LA NOTA DEL DOMINGO.

Ni el pan, ni el perro...

Por Jorge Conalbi Anzorena
domingo, 10 de octubre de 2021 · 00:01

I. Ganadores en la reposera

La victoria de Luis Juez -tanto en la interna de Juntos Por El Cambio como frente a las demás fuerzas políticas- colocó en una incómoda situación a la mayor parte del radicalismo de Alta Gracia, incluyendo a la conducción partidaria, que jugó a favor del derrotado Mario Negri y el resto de los candidatos de Mauricio Macri. No fue casualidad que las primeras declaraciones de Amalia Vagni apuntaran contra el Comité de Circuito Alta Gracia.

“La victoria tiene muchos padres, pero la derrota es huérfana”, raza el viejo refrán político. El contundente triunfo del líder del Frente Cívico sirve como aglutinador de los esfuerzos de las diferentes vertientes de la colación opositora. “Perdimos, pero ganamos”, parece ser la síntesis de quienes ya esperan el trazado de campaña con vistas al 14 de noviembre. De una y otra esquina resurgen, peinaditos para el afiche, posibles aspirantes. Si hasta Leandro Morer, quien le decía a quien quisiera creerle (o no) que se había retirado porque estaba dedicado a ganar el dinero que no se obtiene en la función pública, reapareció renovando sus quejas por el escrutinio municipal de 2019.

El titular de la UCR, Martín Barrionuevo, sentó en una reunión a todos los sectores internos de su partido, incluso a esos que se llevan mejor con el PRO que con las banderas de Leandro Alem, Hipólito Irigoyen y Amadeo Sabbattini. Eso sí, ahora se avecina la hora de levantarse de la reposera y habrá que ver cuántos son los dispuestos a hacerlo.

El motor, además de un triunfo que se cree tan seguro que ya proyecta ir por seis de las nueve bancas en juego, también se alimenta de las pujas por los espacios. Con una elección a Gobernador en apenas dos años y tiburones oliendo sangre, lo que se avecina es una sucesión permanente de empujones, como el de la semana pasada, que dejó a Negri fuera de la foto en la visita de Horacio Rodríguez Larreta a Córdoba.

 

II. Regreso sin gloria

Tras dos días sin que Walter Saieg atendiera sus llamados, Carlos Caserio dio por confirmada la sospecha que a esa altura se había convertido en rumor: la deserción del legislador era un hecho y se aprestaba a regresar a Hacemos Por Córdoba. No obstante, el senador nacional continuó llamándolo durante toda esa última semana de septiembre. No tuvo éxito.

En la última comunicación que tuvieron, días después de las Paso del 12 de septiembre, el altagraciense se había quejado de un supuesto destrato del gobierno nacional para con el propio espacio del Frente de Todos cordobés, y en especial con el nonato "albertismo". Saieg no sólo había cuestionado la falta de recursos para afrontar la campaña, sino que también lo había indignado que Edgardo Depetri -funcionario bajo la órbita del Secretario de Obras Públicas de la Nación y cabeza de lista de candidatos a diputados, Martín Gil- recibiera públicamente a Marcos Torres Lima cada vez que el Intendente de Alta Gracia llegaba a Buenos Aires.

Cuando el jueves 7 por la noche Saieg convocó a la rueda de prensa que finalmente Torres Lima se encargó de impedir, todas las agrupaciones del Frente de Todos cordobés ya ubicaban a Saieg por fuera de la coalición del oficialismo nacional, a pesar de que hasta ese momento el legislador no le había comunicado su decisión a ninguno de los principales dirigentes.

A casi un mes del "partido por los puntos" del próximo 14 de noviembre, cuando en las elecciones legislativas se configure una nueva composición del Congreso de la Nación, Caserio luce ante el gobierno nacional como un dirigente que poco o nada sumó a los porcentajes históricos que el kirchnerismo logra en Córdoba, un mal resultado que a nivel nacional no cobró mayor dimensión dada la derrota en la provincia de Buenos Aires. Pero, además, ahora el senador suma la deserción ("traición" la denominó la dirigente Carmen Nebrera) del hombre que en su momento había ubicado al frente de la Secretaría de Transporte de la Nación y a quien le habían asignado la jefatura de la delegación del Pami de Alta Gracia para su espada favorita, Daniela Ferrari.

En el medio de una crisis interna aún abierta en la coalición gobernante, ahora las distintas vertientes del kirchnerismo cordobés se disputan los cargos en la estructura del estado nacional que Caserio le había asegurado a Saieg: van por el puesto de Ferrari, los 15 militantes contratados que el altagraciense nombró en la Secretaría de Transporte de la Nación... y algunos otros más. "Y si no nos dan lo que pedimos, que manden a Walter a hacer campaña y a fiscalizar", ironizó un dirigente del FDT.

