Alta Gracia: el "lobo" solitario del 70/30, lluvia de piedras y furia en el Barrio Sur:

Piedras de una escuela, un kiosco en la mira y el silencio roto a golpes. Lapidación a las dos de la mañana en la calle Urquiza.
Policiales12 de marzo de 2026Víctor HughesVíctor Hughes

(ALTA GRACIA; SN).- La noche en el Barrio Sur tiene ese silencio espeso que solo se quiebra por el ladrido de algún perro o el zumbido mortecino de algunas luces. Pero a las 02:15 de esta madrugada, el aire se llenó de un sonido seco y violento: el crujir del cemento contra el asfalto. En la esquina de Urquiza al 268, el Maxi Kiosco 70/30 dejó de ser un refugio de trasnochadores para convertirse en el escenario de una cacería urbana frustrada.

La crónica de este asalto primitivo comenzó a pocos metros del local. El sospechoso, un joven de 22 años cuya identidad permanece bajo reserva judicial, no necesitó de armas de fuego ni planes maestros. En un arrebato de violencia elemental, se dirigió a la vereda de la Escuela Manuel de Falla y, como quien extrae municiones de una cantera improvisada, rompió el cordón de la calle para hacerse con proyectiles de piedra de gran tamaño.

Con los puños cargados de escombros y la mirada fija en el frente comercial, el sujeto inició una ofensiva brutal para forzar su entrada al establecimiento. En el interior, el propietario y su empleado vivieron minutos de puro terror, refugiados tras el mostrador mientras las amenazas del atacante subían de tono al ritmo de los impactos contra la estructura. La desesperación de las víctimas encontró respuesta en un llamado de emergencia que activó el despliegue policial de inmediato.

Detenido Maxikiosco 70-30, 20260312

Cuando la patrulla dobló por calle Urquiza, los efectivos se encontraron con una escena sacada de una novela negra: un hombre fuera de sí, armado con pedazos de ciudad, intentando vulnerar la última frontera entre el orden y el caos. Los uniformados actuaron con precisión quirúrgica, logrando reducir al agresor antes de que las piedras encontraran un blanco humano. El operativo se realizó bajo estrictas medidas de seguridad, garantizando que el dueño y el trabajador resultaran ilesos, aunque con el impacto emocional de haber estado a merced de una violencia ciega.

Tras la aprehensión, los efectivos secuestraron las piedras utilizadas como armas, mudos testigos de una intención criminal que quedó truncada en la vereda. El detenido fue trasladado a la dependencia policial, donde el metálico sonido de las esposas reemplazó al estrépito de los escombros. Actualmente, el joven permanece alojado en la comisaría, a la espera de ser indagado por el Magistrado Interviniente, mientras el Barrio Sur intenta recuperar una calma que, por unos instantes, se sintió de cristal.

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