Los Aromos: Cenizas anónimas para el misterio de la Kangoo sin nombre

Un utilitario blanco, sin patentes y de dueño desconocido, ardió en una esquina solitaria de Los Aromos. Bomberos apagaron el fuego; el misterio no.

Policiales11 de febrero de 2026Víctor HughesVíctor Hughes
Kangoo incendiada Los Aromos 20260211
Kangoo incendiada Los Aromos 20260211

(LOS AROMOS; SN). – El calor de la mañana no era suficiente para el rincón de Manantiales y El Peñón. A las 11:10, el humo negro ya recortaba el cielo de Los Aromos, marcando el lugar donde la muerte de un fierro dejaba más preguntas que respuestas.

Allí, en esa localidad donde el asfalto parece rendirse ante la naturaleza, un Renault Kangoo blanco terminó convertido en un esqueleto de chapa calcinada. Sin placas patentes que dieran una pista de su origen, el vehículo se transformó en un fantasma de metal bajo el oculto sol de febrero.

 
Un silencio de barrio
El primero en llegar fue un hombre de 55 años, curtido por las rondas de la guardia local. Su testimonio ante los uniformados fue tan seco como el pastizal circundante: no sabía de quién era el vehículo, ni qué hacía estacionado en esa esquina que ahora olía a caucho quemado y olvido.

Los Bomberos de Alta Gracia acudieron al llamado con la eficiencia de quienes están acostumbrados a lidiar con el desastre. Desplegaron las líneas, atacaron el fuego y lograron extinguirlo antes de que las llamas decidieran buscar nuevos rumbos. Pero bajo el agua y la espuma, no quedó nada que permitiera identificar al dueño.

Nadie vio nada, nadie sabe nada
La policía intentó reconstruir la historia del utilitario mediante una encuesta vecinal, pero se topó con un muro invisible. En las casas linderas, el relato fue unánime y monótono: nadie conoce al propietario. La Kangoo blanca, ahora un despojo negro, parece haber caído del cielo o haber sido abandonada por alguien que no quería dejar rastro.

"Es un vehículo sin dominio, en un rincón donde todos se conocen, pero nadie reconoce nada", confió una fuente cercana a la investigación.

Sin dueño, sin patente y sin testigos que admitan haber visto el inicio del fuego, el caso queda flotando en esa nebulosa de los hechos que ocurren a plena luz del día pero permanecen en las sombras. En Los Aromos, hoy el viento se lleva las cenizas, pero el misterio de la Kangoo permanece intacto.

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