La nota del día

¿A quién le importa el turismo en Alta Gracia?

Por Julia Conalbi.
martes, 8 de febrero de 2022 · 00:00

El pasado fin de semana, Alta Gracia lideró el ranking de localidades más visitadas en la provincia. Si alguien quiso reservar alojamiento sobre la hora, la misión habrá sido casi imposible ya que el 99 por ciento de las plazas hoteleras y cabañas estuvieron ocupadas, de acuerdo con lo informado por la Agencia Córdoba Turismo. En porcentaje, la ciudad superó a localidades de gran tradición turística como Nono, Miramar, Villa General Belgrano o Villa Carlos Paz. Aunque, cuando se cuentan las cantidades de plazas que dispone cada uno de estos lugares, la perspectiva cambia. La discusión acerca de si Alta Gracia es o no una ciudad turística tiene varias décadas en su haber. El eje está en la importancia que la ciudadanía le otorgue al hecho de convertirse en una meca para los visitantes.

Claramente, para concederle importancia al turismo, es necesario tener claros los beneficios que esa actividad puede generar. El pasado 3 de febrero, el ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, afirmó en Mar del Plata que el "turismo es uno de los grandes motores de desarrollo económico de la Argentina para los próximos años", representando más de 10 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), "y lo que genera en divisas y en puestos de trabajo, nos muestra que es una gran oportunidad para el desarrollo" del país. Por su parte, el Presidente de la Agencia Córdoba Turismo consideró que en la Provincia, el principal motor de la actividad se vincula directamente con los festivales que se realizan en las diferentes localidades. “Córdoba ha tenido un enero con alta ocupación con promedios del 90% y picos de ocupación plena, y febrero comenzó muy positivo. Y en esto los festivales y eventos son muy importantes, en breve tenemos el Cosquín Rock, el Festival de Peñas, el del Cabrito y la Artesanía de Quilino, la semana Tulumbana, la fiesta del Cordero Serrano, entre otros; cada uno es relevante, no sólo en las ciudades en los que se realizaron sino en todos los corredores” señaló Esteban Avilés.

En una ciudad donde el empleo público es un gran motor de la economía (salarios de empleados estatales, docentes, policías, médicos) y en la que más de diez mil personas se movilizan diariamente a Córdoba para desarrollar sus trabajos, el turismo no es el principal ingreso en los bolsillos de los altagracienses. Los comerciantes gastronómicos, hoteleros y algunos que tienen negocios en las calles céntricas son los beneficiados más directamente. Sin embargo, incluso entre este último sector, hay un comportamiento que dista de la invitación al consumo por parte de los turistas. Las tardes de domingo, con la Avenida Belgrano colmada de visitantes, la mayoría de los locales exhiben sus persianas bajas y vidrieras cubiertas con lonas para proteger los productos del sol. Ni mencionar calle España, que a pesar de estar a una cuadra, parece encontrarse en una realidad paralela al centro.

Los puestos de información turística se encuentran en sitios donde es difícil detener un auto para bajarse a hacer una consulta; la oficina del Reloj Público es inaccesible para alguien con movilidad reducida o que lleve un cochecito de bebé; a pesar de que desde el bloque de Hacemos por Córdoba en el Concejo Deliberante se impulsó la utilización de barbijos transparentes contra la barrera que significan los tapabocas, ningún empleado municipal en atención al público los tiene. Luego de la cancelación de Colectividades y la postergación de Mionca, las políticas de actividades turísticas en la ciudad apuntaron a realizar espectáculos al aire libre con escenarios en distintas calles: Achával Rodríguez, Sarmiento y próximamente Belgrano. Mesas y sillas para poder disfrutar de la música y beneficios principalmente para los comercios gastronómicos, los que realizan el alquiler del mobiliario y algunos artistas locales.

Actualmente, la torta del turismo en Alta Gracia es un pastelito de pocas porciones en donde algunos consiguen tajadas más grandes y otros apenas unas migas. Sin embargo, un fin de semana repleto a pesar de la suspensión del principal festival y una casi nula promoción de las actividades que se pueden realizar en la ciudad es un indicador: con políticas sostenidas y destinadas a fomentar el turismo, la ciudad puede ampliar sus plazas hoteleras y competirle a los principales destinos provinciales. Sin embargo, para que eso suceda, los beneficios tienen que ser tentaciones a la vista de los altagracienses.

 

¿Y los festivales?

Alta Gracia pasó de ser "tierra de festivales" a convertirse en el eje de discusiones por cancelaciones y reprogramaciones de eventos. La suspensión de Peperina en 2020 ocasionó un fuerte perjuicio a los comerciantes que en febrero señaron por un evento que no se pudo realizar por la cuarentena en la emergencia sanitaria de covid-19 y en julio aún no habían recibido sus reintegros. Cabe destacar que la mayoría de esos comercios eran del rubro gastronómico, uno de los más golpeados por la crisis sanitaria. Mientras la empresa organizadora del festival y la Municipalidad discutían quién perdía menos, los emprendedores locales tuvieron que esperar que se amigaran nuevamente para recibir sus devoluciones por haber apostado a ese evento. Después de la paralización de los espectáculos públicos por la pandemia, el 2022 fue el año del regreso de los festivales en la temporada estival. 

"No me imagino una temporada sin festivales" declaró en septiembre de 2021 Pablo Soler, secretario de Gestión Pública, Turismo y Deportes de la Municipalidad de Alta Gracia. Sin embargo, el avance de la variante Ómicron y la explosión de la tercera ola de coronavirus covid-19 a la Argentina ocasionó la suspensión de Mionca, que se realizaría el primer fin de semana de enero. Mientras el Gobernador invitaba a los argentinos a visitar los festivales de la Provincia de Córdoba, el intendente Marcos Torres Lima se apresuró a cancelar el Encuentro Anual de Colectividades y a recordar que en algún momento del verano se podría llevar a cabo el festival Mionca. Así mismo, detalló que la fiesta más tradicional de la ciudad se haría en otra fecha... que hasta el momento no ha sido anunciada ni tampoco se cerraron contratos con los artistas de la grilla. El verano inimaginado por Soler llegó en 2022 y la Municipalidad se vio obligada a improvisar.

Sin embargo, en Alta Gracia no son los festivales los que marcan la ocupación turística y la cantidad de visitantes que recorren la ciudad. Es muy diferente el público que atraviesa la ruta para escuchar a Abel Pintos y solamente consume dentro del predio de Colectividades que aquel que visita la ciudad, pernocta, recorre los museos, pasa las tardes en los balnearios de las comunas cercanas y disfruta de la gastronomía. Las congestiones de tránsito entre las 10 de la noche y las 2 de la madrugada las jornadas más convocantes del festival son la prueba de que una gran afluencia no se traduce en pernocte ni en ocupación hotelera. Colectividades y Peperina no se realizaron durante dos años y las principales quejas ante esa situación no provino del Centro de Comercio ni de pequeños emprendedores, sino de empresarios de gran porte que buscan colmar arcas ya bastante llenas.

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