OPINIÓN

El panda que estornuda

jueves, 3 de diciembre de 2020 · 17:53

Una gran familia reunida, sentada a la mesa, estalla en una discusión acalorada. No se entiende lo que dicen, unos a otros se gritan, hasta que una de las mujeres mayores, que aparenta ser la anfitriona pide autoritariamente: “¿Podemos tener un almuerzo de domingo en paz?” Cuando todos la miran en silencio, establece las reglas: “Así que no vamos a hablar ni de política, ni de religión, ni de economía, ni del blue, ni del grey, ni del green, ni del contado con liqui, ni de la herencia, de programas de chimentos, de los twitter de Polino y evitemos hablar de la bicisenda, del clausura, del apertura, de Caruso y de Lombardi”. La familia acepta las reglas y todos se quedan mudos. Luego de unos minutos, un hombre pregunta: “Che, ¿vieron en internet el videíto del panda que estornuda?”. A todos les causa gracia y el grupo vuelve a unirse.

La escena pertenece una publicidad de 2013 de una empresa de servicios de internet. Sin embargo -más allá de la hipérbole- expone una realidad: hay temas que generan controversia y polémica en la sociedad, incluso en el ámbito familiar. Uno de ellos es el aborto. Más de un almuerzo de domingo se ha arruinado en numerosos hogares por una discusión sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

En el ámbito político y la función pública, hay varios dirigentes y referentes que no le escapan al bulto cuando son consultados sobre temas calientes. Pero, posiblemente pensando en la cantidad de votos que puede restar una posición pública definida o temiendo críticas públicas, muchos otros deciden callar.

 

Silencio de radio

En abril de 2018, la Asamblea Feminista del Valle de Paravachasca realizó el primer “Martes verde”. En consonancia con una propuesta de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la militancia local convocó a realizar pañuelazos en la Plaza Solares todos los martes a las 18:00. La primera de las convocatorias fue un pronunciamiento pionero en la sociedad altagraciense y Sumario consultó a numerosos representantes locales y de la región su opinión sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Solamente siete enviaron su postura: el por entonces viceintendente Juan Manuel Saieg; los ediles altagracienses Germán Rodríguez, María Inés Carignani y Roberto Brunengo; los concejales de Anisacate Rosendo Ríos y Paula Fontana y el presidente del legislativo de Despeñaderos, David Boaglio. Más allá de las posturas a favor o en contra del proyecto de ley que se debatió en las cámaras de Diputados y Senadores, ganó el silencio.

Dos años más tarde, la discusión vuelve a estar en el centro de la agenda pública luego de que el Presidente enviara un proyecto de Despenalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo al Congreso. Este medio volvió a realizar una consulta a diferentes funcionarios, referentes, dirigentes y representantes de Alta Gracia. 38 personas recibieron la invitación a opinar sobre su postura respecto a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Solo 15 aceptaron el compromiso. Nuevamente, el silencio fue la opción más elegida.

Las respuestas

Entre los funcionarios y referentes que opinaron sobre la interrupción voluntaria del embarazo, hubo seis mujeres y nueve hombres. Ellas fueron la legisladora provincial Marisa Carillo, las concejalas Mónica Prada, Annemie Busse y Lucía Allende; la directora de Relaciones Institucionales y Políticas de Género de la Municipalidad Valeria Amateis y la responsable de la UDAI Alta Gracia de Anses, María Inés Chiotti. En cuanto a los varones que respondieron, se trató de los ediles Manuel Ortiz, Duilio Silva, Marcelo Jean y Ricardo González; el director de Educación de la Municipalidad Rodrigo Martínez, el Asesor Letrado Daniel Villar, el excandidato a intendente Diego Heredia, el Presidente del Comité de Circuito Alta Gracia de la Unión Cívica Radical (UCR), Omar Allende,  y el apoderado del núcleo UCR Alta Gracia: Compromiso y Renovación Radical Martín Barrionuevo.

De acuerdo con las opiniones expresadas por cada uno de ellos, que han sido publicadas completas en Sumario Noticias, el 54 por ciento se mostró a favor de que el aborto deje de ser considerado un crimen; el 33 por ciento estuvo en contra del proyecto enviado al Congreso por Alberto Fernández y el 13 por ciento restante opinó que era necesario convocar a plebiscito o que esa decisión correspondía a los equipos de salud.

