Una noche verde

miércoles, 30 de diciembre de 2020 · 19:20

(Sumario Noticias, Alta Gracia) El sol del martes comenzaba a caer en Alta Gracia. Los rayos se escondían paulatinamente detrás de las sierras. El cielo se tiñó de anaranjado y posteriormente desfilaron los distintos tonos de azul. Pero en la Explanada de la Estancia Jesuítica se destacaba el verde.

Militantes a favor de la legalización del aborto comenzaron a llegar desde distintos puntos de la plaza. La inmensa mayoría estaba compuesta por mujeres, de todas las edades. Algunas llegaban con reposeras, preparadas para la larga noche. Otras, cargaban pequeñas colchonetas, dispuestas a sentarse en el piso. Muchas se acomodaron sobre las piedras sin inconveniente. El "poroteo", ajustado, daba ilusiones a quienes enarbolaban el color esperanza. Las sonrisas transmitían optimismo, las miradas aseguraban: “Esta vez, se da”.

La senadora García Larraburru ya había anticipado su voto a favor de la ley, a pesar de haberlo hecho en contra en 2018. También se descartaba que a cambio de la eliminación de la palabra “integral” en el artículo sexto, el legislador Wereltineck también acompañaría el proyecto. El verde comenzaba a inclinar la balanza y el entusiasmo crecía. La luna llena salía de a ratos de su escondite de nubes para mirar el debate.

“¡Silencio que ahora habla una indecisa!” pidió una joven alrededor de las diez de la noche cuando fue el turno de exponer de Stela Olalla de Moreira. Los aplausos y vítores inundaron el casco histórico de Alta Gracia cuando el sentido del voto fue evidente. La escena se repitió pocos minutos después, cuando fue el turno de Lucila Crexel.

“Ya estamos, tenemos ley” se podía escuchar en los diferentes grupos reunidos. Dos jóvenes leyeron un texto preparado por las Socorristas de Paravachasca. Por primera vez, la realidad del aborto clandestino en el Valle quedaba expuesto con cifras concretas. Algunas reposeras se convirtieron en camas para los más pequeños. A pesar de avanzar la noche, el grupo aumentaba. Llegaban aquellos quienes por diferentes obligaciones no pudieron seguir el debate desde el inicio.

Baile, batucada, consignas y lemas llenaron el silencio de la noche. La emoción impedía a los cuerpos permanecer quietos. “Hagamos el último pañuelazo, porque en un rato es ley” propuso una militante y todas levantaron sus pañuelos con entusiasmo.

Anabel Fernández Sagasti fue aplaudida y vitoreada. Terminó su discurso y comenzó la celebración, mientras el senador José Miguel Mayans presentaba su férrea oposición a la ley: “¡Aborto legal, en el hospital!” le respondían las alrededor de sesenta personas que se quedaron hasta el final del debate.

Solo faltaba la lectura de los votos de cada legislador y el festejo de cada punto obtenido. Finalmente, cuando Cristina Fernández de Kirchner anunció: “Queda aprobada con 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención”, la alegría estalló. Baile, grito, festejo, celebración, lágrimas de emoción y abrazos.

En la pantalla, el Senado comenzaba a debatir el Plan de los Mil Días. En la Explanada, reinaba el ambiente de una fiesta largamente añorada. “Por las que no están y por las que vendrán”, repetían unas y otras.

Comenzaba a aclarar y la tormenta ganó la partida sobre la luna llena. Para entonces, la plaza ya estaba vacía. Cuando la lluvia comenzó a caer, la marea verde ya había bajado. Antítesis completa de la fría noche del 8 de agosto de 2018.

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