Salud: genética y entorno, las claves para entender las distintas formas de obesidad

En su columna por Siempre Radio, la licenciada en Nutrición Susana Aranda explicó que la obesidad no responde a una única causa y que el estilo de vida resulta más determinante que la genética.

Sociedad09 de febrero de 2026SNSN
Salud, actividad vs sedentarismo

(Alta Gracia; SN) La obesidad no es una condición uniforme ni responde a una sola causa. Así lo explicó la licenciada en Nutrición Susana Aranda durante su columna en Siempre Radio, donde remarcó que actualmente se habla de “obesidades”, en plural, debido a la diversidad de factores que influyen en su desarrollo y en las distintas formas de abordaje.

Aranda señaló que existe una influencia genética comprobada, aunque aclaró que esta no define de manera absoluta el destino de una persona. Según detalló, cuando uno de los progenitores presenta obesidad, la probabilidad de que la descendencia también la desarrolle es cercana al 40 por ciento. En los casos en que ambos progenitores tienen obesidad, ese riesgo puede ascender al 80 por ciento.

Sin embargo, la especialista subrayó que la genética no actúa de forma aislada. Indicó que el entorno y el ambiente en el que vive una persona tienen un peso incluso mayor en la evolución del peso corporal. En ese sentido, explicó que los hábitos alimentarios, la actividad física y el estilo de vida del grupo cercano influyen de manera decisiva.

Durante la columna, Aranda diferenció el concepto de obesidad del sobrepeso. Precisó que la obesidad implica un exceso de peso a expensas del tejido adiposo y no debe confundirse con contexturas corporales grandes vinculadas a una mayor masa ósea o muscular. Además, señaló que la distribución de la grasa corporal permite clasificar distintos tipos de obesidad, con impactos diferentes sobre la salud.

La licenciada en Nutrición remarcó también la influencia del entorno social. Explicó que las personas tienden a reproducir los hábitos de quienes las rodean con mayor frecuencia. Un ambiente sedentario, con consumo habitual de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas o alcohólicas, favorece el aumento de peso, mientras que un entorno que prioriza la actividad física y el cuidado de la salud facilita su control.

Por último, Aranda advirtió que la delgadez no siempre es sinónimo de buena salud. Señaló que personas con predisposición genética a un bajo peso, pero con hábitos poco saludables, pueden desarrollar enfermedades metabólicas aun sin presentar obesidad, ya que el peso corporal no funciona como un indicador de alerta en esos casos.

En ese marco, la especialista concluyó que la genética influye, pero no determina el destino. El factor decisivo, sostuvo, es el estilo de vida y las conductas que se sostienen a lo largo del tiempo.

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