


(Buenos Aires; SN)).- El presidente Javier Milei volvió a cargar contra la legalización del aborto y esta vez le adjudicó parte de la fuerte caída de la natalidad argentina.
Los números oficiales, sin embargo, tienen un inconveniente para el argumento presidencial: la caída comenzó seis años antes de que el Congreso sancionara la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).
Durante su exposición ante el Council of the Americas, Milei aseguró que Argentina está "pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes" y vinculó la reducción de los nacimientos con lo que denominó una "pasión por asesinar niños en el vientre de la madre". Según el Presidente, el fenómeno tendría consecuencias sobre el crecimiento económico y el sistema previsional.

Pero la cronología estadística desmiente que la legalización del aborto haya originado el desplome de la natalidad.
Una caída que empezó mucho antes
En 2014 nacieron en Argentina 777.012 niños y niñas. Diez años después, en 2024, fueron 413.135, según los registros de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud.
Son 363.877 nacimientos menos por año, una caída del 46,8 por ciento en apenas una década.
Pero la Ley 27.610 que legalizó la interrpción voluntaria del embarazo fue sancionada recién el 30 de diciembre de 2020 y entró en vigencia en enero de 2021.
Para entonces, buena parte del derrumbe ya había ocurrido.
En 2020 se registraron alrededor de 533 mil nacimientos. Es decir que entre 2014 y 2020, antes de la entrada en vigencia de la IVE, Argentina ya había perdido aproximadamente 244 mil nacimientos anuales, alrededor del 31 por ciento respecto del máximo de 2014.
Dicho de otra manera: cerca de dos tercios de toda la reducción observada entre 2014 y 2024 ocurrió antes de que el aborto voluntario fuera legal en Argentina.
Después de 2021 los nacimientos continuaron disminuyendo, pero lo hicieron sobre una pendiente que llevaba años de recorrido.
El embarazo adolescente cayó todavía más
Una parte importante de la transformación se produjo entre las adolescentes.
La tasa de fecundidad de mujeres de 15 a 19 años era de 65,1 nacimientos cada mil adolescentes en 2014. En 2024 había descendido a 19,3 por mil.
La reducción fue superior al 70 por ciento.
Los nacimientos de madres menores de 20 años pasaron de alrededor de 117 mil en 2014 a poco más de 35 mil en 2024.
Son aproximadamente 82 mil nacimientos adolescentes menos.
La comparación permite dimensionar ambos fenómenos. De los casi 364 mil nacimientos anuales que Argentina perdió entre 2014 y 2024, alrededor del 22 por ciento corresponde a la reducción de la maternidad adolescente.
El otro 78 por ciento se explica por la disminución de los nacimientos entre mujeres adultas.
Es decir que tampoco el extraordinario descenso del embarazo adolescente alcanza para explicar la magnitud del fenómeno.
El efecto de las políticas públicas
La caída de la fecundidad adolescente tampoco comenzó con la legalización del aborto.
La tasa pasó de 65,1 por mil en 2014 a 62,6 en 2015; 55,9 en 2016; 53,1 en 2017; 49,2 en 2018; 40,7 en 2019 y 30,3 en 2020.
En otras palabras, antes de que entrara en vigencia la IVE, la fecundidad adolescente ya se había reducido más de la mitad respecto de mediados de la década anterior.
Durante esos años Argentina desarrolló distintas políticas de salud sexual y reproductiva y, desde 2017, implementó el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA), especialmente en los territorios con mayores índices de fecundidad adolescente.
Una evaluación publicada por CEDES y UNFPA estimó que durante la implementación del Plan ENIA se evitaron alrededor de 94 mil embarazos no intencionales.
La fuerte reducción del embarazo adolescente es, entonces, parte de la caída de la natalidad. Pero es una tendencia que comenzó antes de la IVE y está asociada también al acceso a anticonceptivos, educación sexual y políticas específicas destinadas a prevenir embarazos no intencionales.
¿Y los abortos realizados después de la ley?
La legalización de la interrupción voluntaria del embarazo sí incorporó una nueva variable al escenario demográfico.
Durante 2021 se reportaron más de 73 mil IVE e ILE y en 2022 fueron 96.664, según los informes de la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva.
Pero tampoco es estadísticamente válido convertir automáticamente cada interrupción registrada en "un nacimiento menos".
Antes de la Ley 27.610 los abortos ya existían. Una parte se realizaba legalmente bajo las causales contempladas desde 1921 y otra, imposible de medir con precisión, se practicaba clandestinamente.
Por eso, los registros posteriores a 2021 incluyen tanto interrupciones que eventualmente podrían haber terminado en un nacimiento como abortos que probablemente se habrían realizado igualmente fuera del sistema legal.
La comparación de 2021 resulta ilustrativa: durante ese año se informaron más de 73 mil IVE e ILE, pero la cantidad de nacimientos fue apenas inferior a la de 2020.
Setenta y tres mil abortos registrados no significaron setenta y tres mil nacimientos menos respecto del año anterior.
La diferencia ayuda a entender por qué no es posible establecer la relación directa que sugiere el discurso presidencial.
Una transformación mucho mayor
La Argentina atraviesa una transformación demográfica que excede ampliamente la discusión sobre el aborto.
Entre 2014 y 2024 prácticamente se redujo a la mitad el número anual de nacimientos. Y el fenómeno alcanza a todas las jurisdicciones y a diferentes edades reproductivas.
Postergación de la maternidad, reducción de la cantidad de hijos, acceso a métodos anticonceptivos, caída del embarazo adolescente y transformaciones económicas, sociales y culturales forman parte de un proceso que comenzó mucho antes de diciembre de 2020.
La discusión sobre sus causas y sus consecuencias para el sistema previsional, la educación, la salud y el mercado laboral es necesaria.
Lo que los datos no permiten es reescribir el calendario.
Cuando Argentina legalizó la interrupción voluntaria del embarazo, la caída de la natalidad llevaba seis años y el país ya había perdido alrededor de un tercio de sus nacimientos anuales.
La "locura de los pañuelitos verdes" podrá servir como consigna para la batalla cultural del Presidente. Como explicación estadística de la crisis de natalidad argentina, los números cuentan otra historia.


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