Malagueño: intentó evadir el control, embistió a un inspector y terminó detenido

Un joven de 21 años terminó esposado luego de arremeter con su moto contra un inspector de tránsito e intentar fugarse en plena calle Marcelo Garlot. El episodio, breve pero violento, dejó a un agente lesionado.
Policiales17 de enero de 2026Víctor HughesVíctor Hughes
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(SN; Malagueño) La noche en Malagueño traía ese silencio espeso que se pega a las paredes cuando el calor del día se rinde. Eran las 20:40 del 16 de enero cuando la rutina de un control vehicular en la esquina de Marcelo Garlot y Patricia Argentina comenzó a deformarse, como si algo en el aire avisara que la calma tenía las horas contadas.

La Guardia Local, acompañada por personal adicional afectado al servicio, levantaba las manos para detener a los conductores y pedir papeles, lo de siempre, pero entre las luces amarillas de la calle apareció una motocicleta conducida por un joven de 21 años. Nada parecía distinto, hasta que lo fue.

Cuando los inspectores intentaron identificarlo, el muchacho eligió la ruta más vieja del delito menor: la fuga. Giró el acelerador con un gesto seco y, en vez de esquivar, embistió al inspector de tránsito que le marcaba el alto. El golpe fue directo, lo suficiente para dejar al agente con una lesión en el antebrazo y para que el resto del personal entendiera que el juego había cambiado.

La persecución duró poco. El motociclista no llegó lejos. La policía lo redujo en la misma calle que había intentado abandonar a las apuradas. Hubo forcejeos, palabras tensas, la respiración agitada de quien sabe que ya perdió.

A los pocos minutos, el joven estaba esposado y la moto, secuestrada. Fue trasladado a la Comisaría de Malagueño, donde se formalizó el procedimiento. Quedó a disposición del magistrado de turno, mientras el inspector agredido recibía atención por su lesión.

En la localidad, el episodio se sumó al mosaico de noches donde un control de rutina se vuelve, de golpe, una postal oscura. Malagueño volvió a respirar, pero el aire quedó marcado por ese instante en que la ley y el descontrol chocaron, literalmente, bajo las farolas de la calle.

*Este artículo se redactó en base a información suministrada por la Unidad Regional Departamental Santa María de la Policía de Córdoba.

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