La llegada de 5.000 autos chinos profundiza la presión sobre la industria local

Un buque con vehículos eléctricos e híbridos de BYD desembarcó en Zárate bajo el régimen que exime aranceles, mientras la industria automotriz argentina atraviesa suspensiones, caída de ventas y un horizonte incierto.

Nacionales19 de enero de 2026SNSN
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(SN; con información de Página/12) El puerto de Zárate recibió este lunes al BYD Changzhou, un buque proveniente de Singapur que transportaba más de 5.000 autos eléctricos e híbridos de la automotriz china BYD. Se trata del primer desembarco de gran escala bajo el régimen que permite importar este tipo de vehículos sin el arancel extrazona del 35%, un esquema con un cupo anual de 50.000 unidades —del cual este cargamento ya representa casi el 10%— y que autoriza que solo la mitad provenga de China.

La llegada del barco reactivó una fuerte polémica. El diputado Miguel Ángel Pichetto cuestionó la medida y la calificó como “una pérdida de dólares que destruye el trabajo argentino”, al tiempo que advirtió la imposibilidad de competir con una industria subsidiada. Desde Economía, el ministro Luis “Toto” Caputo respondió que el régimen fue acordado con las terminales locales y que las unidades ingresadas representan menos del 5% de los patentamientos de 2025.

Mientras tanto, la industria automotriz argentina continúa inmersa en una crisis profunda. General Motors confirmó que mantendrá las suspensiones mensuales en su planta de General Alvear, Santa Fe, con salarios al 75% durante los parates. Aunque la empresa afirma que se trata de un esquema previsto, para los trabajadores implica meses de actividad intermitente.

Desde SMATA alertan que las suspensiones responden a la “caída estrepitosa” de las ventas y generan preocupación sobre la continuidad de una planta que hoy opera al 50% de su capacidad, con unos 600 empleados. Las medidas se suman a retiros voluntarios, despidos y ajustes que vienen afectando a las terminales desde 2024.

La merma en las exportaciones hacia Brasil —especialmente de modelos como la Tracker— agrava el panorama. Así, mientras barcos cargados de vehículos importados llegan al país, la producción nacional se achica y encara un 2026 sin señales de alivio, atrapada entre la baja actividad y la falta de perspectivas de recuperación.

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