LA NOTA DEL DOMINGO

Re-programando

Por Jorge Conalbi Anzorena
domingo, 9 de enero de 2022 · 00:01

En un escenario de pandemia sin vigencia de restricciones sanitarias, muchísimas familias cancelaron sus encuentros en fiestas de fin de año, que en la gran mayoría, tampoco habían podido celebrar en 2020. Ningún gobierno prohibió esas reuniones en 2021. Nadie les puso límite a la cantidad de asistentes. Ni límite horario para concretarlas.

En la primera fiesta juvenil organizada en Alta Gracia desde la habilitación plena de todas las actividades, los empresarios que la impulsaban esperaban reunir cuatro mil asistentes, pero con suerte sumaron mil. La escuálida cifra borró las sonrisas con que se esperaba el verano.

En menos de un mes desde su aparición en Sudáfrica, Ómicron estalló en Córdoba. El primer foco, fue en la ciudad de Jesús María, donde el pasado jueves comenzó el Festival de Doma y Folclore. Menos de 24 horas después, en rueda de prensa, Marcos Torres Lima anunció la suspensión - reprogramación del Encuentro de Colectividades, cuyo inicio estaba previsto para el próximo 1º de febrero.

 

Marcos Torres Lima anuncia la suspensión -reprogramación de Colectividades 2022.

 

El Intendente de Alta Gracia fundamentó su decisión en "el formato de Colectividades, que impide garantizar el distanciamiento social". Un encuentro gastronómico con miles de asistentes y con espectáculos artísticos en un predio sin plateas, figuran entre las razones esgrimidas por el jefe del gobierno local intentando evitar las condiciones para la tormenta perfecta de colapso sanitario.

Además, Torres Lima venía leyendo un dato que es hijo de la pandemia: ante la ola de contagios, aunque nadie se lo impida, una parte significativa de la sociedad opta por evitar aglomeraciones y concurrir a espectáculos masivos. Y no resulta casual: con más de cien mil muertes, la tragedia tocó de cerca prácticamente a la totalidad de la población. No hay quien no tenga un familiar, amigo o conocido fallecido a manos del Covid 19.

Argentina, que exhibe uno de los estándares más altos de vacunación en el mundo, surfea la tercera ola con el sistema de testeos colapsado y con números de contagios absolutamente irreales, ya que hace rato que se tornó imposible registrar el alcance de la pandemia. Y si bien para la enorme mayoría de los casos, las vacunas convirtieron al Covid 19 en una enfermedad relativamente leve, las camas de los hospitales y unidades de terapia intensiva comienzan a poblarse de personas no vacunadas o con factores de riesgo. Por eso la increíble velocidad en que se propaga la cepa Ómicron vuelve a tensionar al sistema de salud y regresa el fantasma del colapso.

Ante el actual panorama, el acto reflejo de buena parte de la sociedad transformó el "quedate en casa" en el "me quedo en casa".

Además de las esgrimidas razones sanitarias para reprogramar sin fecha el Encuentro de Colectividades, las económicas no estuvieron ausentes.

Según fuentes empresariales consultadas por este medio, el ausentismo laboral en Córdoba ya ronda el 40%, fruto de la ola de aislamientos forzados por positividad o contactos estrechos. Buena parte de los servicios públicos también se encuentran resentidos, comenzando por los de Salud, donde el contagio de médicos y enfermeras superó el 20% en Alta Gracia. En plena temporada, hay restaurantes cerrados -no por restricciones sanitarias- sino por empleados aislados. En la "turística" ciudad del tajamar -que cada vez tiene menos hoteles- la ocupación en la primera semana de enero apenas rondó el 40%.

Y esta vez no hay IFE, ATP ni créditos blandos a tasa cero.

La determinación de Torres Lima -a contramano de la política impulsada por el gobernador Juan Schiaretti para proteger la actividad turística- no estuvo exenta de críticas que señalaron al de Alta Gracia como el único de los grandes festivales de la provincia que fue cancelado.

En marcha está Jesús María, que en la noche del pasado viernes registró una caída del 25% en comparación con la peor noche de la edición 2020: "parecía una noche de día de semana con jornada laboral al día siguiente y con amenaza de lluvia, en lugar de un viernes a la noche", describió un periodista local con décadas de festivales a cuestas. Y agregó otro dato significativo: en una ciudad con escasa hotelería, durante el Festival de Doma y Folclore florece el alquiler de viviendas o alojamiento en casas de familia, pero este año "se registró un 40% de cancelaciones" por parte de personas que a último momento el Covid les frustró el viaje.

A diferencia de Alta Gracia, los organizadores del festival de doma ya habían adelantado pagos a los artistas. "Una suspensión hubiera significado para la Municipalidad 64 millones de pesos de pérdida", explicó la misma fuente.

Dos días previos al anuncio de cancelación del 34º Encuentro, la concejala opositora Lucía Allende cuestionó duramente las pérdidas económicas de las dos últimas ediciones de la fiesta más importante de Alta Gracia.

 

Lucía Allende, concejala de Alta Gracia Crece.

Más allá de las observaciones a los balances que la edil radical describió en una entrevista con la Siempre Radio 93·3 FM, omitió evaluar que en 2020 llovió todas las noches en que duró el festival. Es de descontar que tanto una explosión de contagios como pérdidas económicas considerables, hubieran implicado los respectivos costos políticos para el Intendente, en el inicio de un año pre electoral. Se podía pagar uno u otro, aunque lo más probable es que se tratara de ambos.

Frente a semejante riesgo, Marcos Torres Lima eligió una alternativa que -está convencido- aprueba la gran mayoría de los vecinos de Alta Gracia, más allá de que la ansiada reprogramación de la fiesta se logre o no.

 

 

 

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