Turismo

Navegar a la deriva

viernes, 19 de febrero de 2021 · 10:55

La discusión acerca del perfil turístico que debería o no adoptar Alta Gracia tiene un gran camino recorrido. Sin embargo, eso no implica que esté cerca de llegar a destino. Las bifurcaciones son múltiples y entre las variadas opciones, el rumbo cambia o no se establece una ruta definitiva.

Hay quienes sostienen que debe ser una ciudad que ofrezca una variedad de espectáculos capaz de competir con Villa Carlos Paz; otros aseguran que hay que explotar la veta colonial y jesuítica; también hay opiniones a favor de propiciar el turismo de convenciones o el religioso… y quienes creen que una cosa no es privativa de otra y se pueden aprovechar varias facetas a la vez. Mientras tanto, el planeta gira, las temporadas estivales se suceden una a otra y la ciudad permanece en los preparativos para definir su política turística.

Esto no implica que no haya visitantes en el verano. La provincia de Córdoba es uno de los destinos más buscados y la cercanía a distintos atractivos hace que Alta Gracia sea un lugar elegido por muchos turistas. Sin ir más lejos, en octubre, con la Fiesta Nacional de la Cerveza en Villa General Belgrano, el efecto derroche de la demanda de plazas hoteleras hace que se ocupen alojamientos en todo el Valle de Paravachasca.

2020 fue un año excepcionalmente difícil para el turismo a nivel mundial. La pandemia del coronavirus covid-19 puso a la industria sin chimeneas en una situación inédita y con un horizonte marcado por la incertidumbre. Los sectores que vivían de la llegada de visitantes debieron hacer malabares para seguir adelante y algunos no lo consiguieron. Enero llegó con el temor a los contagios en aeropuertos y aviones; el miedo a las grandes aglomeraciones y las recomendaciones de optar por espacios al aire libre, ambientes ventilados y el contacto con la naturaleza. La mayoría de los argentinos eligió destinos más o menos cercanos a sus domicilios y quienes pudieron prescindir del transporte público y viajar en su propio vehículo, lo hicieron.

En este sentido, Alta Gracia se encontró en una situación favorable: gran parte de las opciones para realizar en la ciudad son al aire libre o en espacios que pueden ventilarse, como los museos. Y pese a todos los temores, las estadísticas de ocupación en enero 2021 son similares a las de hace un año. Los hoteles estuvieron llenos en un 70 por ciento, las cabañas en un 69 y las casas y departamentos en un 60. El tiempo de estadía rondó entre los dos y tres días. A pesar de la cantidad de personas que se alojaron en la ciudad, las cifras en los museos fueron significativamente menores a las del año anterior. Hubo una disminución del 49 por ciento en el Museo del Che, del 52 por ciento en el Museo Manuel de Falla, del 34 por ciento en el Museo Dubois y del 2 por ciento en el Museo Arqueológico Municipal. Los comercios también sintieron el golpe de esa disminución, ya que las ventas minoristas en enero se redujeron un 12, 5 por ciento.

Más allá de los números, están las propuestas y visiones de cada uno de los actores que intervienen en las acciones turísticas de la ciudad. En una entrevista realizada por Sumario Noticias, Cecilia Pérez Contrera, miembro de la comisión directiva del Centro de Comercio, Industria y Turismo de Alta Gracia explicaba que “Alta Gracia podría ser una excelente ciudad turística. Hay todavía mucho por hacer. Tiene un gran potencial”. Entre las cuestiones pendientes para hacer, señalaba la falta de plazas de alojamiento: “El sector hotelero era escaso y con la pandemia disminuyó un poco”. Si bien en la ciudad la ocupación de plazas hoteleras no llega al 100 por ciento en temporada alta, no existen complejos con capacidad de albergar a grandes contingentes.

Por su parte, la directora de Turismo y Cultura de la Municipalidad de Alta Gracia, Lara González, señalaba la falta de articulación entre las propuestas artísticas y las opciones comerciales. “Somos una ciudad turística y nos pasa que necesitamos acompañamiento y consciencia de todo el sector. A veces nos pasa que termina una función en el Monumental y la gente nos pregunta a dónde puede ir a comer… Necesitamos que los comerciantes estén abiertos. Que tomemos consciencia de que somos una ciudad turística es un gran desafío” indicaba la funcionaria en diálogo con este medio.

La pandemia modificó muchas costumbres en la sociedad. Con el cambio de horario comercial habilitado a nivel provincial y municipal, muchos locales comenzaron a trabajar de corrido. Hubo algunos que incluso lo mantuvieron después de las restricciones. Las costumbres no variaron demasiado y los pocos comercios que abren por la siesta tienen un escaso nivel de clientes en esa franja horaria.

Para decidir abrir su negocio a la siesta o su local gastronómico a medianoche, el comerciante buscará tener la seguridad de que será redituable. Lo mismo ocurrirá si alguien planea construir en Alta Gracia un hotel con lugar para cien personas. Las políticas turísticas necesitan articular las propuestas públicas y privadas para no quedar en un círculo vicioso que pregunte constantemente qué debe aparecer primero, si el huevo o la gallina.

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