


SN; Alta Gracia. En una nueva columna de nutrición emitida por Siempre Radio, la licenciada Susana Aranda abordó la importancia de los probióticos para la salud intestinal y aclaró las diferencias con los prebióticos, dos conceptos fundamentales para el cuidado de la microbiota.
La especialista recordó que ambos términos suelen confundirse, aunque cumplen funciones distintas dentro del organismo. “Los prebióticos son componentes de los alimentos que nuestro organismo no digiere y que sirven de alimento para las bacterias beneficiosas”, explicó.
Entre los ejemplos más comunes mencionó el almidón resistente, presente en alimentos como papa, arroz o pastas cocidas previamente y consumidas luego de haber sido refrigeradas. También señaló verduras como el ajo, la cebolla y el puerro como fuentes naturales de prebióticos.

Microorganismos beneficiosos
A diferencia de ellos, los probióticos incorporan directamente microorganismos vivos al cuerpo. “Los probióticos son alimentos que contienen bacterias beneficiosas que llegan al intestino y ayudan a equilibrar la microbiota”, indicó Aranda.
Estas bacterias —como lactobacilos y bifidobacterias— deben sobrevivir al paso por el estómago, donde el ácido clorhídrico elimina gran parte de los microorganismos ingeridos. Por ese motivo, explicó que los alimentos probióticos necesitan contener suficientes colonias vivas para cumplir su función.
“En este caso la colonización es algo bueno, porque estos microorganismos ayudan a mejorar la digestión, fortalecer la inmunidad y equilibrar nuestro organismo”, sostuvo.
Alimentos fermentados
Durante la columna, Aranda destacó que muchos probióticos se encuentran en alimentos fermentados de consumo cotidiano. El más accesible es el yogur, especialmente el yogur griego, que posee menor cantidad de lactosa y mayor concentración de bacterias beneficiosas.
También mencionó productos como el kéfir, el chucrut, los quesos estacionados, los pickles, el vinagre de manzana y preparaciones tradicionales como el kimchi o el miso.
Sobre el kéfir, explicó que se trata de una bebida fermentada que puede prepararse en agua o leche. “El fermento transforma los azúcares en ácidos y gas, generando una bebida agradable que aporta microorganismos beneficiosos para la salud”, detalló.
El vínculo intestino-cerebro
Uno de los aspectos destacados por la nutricionista fue la relación entre la microbiota y el funcionamiento general del cuerpo. “Existe una comunicación permanente entre el intestino y el cerebro, por eso la microbiota tiene impacto tanto en la salud física como emocional”, afirmó.
Además, señaló la existencia de productos llamados simbióticos, que combinan prebióticos y probióticos, aunque aclaró que en la alimentación diaria ambos pueden incorporarse de manera natural.
Una incorporación diaria
Como recomendación final, Aranda subrayó la importancia de incluir estos alimentos de forma habitual. “Hay que tratar todos los días de incorporar algunos de estos productos para cuidar nuestra flora y fauna interior”, concluyó.
La columna de nutrición de Susana Aranda se emite semanalmente en el programa Juntos a la Par, por Siempre Radio FM 93.3.


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