EDICIÓN IMPRESA

La Estancia Jesuítica de Alta Gracia va por más

A casi 20 años de la declaración de la Unesco, buscan incluir toda la infraestructura jesuítica.
viernes, 25 de octubre de 2019 · 12:00

Por Andrés Cottini
De Nuestra Redacción

Este viernes 25 de octubre, una delegación de técnicos de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, visitará Alta Gracia para  inspeccionar y constatar el avance de los proyectos vinculados al Museo de la Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers.

La comisión no sólo recorrerá la antigua estancia jesuítica, sino que también visitará la hornilla, las acequias, el tajamar, el molino y el obraje. La inspección apunta al cumplimiento de uno de los objetivos de la declaratoria de la UNESCO: incorporar al patrimonio la infraestructura hidráulica que sostenía la producción jesuítica. En otras palabras, se busca que se declare Patrimonio de la Humanidad a toda la infraestructura productiva jesuítica. “Es imprescindible destacar la importancia del agua en la historia jesuítica y en el devenir de la ciudad de Alta Gracia”, explica el arquitecto Antonio Sabatté, coordinador del área de Patrimonio del Museo. 

Este año, asumió la dirección del museo Tomás Ezequiel Bondone, quien aportó una nueva mirada de gestión, ratificó y consensuó la necesidad de un viraje en la narrativa involucrando a protagonistas silenciados. Además, el Instituto El Obraje, que ocupaba el espacio del edificio jesuítico dedicado a ese fin, comenzó su año lectivo en el nuevo edificio ubicado en el Potrero de Loyola. De este modo, El Obraje quedó sin uso, lo que llevó a poner la mirada en ese espacio clave para el de-sarrollo jesuítico. 

A su vez, hace algunos días, finalmente el predio donde se ubica el molino jesuítico, a metros del tajamar, concluyó el registro de su escritura y pasó a manos de la Municipalidad de Alta Gracia. En 2004 el Concejo Deliberante  dictó la Ordenanza 7067, aceptando el inmueble donado por Miguel Ángel Redondo y otorgándolo en comodato a la Asociación de Amigos del Museo de la Estancia. Según explicó Sabatté, este año también se está "resolviendo la regulación que planteó la Dirección Nacional de Museos con todas las Asociaciones de Amigos de los Museos por lo que el proyecto del Molino, que estaban en pausa, volvió a activarse”. 

El obraje
Bondone informó que se está operatizandoel proyecto de el obraje: “Mantuvimos relaciones con el Arzobispado con la idea de poner en valor, revitalizar y refuncionalizar el obraje que es una pieza clave para reconstruir el sistema jesuítico y ya se han iniciado acciones concretas de preservación y mantenimiento. En un futuro, se emprenderán tareas de obras, restauración y refuncionalización”. En otras palabras, se ampliaría la oferta cultural: “El obraje articularía con el museo con la idea de generar un espacio más abierto, abarcativo y vinculado con la comunidad”.

El molino
Uno de los lugares que sufrió una serie de derroteros fue el molino. La estructura, diseñada en el siglo XVII, se utilizaba para obtener harina a través de un sistema impulsado por el agua del tajamar. Según explicó Sabatté, desde que se aprobó la donación a la Municipalidad, se busca realizar en el predio del molino un museo de sitio: “Consistiría en ponerlo en valor e indicar cuáles serían los elementos que conforman el molino. Ese convenio lo firmó con la Asociación de Amigos de la Estancia. En 2009, se gestionó un proyecto de intervención bastante ambicioso pero los fondos no fueron concedidos”. En 2012, el arquitecto rediseñó un proyecto más ajustado con el objetivo de proteger la parte arqueológica y dejarla visible. “Los fondos iban a correr a cargo de la Asociación de Amigos. En todo este tiempo la Asociación fue separando un dinero para hacer la obra y en un determinado momento se contó con el monto pero desde la nueva gestión del Gobierno Nacional, hubo un ajuste entre la relación del ente nacional y las asociaciones de amigos. Esto generó un parate, pero hoy por hoy ya se reacomodó. En este momento estamos retomando el proyecto que está en evaluación y a la espera de la Comisión de Monumentos”. 

La narrativa
“Lo que ven fue construido por esclavos afrodescendientes. Sin embargo, nada de esto está retratado hasta ahora”, cuenta una guía a un pequeño grupo de visitantes en la sala donde está la maqueta. Lo que pasa es que desde que se empezó a administrar el museo, en 1977, no ha cambiado la narrativa y, con el cambio de época, el revisionismo y preguntas que van surgiendo; el texto y las puestas en escena van quedando caducas. Según explicó el director Bondone, hay varias cuestiones que han sido silenciadas en la narrativa vigente como es el caso de “las mujeres, los esclavos que realizaron las acequias y otros puntos importantes. Para eso ha sido muy importante el trabajo que realizaron algunos artistas, como Hilda Zagaglia. Nuestra intención es visibilizar todo el sistema vinculado a los jesuitas”. Según confirmó el Director, para mediados del año entrante ya van a entrar en vigencia estas narrativas.

La financiación
Si bien los proyectos son múltiples, es importante saber cuál es la situación de las partidas presupuestarias para conocer realmente cuán viables son: “Se está avanzando mucho con respecto a los recursos. A pesar de la situación económica, aparecen distintas posibilidades que todavía no están definidas pero se trataría de una conjunción de aportes desde el Arzobispado, el Gobierno de la Provincia, la Municipalidad y la dirección Nacional de Museos”, explica Bondone pero aclara: “Después que pasen las elecciones, en el mes que viene, ya tendremos algunas precisiones en cuanto a la proveniencia de esos recursos”. 

El sistema hidráulico
Durante el siglo XVII, para montar semejante estancia y participar del sistema económico mayor del Virreynato, se necesitaba de un desarrollo técnico que los jesuitas lograron con un sistema sumamente sofisticado en el uso del agua. El tajamar era la puerta para obtener la energía y moler sus cosechas y, a su vez, regar las huertas. Todo ese sistema es lo que pretende incluir en la Lista de Patrimonio del Mundo de la UNESCO. De lograrse ese objetivo, Alta Gracia será la pionera entre todas las estancias de la Provincia, pero primero hay que lograr que la infraestructura productiva sea puesta en valor, esté reconocida por la Municipalidad, la Nación y finalmente presentarla en la UNESCO.

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