


Durante los últimos años, Pilar dejó de ser solamente una extensión residencial de la zona norte de Buenos Aires. Con el crecimiento sostenido de la población de esta localidad y sumado a la consolidación de nuevos locales comerciales y laborales, se fue modificando también el mapa de los alquileres. En particular, el de los departamentos, que hoy muestra diferencias marcadas según el barrio y el tipo de entorno urbano.
El área céntrica sigue siendo una de las zonas de mayor movimiento. Esto no es tanto por una renovación edilicia, que va avanzando a un ritmo irregular, sino por una cuestión práctica que es la conectividad. La cercanía con los servicios de transporte público y la oferta de otros servicios cotidianos, mantiene activa la demanda. Allí predominan edificios de mediana antigüedad y unidades pequeñas, que son elegidas sobre todo por personas que le dan prioridad a la ubicación por sobre los amenities que pueda ofrecer un inmueble.
En la zona sur de Pilar y en las cercanías de Villa Morra, el perfil se va modificando. Se trata de dos zonas que fueron incorporando desarrollos más recientes, pensados desde el inicio para vivienda en altura. La posibilidad de poder vivir en edificios bajos, con expensas moderadas y una planificación más ordenada explican por qué buena parte de la oferta actual de los departamentos en alquiler en Pilar se concentra en esta zona. La rotación suele ser alta y los valores se ajustan con rapidez a los cambios del contexto.

La localidad de La Lonja, por su parte, aparece como un caso con menos visibilidad pero en permanente transformación. Esta zona históricamente ha quedado relegada en el mercado formal, pero en los últimos años empezó a mostrar una oferta incipiente de departamentos, en su mayoría ubicados en complejos pequeños. La cercanía con las áreas industriales y en una zona donde los precios no son tan elevados, la vuelven una alternativa posible para quienes buscan alquilar sin quedar atados a los barrios con mayor demanda, aunque con una infraestructura todavía desigual.
En las inmediaciones del kilómetro 50 de la Panamericana, el alquiler de departamentos compite directamente con otro tipo de vivienda. La presencia de barrios cerrados, shoppings y colegios privados genera un mercado más segmentado. Las unidades en edificios nuevos existen, pero suelen manejar valores más altos y tiempos de publicación más extensos. No es una zona de decisiones rápidas.
Un rasgo particular del mercado pilarense es que su demanda no responde del todo a la lógica estacional típica de otros distritos de Buenos Aires. El movimiento está más ligado a cambios laborales, traslados familiares y reorganizaciones domésticas que a calendarios académicos o turísticos.
Cada barrio de esta localidad posee sus ventajas y limitaciones concretas, y esto hace que la disponibilidad de los alquileres vaya cambiando con rapidez a medida que pasa el tiempo. En vez de buscar por una "mejor zona", el desafío para aquellos que desean alquilar pasa por entender qué tipo de vida ofrece cada sector y qué se está dispuesto a dejar de lado. En ese equilibrio, es cuando suelen aparecer las mejores decisiones.


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