 

Quienes votan y quienes abortan

En el sistema democrático argentino, los legisladores –diputados y senadores- son los representantes de todo el pueblo. Sin embargo, eso no implica que necesariamente haya una porción de cada sector social en el Congreso. De hecho, no suele ocurrir. Los jóvenes no tienen representación parlamentaria. Aunque puedan morir como consecuencia de abortos clandestinos.

En su libro “La revolución de las hijas”, la periodista Luciana Peker analizó la diferencia de votos a favor o en contra del aborto legal obtenido en Diputados y Senadores en 2018. En la Cámara Baja, donde se aprobó la media sanción, el promedio de edad de los legisladores era de 49 años. En el Senado, de 57. “Los senadores que votaron a favor o en contra del aborto legal pueden ser solidarios o reticentes al cambio, pero ninguno/a va a abortar. Por lo que la mayoría de los que mandaron a las mujeres y cuerpos gestantes a desangrarse en la clandestinidad, el miedo, la muerte, el sufrimiento o la perversión no corren riesgo de morir, sufrir o dejar de disfrutar. subrayó Juana Garay, ex Presidenta del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires” remarca Peker.

En Alta Gracia, esa falta de representación entre los dirigentes y referentes respecto de la juventud también está presente. Entre quienes opinaron a favor del proyecto de ley, el promedio de edad es de 38 años. En cambio, aquellas personas que se pronunciaron en contra promedian los 57 años. Otra cuestión a tener en cuenta es la falta de paridad en la función pública: entre los consultados –elegidos por haber accedido a puestos de representatividad- hubo 23 hombres y 15 mujeres.

 

Las omisiones

23 funcionarios, referentes, representantes y dirigentes políticos descartaron emitir su opinión sobre la discusión que habrá en las cámaras de Diputados y Senadores este diciembre de 2020 y a inicios del año próximo. Llamó la atención en algunos casos, ya que se trata de quienes gobiernan la ciudad –el Intendente y la Viceintendenta-, de personas encargadas de administrar la salud pública a habitantes de numerosas localidades –la directora del Hospital Regional Arturo Illia Mariana Garay-, el responsable de garantizar los derechos a los sectores sociales más desfavorecidos y de la atención en los dispensarios –el secretario de Salud, Desarrollo y Equidad Social Mariano Agazzi-,  los jefes de los dos bloques del Concejo Deliberante –Pedro Spinetti y Amalia Vagni- y una funcionaria que tiempo atrás compartió un posteo que comparaba el aborto con los femicidios en igualdad de condiciones –la encargada de Defensa al Consumidor, Analía Subirá-.

Cabe destacar que las opiniones solicitadas fueron sobre un tema de agenda pública y que tanto la sanción como el rechazo al proyecto de ley impactarán directamente en sus funciones.

 

Los antecedentes

En 2018, el aborto salió de la clandestinidad del tabú. No se logró la legalización del derecho de las mujeres a decidir, pero sí a hablar. Numerosas abuelas, madres, tías y hermanas pudieron contar a sus familias distintas experiencias. En los grupos de amigas, la verdad empezó a salir a la luz. Y también la sororidad, el apoyo, la contención. Paravachasca cuenta con un grupo de socorristas que acompañan a quienes necesitan realizar un aborto. Ayudan a las mujeres que están decididas a interrumpir su embarazo a hacerlo sin poner en riesgo su vida.

En 2005, la por entonces directora del Hospital Arturo Illia, Josefina Barbeito, fue la primera en expresarse a favor de “evitar las muertes de chicas” y señaló que “con una buena ley, el aborto se podría practicar”. Durante trece años, ningún funcionario ni representante volvió a hablar del tema. Recién con el debate legislativo de 2018, el tema volvió a estar en la agenda pública. Ese año, los pañuelos verdes se colgaron de mochilas, carteras, bolsos y muñecas. La marea avanzó, la ola no llegó a taparlo todo, pero nunca se fue del todo. El tema salió a la luz y no va a volver a esconderse, más allá del resultado que tenga el debate en el Congreso en 2021.

La discusión está sobre la mesa. La sociedad adopta posiciones claras respecto a la interrupción voluntaria del embarazo. El tema se debate en casas particulares, escuelas, clubes, reuniones sociales, plazas y también en el Congreso de la Nación. Aunque todavía quedan quienes priorizan la protección de una buena imagen frente a todos los sectores, y sólo hablan del panda que estornuda.

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