Alta Gracia: el comedor Hora Feliz cumplió diez años y la demanda sigue sin disminuir

En barrio Paravachasca, los pastores Graciela y Augusto Ceballos sostienen desde hace una década un espacio de alimentación y acompañamiento para niños y familias.
Sociedad08 de octubre de 2026SNSN
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Entre 50 y 60 niños y njiñas concurren sábado a sábado al Comedor Hora Feliz. (Foto: SN)

(Alta Gracia; SN).- En tiempos en que las dificultades económicas golpean especialmente a las familias más vulnerables, el comedor comunitario Hora Feliz, ubicado en barrio Paravachasca de Alta Gracia, cumple diez años de trabajo ininterrumpido, brindando alimentos y acompañamiento a niños y familias de distintos sectores de la ciudad.

El espacio está a cargo de los pastores Graciela y Augusto Ceballos, integrantes de la Fundación Iglesia La Gracia, que sostiene su funcionamiento mediante los aportes de la propia congregación. Cada sábado, el comedor abre sus puertas para recibir a decenas de niños, en una tarea que va mucho más allá de servir un plato de comida.

La iniciativa alcanza a más de 70 niños de distintos barrios de Alta Gracia, aunque sus responsables advierten que los recursos disponibles y la capacidad de atención establecen límites para ampliar el servicio.

"Este año cumplimos 10 años con el comedor, una labor ininterrumpida, donde no solamente es el comedor, sino también trabajamos tratando de paliar la necesidad de las familias", explicó el pastor Augusto Ceballos en diálogo con Sumario Noticias.

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Pastores y voluntarios en la cocina del comedor Comedor Hora Feliz, en Barrio Paravachasca. (Foto: SN)

Más que un plato de comida

La actividad del comedor se complementa con la asistencia a familias que atraviesan situaciones de necesidad. Ropa, alimentos, útiles escolares y otros elementos indispensables forman parte de la ayuda que intenta brindar la comunidad religiosa.

"Siempre hay algún niño que tiene necesidad y también se les abre la puerta. Obvio que a nadie se le cierra la puerta", señaló Ceballos.

El pastor explicó que las solicitudes de ayuda son frecuentes y que, dentro de sus posibilidades, la congregación procura dar respuesta a quienes necesitan mercadería, vestimenta o elementos para la escuela.

Todo el funcionamiento depende de las contribuciones de los integrantes de la iglesia y de la Fundación vinculada a la institución. Un equipo de cocineros, ayudantes y maestras de la escuela bíblica trabaja voluntariamente cada sábado para atender a los chicos.

"La iglesia colabora con mercadería, con lo que hace falta, y nos organizamos. Mensualmente armamos un menú, y todo es con donaciones de la misma iglesia", detalló Augusto.

Diez años de trabajo sin aportes estatales

Uno de los aspectos que destacan los responsables de Hora Feliz es que el comedor se mantiene sin asistencia económica regular del Estado.

Consultada por Sumario Noticias sobre las gestiones realizadas para conseguir colaboración oficial, la pastora Graciela Ceballos confirmó que bastante tiempo atrás solicitaron ayuda, pero no obtuvieron una respuesta favorable.

"Sí lo hicimos, pero no hay respuesta. Porque ya acá tienen sus comedores, y nos dijeron que ellos tienen que proveer los comedores de ellos, o sea, no había para que podamos ayudar a nosotros", relató.

Según su testimonio, la respuesta recibida fue que los recursos disponibles estaban destinados a sostener otros comedores.

Augusto Ceballos explicó que esa situación los llevó a buscar mecanismos propios para garantizar la continuidad del servicio.

"Ante la falta de respuesta, o la poca respuesta, tuvimos que reinventarnos nosotros para poderlo realizar", sostuvo.

Así, durante una década, el comedor logró mantenerse mediante una organización comunitaria basada en donaciones, trabajo voluntario y solidaridad entre los integrantes de la congregación.

Una demanda que no disminuye

Otro dato que preocupa a los responsables del comedor es que, a lo largo de estos diez años, la necesidad de asistencia alimentaria no disminuyó.

"En estos 10 años no hemos bajado la cantidad de niños. Siempre sigue el mismo número de niños, entre 50 y 60", afirmó Augusto Ceballos al referirse a la concurrencia habitual.

El pastor considera que la demanda podría ser considerablemente mayor si el espacio difundiera ampliamente su actividad.

"Yo creo que si anunciáramos que acá hay un comedor abierto, se llenaría la iglesia con más niños", expresó.

Sin embargo, ampliar la cantidad de beneficiarios requiere contar con mayores recursos para garantizar la alimentación de todos.

"Si vinieran más niños, supongamos 100 niños, yo creo que tendríamos que buscar la forma de que nos ayuden para poder abastecer el comedor y darle la comida", explicó.

Y remarcó una preocupación central de quienes sostienen Hora Feliz: garantizar que cada niño reciba una comida digna y completa.

"Una comida digna le damos a cada niño, y siempre con un postre", destacó.

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