En el gobierno provincial, el retorno de Saieg a Hacemos Por Córdoba -negociado en la Legislatura y con el objetivo explícito de mantener la unidad del bloque oficialista- no era valorado por el caudal electoral que el altagraciense pudiera aportar el 14 de noviembre. Lo que sí entusiasmó a los hombres de Juan Schiaretti fue la herida de muerte que ese regreso significa para la candidatura a senador de Caserio, ya que obtener la banca por la minoría en la cámara alta es el principal objetivo de Hacemos Por Córdoba.

La fuerte reacción del intendente de Alta Gracia, quien solamente acepta a Saieg haciendo campaña para HPC "desde su casa", no sólo frustró el intento del legislador departamental de ensayar un retorno al que se esforzaría por vestir de épico. Marcos Torres Lima también arruinó un golpe de efecto del gobierno provincial que se venía preparando desde hacía semanas, ya que un regreso de Saieg "de bajo perfil" no causa el mismo impacto que una rueda de prensa anunciando que abandona el barco del Frente de Todos. Por el momento, dicen, en el Centro Cívico no existe intención de confrontar con el jefe del gobierno de la ciudad del tajamar y esperarán que sus ánimos se aplaquen.

Hasta el cierre de este artículo, no existía una comunicación oficial de los trascendidos sobre la acrobática pirueta del legislador departamental. Sin embargo, fuentes del Frente de Todos, de Hacemos Por Córdoba y allegados al propio Saieg, la confirmaban.

 

III. Más parecidos

Fortalecidos por un resultado electoral en las primarias inimaginable apenas tres meses atrás, con 20 puntos de ventaja sobre el Frente de Todos en la pelea por la segunda ubicación, los hermanos Torres Lima buscan capitalizar provincialmente el caudal logrado en Alta Gracia y el Departamento. En las Paso de septiembre, Hacemos Por Córdoba obtuvo en Santa María uno de los mejores resultados entre las ciudades grandes y tanto Facundo como Marcos Torres Lima pretenden hacerlo valer.

Hasta pocas semanas previas a las primarias, la sociedad política de los hermanos los mostraba con perfiles diferenciados. Mientras el ministro de Gobierno detenta una imagen de gestor hiperactivo y puede exhibir obras emblemáticas tras su paso por el gobierno de la ciudad, el Intendente siempre priorizó cuidar un “perfil más social” y austero. A su vez, Marcos mantuvo mejores relaciones con el kirchnerismo, a partir de su relación con Depetri y Martín Gil, funcionario que comprometió obras para Alta Gracia. Y también habiendo sumado a algunos referentes K a la administración municipal.

La sombra de la gestión heredada de su hermano mayor se transformó en una pesada mochila, sobrecargada, además, con la inesperada gestión de la pandemia en Alta Gracia. A tal punto que no bastó una gestión con números ordenados para exhibir, restricciones sanitarias más flexibles que en el resto de la provincia, ni el pago puntual de salarios públicos que muchas otras administraciones provinciales no pudieron cumplir. Los problemas políticos -en un equipo de gobierno donde la única espada política con que cuenta el Intendente, no es propia- pesaron más que los aciertos técnicos.

La inédita decisión de subsidiar el trabajo de organizaciones sociales como ReUsar o Crea -dedicadas a la separación de residuos sólidos urbanos-, y Barrios de Pie, que brinda servicios a la Municipalidad de Alta Gracia, podría pasar como una efímera experiencia. Marcos Torres Lima avanza en la municipalización lisa y llana de la separación y clasificación de los residuos. Desmanteló la estructura de Crea, desvinculó a los coordinadores Nicolás Calvi y Daniel Suárez, referentes del Movimiento Evita y está decidido a no renovar los contratos para los trabajadores de ReUsar y Barrios de Pie. El Intendente especula con el fuerte corrimiento del electorado hacia la derecha, y sabe, incluso, que una eventual protesta de los movimientos sociales frente al edificio municipal le suma muchísimo más de lo que le resta. Y mucho más aún, si ante esa hipotética protesta apela a la represión.

Convencido de que los acuerdos con estos sectores nunca serán capitalizados por Hacemos Por Córdoba, Torres Lima reconsideró los 700 mil pesos mensuales destinados a subsidiar trabajo. Desde hace pocas semanas, en su despacho puede leerse un viejo refrán: “Quien le da pan a perro ajeno, termina perdiendo pan, y también el perro”. El Intendente dice que alguien lo dejó allí, como regalo.

Primero forzado por la campaña electoral, y luego por la necesidad política, Marcos Torres Lima evitará por todos los medios la foto que hasta hace pocos meses atrás buscaba: no posará junto a Martín Gil en ninguna inauguración en Alta Gracia. Priorizará profundizar el rompimiento de lazos con el kirchnerismo, aunque signifique renunciar a los recursos que fue a buscar para algunas obras.

De cara a 2023, la administración MTL se va liberando tanto del perfil social como de sus lazos con el gobierno nacional. Además, en línea con la herencia recibida de su hermano ministro, el Intendente proyecta una fuerte impronta en obra pública en la ciudad que, por ahora, es un esbozo. Ambicioso, sí, pero esbozo al fin.

70%
Satisfacción
0%
Esperanza
10%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
20%
Indiferencia

Comentarios