Que paguen los ultrarricos

La periodista Katrin Bennhold -quien lleva dos décadas cubriendo el Foro de Davos- analiza el crecimiento del poder económico concentrado, la amenaza que constituye y el debate sobre por cómo cobrarles más impuestos.

Opinión21 de enero de 2026Salvadora OnrubiaSalvadora Onrubia
Jensen Huang - Nvidia
Jensen Huang - Nvidia; una voz disonante entre los ultrarricos, está a favor de pagar más impuestos.

En el exclusivo escenario del Foro Económico Mundial de Davos, donde la nieve de los Alpes suizos suele ser el telón de fondo de los negocios globales, el ambiente ha cambiado, a pesar de que las usinas argentinas de comunicación sólo estén haciendo eje en los discursos que este miércoles pronunciaron Donald Trump y Javier Milei, cada uno a su turno.

Lo que antes era un santuario para la globalización y el libre mercado, hoy es el epicentro de un debate incómodo pero urgente: la fiscalidad de los ultrarricos. De allí la encendida defensa del presidente argentino "al capitalismo de libre mercado" y su jeroglífico esfuerzo para decir que la injusticia es justa.

La periodista Katrin Bennhold, en una reciente y lúcida pieza para The Word, un boletín por suscripción de The New York Times, pone el dedo en la llaga tras dos décadas cubriendo el foro. Su observación es matemática y social: mientras que en 1987 la revista Forbes contaba apenas 140 multimillonarios en el mundo, hoy la cifra supera los 3.000. Pero la verdadera noticia no es cuántos son, sino qué poco contribuyen proporcionalmente a las arcas públicas.

El polvorín de California

El artículo de Bennhold utiliza a California como el laboratorio mundial de esta tensión. El estado dorado, cuna de la innovación tecnológica, se enfrenta a una propuesta de impuesto único del 5% para sus habitantes más ricos. La respuesta de la élite de Silicon Valley no se ha hecho esperar: desde la mudanza de activos de los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, hasta la huida estratégica de inversores como David Sacks a Texas.

Incluso figuras políticas como el gobernador demócrata Gavin Newsom se muestran reticentes, temiendo que un impuesto al patrimonio ahogue la "gallina de los huevos de oro" de la innovación. Sin embargo, Bennhold expone una realidad difícil de ignorar: el sistema actual permite que los 400 estadounidenses más ricos paguen una tasa efectiva del 23,8%, sensiblemente menor al 30% que soporta un contribuyente medio.

Lula Da Silva

En noviembre pasado el Senado brasileño aprobó la iniciativa del presidente Lula Da Silva, eximiendo de pagar impuestos a 25 millones de trabajadores de bajos recursos y gravando a los ultrarricos.

¿Por qué han fallado los impuestos al patrimonio?
Bennhold no se limita a la denuncia; analiza la viabilidad técnica. Históricamente, los impuestos sobre la riqueza en Europa fracasaron por dos razones:

Dificultad de valoración: ¿Cuánto vale realmente un Picasso o una empresa familiar que no cotiza?
Exenciones excesivas: Los huecos legales terminaron haciendo que el impuesto recaudara mucho menos de lo previsto.

No obstante, expertos consultados por la autora, como el economista Gabriel Zucman, proponen una solución simplificada: un impuesto de tarifa fija centrado exclusivamente en los superricos cuyos activos son, en su mayoría, acciones de empresas públicas. Esto facilitaría la valoración y reduciría la burocracia.

Una amenaza para la democracia

Quizás el punto más fuerte del análisis es la advertencia de Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI: "La riqueza extrema compromete la democracia". Cuando un puñado de individuos acumula un poder financiero superior al PIB de naciones enteras, su capacidad para influir en el sistema político se vuelve desproporcionada.

Incluso en Davos, el propio Foro reconoce que la desigualdad es un "riesgo global" que amenaza con romper el contrato social. Entre las voces discordantes de los multimillonarios, destaca la de Jensen Huang (Nvidia), quien acepta con pragmatismo su responsabilidad fiscal en Silicon Valley: "Sean cuales sean los impuestos que quieran aplicar, que así sea".

 
Sobre Katrin Bennhold
Katrin Bennhold es una de las firmas más respetadas de The New York Times. Actualmente se desempeña como jefa de la corresponsalía en Berlín, cubriendo Alemania y el resto de Europa. A lo largo de su carrera, ha destacado por su capacidad para analizar la intersección entre la política, la economía y el género.

Bennhold ha sido una observadora privilegiada del poder global, cubriendo el Foro Económico Mundial de Davos durante años, lo que le otorga una perspectiva histórica única sobre cómo la concentración de la riqueza ha transformado el paisaje geopolítico actual. Sus reportajes suelen profundizar en cómo las decisiones macroeconómicas afectan el tejido social de las democracias occidentales.

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