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title: "Las joyas enterradas con Myriam Stefford: el secreto que desarma una leyenda"
article_type: "NewsArticle"
description: "Mito y realidad: Un diamante maldito, joyas enterradas y un mausoleo gigante alimentan el misterio alrededor de la muerte de Myriam Stefford."
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date_published: "2026-05-24T00:07:00-03:00"
date_modified: "2026-05-24T11:24:45-03:00"
tags:
  - "Alta Gracia"
  - "Mito y leyenda"
  - "Myriam Stefford"
  - "Raúl Barón Biza"
author_name: "Jorge Carrubba (*)"
category_name: "Sociedad"
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# Las joyas enterradas con Myriam Stefford: el secreto que desarma una leyenda

![MONUMENTO A MYRIAM STEFFORD](/download/multimedia.normal.ae87c6f9bff5b37a.TU9OVU1FTlRPIEEgTVlSSUFNIFNURUZGT1JEX25vcm1hbC53ZWJw.webp)

*El masuoleo dedicado a Myriam Stefford es el más grande de Argenbtina.*

Durante décadas, la historia pareció cerrada. Una aviadora muerta en un accidente, un magnate excéntrico consumido por el dolor y un mausoleo gigantesco levantado al costado de la ruta entre Alta Gracia y Córdoba. Pero detrás del mito de Myriam Stefford sobreviven relatos contradictorios, documentos inexistentes y un detalle que todavía alimenta obsesiones: las supuestas joyas enterradas junto a su cuerpo, incluido el célebre diamante “Cruz del Sur”.

La historia oficial sostuvo durante años que Myriam Stefford había nacido para el lujo y la tragedia. Sin embargo, gran parte de ese relato se sostiene sobre versiones imposibles de comprobar.

![Myriam Stefford](/download/multimedia.normal.943365bc2650a780.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

*Myriam Stefford, luciendo las joyas de la polémica.*

Myriam Stefford en realidad nació como Rosa Martha Rossi Hofmann, en Berna, Suiza. Era hija de un helveto-italiano y una helveto-alemana. Su padre trabajaba con automóviles y carruajes. La joven hablaba alemán, italiano y francés. A los 19 años viajó a París para perfeccionar el idioma francés, aunque las razones del viaje parecen haber sido mucho menos románticas que las difundidas después.

La madre de Myriam atravesaba una grave enfermedad y pasó sus últimos años en un sanatorio de montaña en Suiza, posiblemente por tuberculosis, una de las enfermedades más extendidas en Europa durante aquella época. Mientras tanto, Myriam debía cocinar, limpiar y cuidar a su hermana menor. La situación económica familiar empeoró. El padre regresó junto a la hija menor a la región italiana del Ticino, donde otros familiares colaboraban con la subsistencia.

Ella no quería volver a la vida pobre de las montañas. París apareció entonces como una salida.

También ayudaba a su padre en el negocio familiar en Berna. Allí tomó contacto con caballos y con los primeros vehículos a motor. Ese conocimiento habría sorprendido a Raúl Barón Biza cuando la conoció en Francia. La joven no solo sabía montar a caballo. También manejaba automóviles.

La versión más difundida asegura que ambos se conocieron en Venecia y se casaron en la basílica de San Marcos el 28 de agosto de 1930. Sin embargo, no existen pruebas de ese encuentro ni del supuesto matrimonio. Nunca apareció documentación que confirme el casamiento.

Tampoco existen evidencias sólidas de la carrera cinematográfica que Barón Biza difundió sobre ella. Según esa reconstrucción, Myriam actuó en Viena y participó en películas alemanas de la UFA bajo el seudónimo “Myriam Stefford”. Entre los títulos mencionados aparecen *La duquesa de Chicago*, *Poker de Ases* y una primera versión de *Moulin Rouge*. Pero no hay registros concluyentes que acrediten esa trayectoria.

La pregunta que sobrevuela la historia es otra: si realmente quería casarse.

La joven que había conocido la precariedad económica en Europa también había visto cómo las mujeres dependían completamente de los hombres. En aquellos años, incluso las mujeres solteras podían quedar bajo tutela para administrar bienes y muchas profesiones requerían autorización marital. La llegada a la Argentina pudo haber significado otra cosa: libertad.

Sin casarse formalmente, seguía siendo atractiva para Barón Biza y conservaba autonomía sobre su vida. La fortuna del empresario le permitió rodearse de excentricidades. Tenía un leopardo llamado “Gaucho”, se desplazaba en un Rolls-Royce y acumulaba joyas.

