Debate sobre el aborto

La última opción, pero no la última decisión

Por Julia Conalbi
jueves, 10 de diciembre de 2020 · 15:51

"Nuestras abuelas nos dieron el voto, nuestras madres el divorcio y nosotras les daremos a nuestras hijas el derecho a decidir"

 

El 17 de septiembre de 1932, la Cámara de Diputados comenzó a debatir un proyecto de ley que otorgaba a las mujeres el derecho al voto. Una de las voces más férreas en contra de la sanción fue la del legislador Uriburu, quien señaló: “Cuando veamos a la mujer parada sobre una mesa o en la murga ruidosa de las manifestaciones, habrá perdido todo su encanto. El día que la señora sea conservadora; la cocinera, socialista, y la mucama, socialista independiente, habremos creado el caos en el hogar”. Con media sanción en la Cámara Baja, el proyecto fue rechazado por el Senado. Finalmente, la ley se aprobó en 1947, a pesar de los numerosos argumentos que sostenían que si la mujer se dedicaba a la política, dejaría de atender sus obligaciones en el hogar. El derecho al voto femenino no destruyó las familias, simplemente les dio a las mujeres el poder de decidir sobre su futuro.

Una niña con una tristeza inconsolable en sus ojos mira la cámara. No debe tener más de cuatro o cinco años. Sobre ella, se puede leer la leyenda “Y vos, ¿qué opinás del divorcio?”. A la imagen y la interpelación, le siguió una explicación: “Los hijos son las grandes víctimas de la disolución matrimonial. Sufren y no entienden”. La publicación corresponde a una convocatoria de “La Familia Argentina” a una manifestación que se realizó el 5 de julio de 1986 desde Luján hasta Plaza de Mayo. Se trataba de una marcha en contra de la ley del divorcio que por entonces se debatía.

“Queremos papá y mamá”, era el slogan de los sectores que en 2010 se oponían a la Ley de Matrimonio Igualitario. Numerosos sectores, principalmente vinculados a la Iglesia, organizaron actividades en contra de la sanción de la ley.

“Salvemos las dos vidas”, señalan desde 2018 los pañuelos celestes. La campaña en contra del derecho al aborto apela a la emoción, pero no profundiza en las realidades. Así como sucedió con el resto de las posturas antiderechos en Argentina.

A ninguno de los dirigentes o representantes que estaba en contra de la ley de sufragio femenino se le ocurrió pensar que ellos también podrían cumplir deberes en el hogar ni considerar injusto que las mujeres debieran cumplir leyes impuestas por hombres a quienes no eligieron siquiera. Luego de la sanción de la ley, ninguna mujer fue obligada a dedicarse a la política. Simplemente, todas tuvieron mayores opciones a la hora de configurar un proyecto de vida.

La niña de ojos tristes no preguntaba a través de las páginas de los diarios por una opinión sobre las desigualdades de género, las madres que eran obligadas a criar a sus hijos solas porque el padre simplemente abandonaba el hogar, el maltrato, el abandono y todo tipo de violencias. No había divorcios: pero las parejas se disolvían de todos modos. A partir de la sanción de la ley, no triunfó el desamor. Con el derecho al divorcio, muchos matrimonios llegaron a su fin cuando la muerte los separó. Ganó la verdad, la visibilización de una realidad.

Quienes exigían papá y mamá se negaban a familias homoparentales, pero no indagaban sobre las violencias, las paternidades ausentes o la realidad de los niños que esperaban una familia sin llegar a ser adoptados. De 2010 a esta parte, aunque existió el derecho a matrimonios entre parejas de un mismo sexo, se casaron muchísimos heterosexuales también. Así como ninguna persona decidió compartir su vida con alguien de distinto sexo solamente porque era la única opción legal para el matrimonio, tampoco hubo quienes optaran por la pareja homosexual solamente porque exista una ley que la habilite.

Este jueves, comienza en la Cámara de Diputados el debate sobre el proyecto de aborto legal. Si es ley, se permitirá que las mujeres que deciden interrumpir un embarazo, puedan hacerlo en óptimas condiciones de salubridad. Si es ley, habrá personas gestantes que acudan a los hospitales y clínicas a realizarse abortos.

“Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal para no morir” es el lema de la Campaña Nacional por el Aborto Legal. Un eslogan que va a lo profundo, que busca evitar el aborto, pero que sabe que, en caso de embarazo no deseado, la decisión es de la persona que gesta.

Nadie que quiera tener un hijo, abortará solamente porque sea legal hacerlo. Las campañas de Educación Sexual Integral continuarán, trabajando sobre todos ejes que la integran, no solamente la anticoncepción: evitando embarazos indeseados, pero también relaciones violentas. Los programas de salud y anticoncepción continuarán. El aborto, será la última alternativa. Al igual que ahora. Pero nadie llegará a interrumpir un embarazo dudando si es la última decisión que ha tomado.

Que el aborto sea la última opción que tenga una persona que no pudo evitar un embarazo no deseado y no quiere gestar. Pero que no sea la última decisión que tome en su vida. Para eso, hace falta un derecho.

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