LA NOTA DEL DOMINGO

Es la política, ¡estúpido!

Por Jorge Conalbi Anzorena
domingo, 30 de octubre de 2022 · 00:01

En ninguna escena de "Casablanca", el actor Humphrey Bogart dice "Tócala de nuevo, Sam", frase que se repitió por décadas cómo ícono de aquella épica convocatoria a resistir el nazismo a través del cine. Y en "Las mil y una noches", Alí Babá no era el jefe de una banda de ladrones, sino que los enfrentaba. Tampoco Maquiavelo dijo ni escribió jamás que "el fin justifica los medios", ni Albert Einstein aseguró que “locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”.

Del mismo modo, jamás Bill Clinton le espetó a su rival George Bush "¡es la economía, estúpido!", aunque aquella frase nunca pronunciada se transformara en símbolo de miles de campañas políticas en todo el mundo. En realidad, apenas si fue un recordatorio escrito por James Carville Jr. en una pizarra en el cuartel general del entonces candidato a Presidente de los Estados Unidos.

Poco importan hoy los orígenes de todas esas frases célebres jamás dichas -que aunque huérfanas de partida de nacimiento- se transformaron en posverdad a partir de su veneración y apropiación colectiva en el mundo entero.

Jaqueado por recurrentes problemas -que deberían haberse previsto- en algunas obras públicas emblemáticas para la administración municipal, Marcos Torres Lima retomó la iniciativa política.

Tras dos semanas a la defensiva frente a un nuevo incendio -originado en la órbita que gestiona el pirómano Marcos Moreira al frente de la Secretaría de Riesgo Extremo- el Intendente cantó retruco e irrumpió sin aviso en el recinto del Concejo Deliberante, dispuesto a dar explicaciones sobre los problemas producidos en torno a la obra en Potrero de Loyola, las roturas en la calle Lucas V. Córdoba y al resultado final de los trabajos en calle Lucio Rossi.

Desatendiendo los protocolos institucionales, Torres Lima sorprendió a la oposición con la guardia baja. Su aparición en el legislativo -tantas veces demandada por sus rivales- expuso al bloque de Alta Gracia Crece, desnudando la falta de liderazgo en la bancada opositora: ante lo inesperado, no hubo quien organizara una estrategia, aunque más no fuera improvisada a fuerza de esas circunstancias para las que no se habían preparado.

TENSIu00d3N Y GRITOS EN EL CONCEJO: El momento en que el Intendente Marcos Torres Lima se retira del recinto entre gritos y chicanas VIDEO: Gentileza Redaccion Alta Gracia

Posted by Sumario Noticias on Wednesday, October 26, 2022

Todo salió a pedir del jefe del gobierno de Alta Gracia, quien ante el revuelto carrero de gritos de los concejales opositores, se levantó y se fue flotando sobre el escándalo que dejaba a sus espaldas.

Torres Lima -quien apenas unos minutos antes resistía en su rincón la andanada de golpes procurando que ninguno de ellos impactara en algún órgano vital- salió del Belgrano 15 sonriendo y llenado el pecho del renovado aire que habían regalado los recios chaparrones de las horas previas. Atrás quedó la diáspora opositora, con el rumbo perdido y preguntándose en qué momento le arrebataron la iniciativa y terminó chocando con la inesperada obligación de defenderse.

Las réplicas fueron inmediatas y a la altura de los pánicos frente al próximo año electoral. El presidente del Circuito de la UCR emitió un enigmático pronunciamiento que hasta puede leerse como una crítica a sus propios correligionarios en el Concejo Deliberante:

"Una de las maneras más sinceras de respetar al otro es saber escuchar, de ese modo seremos mejor sociedad", escribió el gelatinoso Martín Barrionuevo en su cuenta de Instagram.

Casi simultáneamente se sumó el socialista Rodrigo Martínez -funcionario del gobierno de Torres Lima- reclamando "más diálogo y menos gritos".

El único argumento al que apeló Alta Gracia Crece fue invocar el incumplimiento del Intendente a reglamentos de sesiones y formalidades legislativas. Cuando, finalmente, la jefa del bloque opositor, Amalia Vagni, denunció que había "estado todo armado" para que el escándalo se produjera en el modo en que se produjo, ya era tarde: la gula había concluido y las redes antisociales eructaban hasta las sobras del banquete servido en bandeja: "opositores en su salsa", había sugerido el cheff.

Reformulada, la famosa frase que Clinton jamás pronunció, vuelve a anteponer la política a la obsesión por la gestión que defiende el gobierno municipal, que esta vez debió jugar su carta más alta, ante los fracasos previos de bomberos superados por el conflicto.

 

 

 

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