Fue entonces cuando apareció el diamante.

Barón Biza construyó alrededor de la piedra una historia delirante y maldita. El escritor Segundo Gauna, amigo del empresario, publicó el relato en la revista *Caras y Caretas* poco después de la muerte de Myriam.

Según esa versión, la joya había sido descubierta en Transvaal, una antigua región minera sudafricana. Un esclavo negro llamado Togu encontró el diamante mientras trabajaba en la mina. Convencido de que aquella piedra podía comprar su libertad, decidió esconderla dentro de su cuerpo. Se abrió el vientre para ocultarla entre sus vísceras, pero murió por una infección antes de escapar.

La gema apareció durante la autopsia.

Pesaba cerca de 75 quilates. Después fue enviada a Amberes, donde joyeros europeos la tallaron. Desde allí comenzó un recorrido atravesado por muertes violentas, suicidios y asesinatos.

Un comerciante llamado Brown murió durante un asalto. Un supuesto rey de Indore regaló la piedra a una mujer de su harén que apareció ahogada. Más tarde la recibió una bailarina estadounidense llamada Miss Ketty, asesinada por un hombre celoso que también se llevó el diamante. Tiempo después reapareció en Montecarlo, en manos de la Condesa de Búscoli, quien se suicidó tras perder su fortuna en el juego.

Nadie quería comprar aquella joya.

Barón Biza aseguraba haber adquirido el diamante en París y haberle declarado luego su amor eterno a Myriam en una góndola veneciana.

La pareja se instaló en Argentina. Alternaban entre Buenos Aires y la estancia Los Cerrillos, en Alta Gracia. Allí Myriam profundizó una pasión que terminaría definiendo su destino: la aviación.

Compraron un monomotor con la intención de recorrer todas las provincias argentinas. Antes de obtener el brevet, el 26 de agosto de 1931, participó en un raid aéreo y el avión cayó en Marayes, San Juan.

Las versiones sobre el accidente quedaron rápidamente envueltas en escándalo. Circularon sospechas sobre la posible participación de Barón Biza. Nunca hubo pruebas.

El empresario respondió con otra desmesura: ordenó construir un mausoleo monumental.

La obra fue encargada al ingeniero Fausto Newton. Cerca de cien obreros polacos trabajaron en la estructura. El monumento fue inaugurado en 1935 y todavía permanece junto a la ruta provincial 5, en el paraje Los Cerrillos.

Tiene 82 metros de altura y 15 metros de cimentación. Está construido en hormigón armado, granito y mármol. En la cúspide hay cuatro ventanas, una escotilla y un balcón intermedio utilizado como descanso para quienes ascendían por la escalera interna. A seis metros de profundidad quedó instalada la cripta donde fueron depositados los restos de la aviadora.

Allí aparece el núcleo del misterio.

Durante décadas se sostuvo que junto al cuerpo fueron enterradas todas las joyas de Myriam, incluido el famoso diamante “Cruz del Sur” de 45 quilates. También circuló la versión de que cuatro baúles extremadamente pesados quedaron sellados dentro del cemento del monumento.

La leyenda atrajo curiosos, saqueadores y aventureros.

Pero otra versión derrumba el mito: las joyas enterradas no eran auténticas. Eran copias fabricadas por la Casa Guthmann, joyería fundada en 1907 en Buenos Aires. Las piezas verdaderas habrían sido vendidas por el propio Barón Biza después de la muerte de Myriam a Ricciardi Joyas, ubicada en el Hotel Plaza de Buenos Aires.

Si eso fue cierto, entonces el tesoro del mausoleo jamás existió.

En la lápida puede leerse: “Viajero, rinde homenaje con tu silencio a la mujer que, en su audacia, quiso llegar hasta las águilas”.

El mausoleo sigue en pie, aunque abandonado. La luz roja de señalización para aeronaves ya no funciona. A un costado hay un pozo de 23 metros lleno de agua y basura. El predio está cubierto de grafitis y pastizales.

A casi un siglo de la muerte de Myriam Stefford, persiste una pregunta que nadie logró responder del todo: cuánto de su historia pertenece a la realidad y cuánto fue inventado por Raúl Barón Biza para construir una leyenda imposible de separar del escándalo, el dinero y la tragedia.

*carrubbajorge@yahoo.com.ar*

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