24 de Marzo: a 20 años de la primera marcha en Alta Gracia

Un grupo de jóvenes impulsó en 2006 la primera marcha local. Manuel Ortiz, quien fue el primer orador, recordó cómo nació la iniciativa.
Derechos Humanos24 de marzo de 2026SNSN
Manuel Ortiz 2026324 (4)

(SN; Alta Gracia) Mucho antes de que las marchas del 24 de marzo se consolidaran como parte del calendario local, en Alta Gracia la conmemoración del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia se vivía de otra manera: con colectivos que partían hacia Córdoba para sumarse a la movilización central. Esa lógica cambió en 2006, cuando un grupo de jóvenes decidió que la ciudad también debía tener su propio espacio de memoria.

Manuel Ortiz tenía entonces 18 años. Recién egresado del secundario, fue parte de ese núcleo inicial y se convirtió en el primer orador de un acto que, sin saberlo, marcaría el inicio de una tradición que continúa hasta hoy.

“Éramos hijos de la democracia. Sabíamos lo que había pasado por lo que nos contaban en la escuela o en nuestras casas, pero sentíamos que necesitábamos construir un espacio propio de reflexión en Alta Gracia”, recordó en diálogo con Siempre Radio.

La iniciativa surgió de manera autoconvocada, con jóvenes de distintas miradas y sin una estructura política definida. “No había una ideología cerrada, sino la necesidad de juntarnos y generar memoria colectiva. Por eso nos llamábamos jóvenes autoconvocados”, explicó.

Hasta ese momento, gran parte de quienes participaban de las actividades del 24 de marzo viajaban a la capital provincial. La decisión de organizar un acto local implicó un cambio de lógica y también un desafío. “Era un tema difícil de tocar en una sociedad como la nuestra. Subirse a un escenario y hablar de lo que había pasado generaba mucho nerviosismo”, señaló Ortiz.

Aquel primer encuentro buscó combinar reflexión y expresión. Hubo lectura de documentos, intervenciones y bandas musicales. “Queríamos que los jóvenes se expresaran, pero también que participara gente que había vivido esa época. Era una forma de fortalecer el proceso democrático que estábamos atravesando”, sostuvo.

Dos décadas después, Ortiz valora la continuidad de esas convocatorias. “Que se siga haciendo habla de que ese proceso prendió, que la memoria se fue construyendo como parte de la identidad local”, afirmó.

Sin embargo, también advirtió sobre los desafíos actuales. “Hoy vuelven a aparecer discursos negacionistas o incluso reivindicatorios de la dictadura, y eso obliga a redoblar el trabajo. Hay cosas que no son opinables: lo que pasó está probado en la Justicia”, remarcó.

En ese sentido, insistió en la importancia de sostener el ejercicio de la memoria. “Cuando el Estado actúa por fuera de la ley, eso es terrorismo de Estado. Y si como sociedad dejamos de recordar, corremos el riesgo de repetir esos horrores”, advirtió.

La reflexión cobra aún más peso en una ciudad atravesada por historias propias. Ortiz mencionó la reciente identificación de los restos de Carlos D’Ambra, desaparecido durante la dictadura, como un hecho que volvió a poner en primer plano el impacto local del terrorismo de Estado. “Fue muy fuerte, muy movilizante. Pensar en una familia que pudo saber la verdad después de 50 años es algo que te atraviesa”, expresó.

A 20 años de aquella primera marcha, el recuerdo no es sólo una anécdota. Es, para Ortiz, parte de un proceso que sigue en construcción. “Hay que seguir transmitiendo esto de generación en generación, sostener el Nunca Más y no soltar estas banderas”, concluyó.

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