Aires», el intendente Mariano de Vedia y Mitre, nombrado en la presidencia de Agustín Pedro Justo, firmó un decreto para la ejecución de "una obra de carácter extraordinario, que señale al pueblo de la República la verdadera importancia de aquella efeméride. Que no existe en la ciudad ningún monumento que simbolice el homenaje de la Capital de la Nación entera. Y en apenas dos meses, el arquitecto Alberto Prebisch culminó la tarea encomendada: comenzó el 20 de marzo y fue inaugurado el 23 de mayo de ese año.

A exactos 715,7 kilómetros de aquel ícono de la Capital Federal, por aquellos días se construiría el mausoleo de Myriam Stefford, encargado por por su marido, el excéntrico millonario Raúl Barón Biza. Enclavado a la vera de la ruta 5 que una Córdoba con Alta Gracia, se erigió el monumento "al amor", inaugurado unos pocos días después de los tres meses que la mole porteña, y... 14 metros más alto. En efecto, "el ala" tiene 82 metros de altura, más los 15 de cimentación de hormigón armado.

Eso sí, la obra en tierras cordobesas, llevada a cabo por unos 100 obreros polacos bajo las órdenes del ingeniero Fausto Newton, demandó un año de trabajos y se inauguró el 26 de agosto de 1936, en el quinto aniversario de la trágica muerte de Stefford.

En el acto inaugural se colocó el féretro en la cripta de ese monumento. El mismo es de hormigón armado, granito y mármol, y aún hoy se alza al costado de la autovía Atilio López, A seis metros de profundidad está la tumba donde quedaron los restos de la aviadora, y se dice que allí también están sepultadas todas las joyas de Myriam, hasta el famoso diamante Cruz del Sur, de 45 quilates. En la lápida se lee el epitafio: "Viajero, rinde homenaje con tu silencio a la mujer que, en su audacia, quiso llegar hasta las águilas". En la cúspide de la torre hay cuatro ventanas a las que se accede por una escalera y una escotilla en la parte superior. La parte central de la torre cuenta con un balcón que servía a modo de descanso para quienes intentaban llegar hasta la parte más alta del monumento. Es el mausoleo más grande que existe en la Argentina.

A diferencia del Obelisco, a nadie se le ocurrió hasta ahora demoler El Ala. Es que, inmediatamente después de su construcción, el obelisco se tornó en centro de las burlas y protestas de los porteños. Tres años después de su inauguración, en junio de 1939, el Concejo Deliberante sancionó la demolición del Obelisco por Ordenanza N.º 10.251, por 23 votos contra tres, aduciendo razones económicas, estéticas y de seguridad pública. Pero la ordenanza fue vetada por el intendente Goyeneche, y no prosperaron otras tentativas por derribarlo. La estructura del mismo, basada en la estética racionalista, generó más de una polémica entre los partidarios de la renovación de la ciudad y los sectores más tradicionalistas. Actualmente ya se lo considera como un ícono de la ciudad.

Lo llamativo es que, bajo el Obelisco, se construyó la actual galería de locales comerciales que interconecta las estaciones de subte. Se trata de la Galería Obelisco Norte, también conocida como Pasaje Juan de Garay, y fue construida en su totalidad en 1949, pero recién fue abierta al público diez años después. En cambio, la Galería Obelisco Sur o Pasaje Pedro de Mendoza, que existía desde el mismo año, no pudo ser habilitada hasta 1964. Los mitos sobre sus orígenes señalan a Raúl Barón Biza, como el impulsor de las obras. Incluso, algunos trabajadores afirmaron que el verdadero propósito del túnel era servir como refugio antibombas. Todos esos rumores históricos formaron parte del boca en boca que comentaron durante años los vecinos de la zona y los galeristas que habitan los locales desde hace más de cincuenta años. 

 

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