SALUD.

Desde mi ventana, hacia Córdoba y al mundo

Por Graciela Ghirardi (*)
sábado, 29 de mayo de 2021 · 00:05

Los datos periodísticos de hoy en nuestro país, con más de 40 mil nuevos casos Covid 19. Córdoba segunda en el listado, y Argentina entre los diez países con más casos en el mundo. Vacunación completa de nuestra población, el 7%.

Con una de las cuarentenas más largas mundialmente, alrededor de 240 días, y luego con restricciones severas, moderadas y leves en forma alternada.

Cuando en el año 1977, con 23 años, entré a hacer mi residencia en el Hospital Córdoba, éramos 25 millones de habitantes en el país, hoy datos 2019, somos 44.940.000 millones (2019)

Córdoba tiene datos poblacionales del 2020, de 3.760.450 .

En ese remoto año ´77 el Hospital de mayor complejidad en Córdoba, tenía más de 400 camas, hoy, con el doble de habitantes, tiene unas 170. ¿Cómo puede entonces cubrir las necesidades de todos nosotros? Sirva solo de ejemplo.

¿Cuántas veces deberemos recomponer el rumbo?

Allá a fines de los ´90, un grupo inquieto de médicos, empezamos a reflexionar en voz alta lo que estaba sucediendo. Recuerdo que alguien me dijo, “debes disfrutar de las pequeñas cosas de la vida”, una verdad de perogrullo, pero muy realista.

 

Un poco de historia en Córdoba

 Antecedentes de esa época y un análisis de CEPAL/GTZ Políticas laborales con enfoque de género.

(Para un exhaustivo análisis de las experiencias descentralizadoras en América Latina en donde no se han obtenido los resultados esperados ver Ugalde, A. y Homedes, N.; Descentralización del sector salud en América Latina. Cuadernos Médico Sociales N° 81, Mayo 2002.)

“Tal como ha sucedido en la mayoría de las experiencias descentralizadoras de los años noventa en América Latina, en Córdoba la descentralización de servicios de salud se efectiviza a finales de 1995 acelerada por una brutal crisis de financiamiento del estado provincial, lo que lleva al gobierno a tomar medidas de ajuste fiscal extremo con el objetivo de mejorar el estado de las cuentas públicas provinciales en muy corto plazo. En este contexto se produce, en aproximadamente seis meses, la transferencia a nivel municipal de alrededor de 450 efectores de salud de diversa complejidad (postas sanitarias, dispensarios, hospitales vecinales, hospitales zonales).

Estudios sobre las reformas descentralizadoras del sector salud en la región señalan que en este proceso predominó un criterio fiscalista de corto plazo, que impidió que se produjeran los resultados esperados (mejorar eficiencia, mejorar eficacia y calidad, aumentar la participación social) y que constituyen la razón de ser de éste tipo de reformas.

Se generó una mayor fragmentación del sistema y una agudización de las inequidades.

Este cambio en el rol del Estado Provincial no fue acompañado de mecanismos que neutralizaran las posibles dificultades de acceso a ciertos sectores de la población. La transferencia de servicios implicó profundas modificaciones en la distribución de las “oportunidades de vida” lo que puede observarse en las diferencias entre los municipios con recursos y sin recursos. De esta forma, la municipalización del primer nivel se hace con fuerte oposición de los actores del sector salud y de los otros actores comprometidos en el área. Es por ello que resulta fundamental conocer la situación de los trabajadores/as luego de varios años de políticas descentralizadoras.

En materia de empleo en el sector salud, a nivel provincial, las reformas implementadas en los últimos años han afectado la prestación de los servicios esenciales. Los criterios que motivaron las reformas de la década del noventa en la provincia y el municipio, fueron claramente justificados debido a la emergencia económica y fiscal y bajo el argumento que resultaba imposible seguir destinando el 85% del presupuesto al pago de salarios. La racionalización de personal implicó una drástica reducción de la planta mediante el cese de contratos e interinatos, la absorción presupuestaria de cargos y la decisión de no cubrir interinatos y suplencias. También se llevó adelante un fuerte recorte presupuestario para el área que afecta principalmente “las cajas chicas” hospitalarias y que avanza hasta llegar al cierre de servicios y hospitales que se consideran como “excedentes”.

Los efectos de todas estas políticas sobre los servicios aparecen como permanentes denuncias

de desatención de pacientes (falta de camas, falta de infraestructura necesaria para una correcta atención, deterioro de los hospitales, problemas con la derivación de pacientes). Asimismo es claro el tratamiento de toda la reforma como si fuese neutral en términos de género.

En función de lo expuesto se identifican diversas razones que orientaron la selección del nivel

local de intervención para el caso de Argentina.

1. En la Provincia y en el Municipio de Córdoba hubo un proceso de transformación en el

recurso humano y prácticamente no existen estudios y diagnósticos que den cuenta de ella.

2. En materia de empleo en el sector salud, a nivel provincial, las reformas implementadas en los últimos años han afectado la prestación de los servicios esenciales. La racionalización de personal implicó una drástica reducción de la planta mediante el cese de contratos e interinatos, la absorción presupuestaria de cargos y la decisión de no cubrir interinatos y suplencias.

3. No existe una consideración de la equidad de género en materia del empleo en salud, así como tampoco en torno al proceso de reforma.”

 

 

Más reflexiones

El inicio del nuevo siglo XXI COMO VEMOS, no modifico, ni mejoro, ni fuimos escuchados, es más, todo lo descripto anteriormente, salvo algunas excepciones, siguió profundizándose, el temor de algunos, el acomodo de otros, y el poco interés de muchos por no comprometerse en defensa del sistema de salud que había sufrido una drástica perdida de la capacidad de atención, hoy, en pandemia, muestran que las consecuencias de lo que sucedió en décadas atrás, son el fiel resultado de aquello y consecuencia de lo que vivimos hoy.

Justicia o injusticia, dignificación o servidumbre. Paradigmas de un avance y de un mejor futuro para nuestros jóvenes.

¿Sirve de algo recordar que para cada día de este año las Naciones Unidas han previsto que morirán de hambre 35.600 niños? Cada día. Cada día. (Año 2010)

¿Cuántos más habrá en tiempos de pandemia y cuarentena, luego de una década?

¿Y estos muertos de la mayor inocencia no se mirarán, no se tocarán, no habrá llantos ni himnos ni discursos para ellos?

Pensemos que el crecimiento de un país no depende sólo del conocimiento en juego en el sistema, sino también de la eficiencia con la que seamos capaz de combinarlos.

Ya sabemos, somos capaces de transformar radicalmente al ser humano, pero también hemos comprobado, que hasta ahora, no hemos sido capaces de darles de comer y de beber.

Hace muchos años vinimos abogando por la necesidad de visibilizar esta problemática reflejada en los indicadores de salud, para que generara nuevas reformas y políticas públicas. Dolorosamente no lo conseguimos, fuimos tildados de “locos”, discriminados y segregados por el SISTEMA.

Abogamos por la necesidad de hacer conocer esta problemática, en los indicadores de salud, que genere nuevas reformas y políticas públicas. Pues, dolorosamente, nada se ha hecho.

Deberemos generar un pensamiento socio sanitario comprometido con LA SALUD COMO HUMANO FUNDAMENTAL.

Médica / MP 11391-5
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