

Senadores cobrarán más de $11 millones en un Congreso que aún no activa su agenda
SN(Buenos Aires; SN).- El inicio del año parlamentario expone una tensión recurrente en la política argentina: el contraste entre los ingresos de la dirigencia y el ritmo real de la actividad legislativa. A pesar de la arenga presidencial del 1º de marzo y su anuncio de enviar 90 leyes al Congreso, Javier Milei aún no envió ninguna.
Mientras el Congreso atraviesa un arranque lento en el tratamiento de proyectos, los senadores nacionales percibirán desde marzo dietas superiores a los 11 millones de pesos mensuales.
El incremento surge del mecanismo que vincula las dietas de los legisladores con las paritarias del personal del Congreso. Un acuerdo salarial firmado con los gremios legislativos estableció aumentos escalonados que impactan de manera automática en los ingresos de los senadores. La actualización responde a un aumento acumulado cercano al 12,5% entre diciembre y mayo. En cambio, la Cámara de Diputados no aumenta las dietas de sus legisladores cada vez que se firma una nueva paritaria, sino que esos incrementos los define Menem y por ese motivo los ingresos de los diputados hoy están ubicados cerca de los 6 millones de pesos en bruto.

De ese modo, los senadores -quienes hasta fines del año anterior percibían alrededor de 10,2 millones de pesos- pasarán a cobrar cerca de 11 millones en marzo y más de 11,5 millones en los meses siguientes.

Un mecanismo que genera polémica
La suba vuelve a instalar un debate político que se repite cada vez que se actualizan las dietas parlamentarias. El sistema vigente fue restablecido en 2024, cuando el Senado decidió volver a atar los ingresos de los legisladores a la evolución salarial de los trabajadores del Congreso, lo que evita que cada aumento deba votarse explícitamente.
El mecanismo, pensado para evitar discusiones recurrentes sobre los sueldos legislativos, también reduce el costo político inmediato de los incrementos. Sin embargo, la actualización periódica suele generar críticas en un contexto económico marcado por ajustes fiscales, caída del poder adquisitivo y tensión social.
La actualización de los ingresos de senadores no es un fenómeno aislado. En la política argentina, los debates sobre los salarios de la dirigencia resurgen de forma periódica y se convierten en un indicador simbólico del vínculo entre el sistema político y la ciudadanía.
Un Congreso con actividad limitada
La controversia por los ingresos parlamentarios coincide con un arranque lento del período de sesiones ordinarias. Aunque el Presidente anunció una ambiciosa agenda de reformas y anticipó el envío de numerosos proyectos al Congreso, varios de ellos todavía no ingresaron formalmente al debate legislativo.
El discurso de apertura de sesiones incluyó la promesa de impulsar paquetes de reformas estructurales desde diferentes ministerios, con iniciativas vinculadas a la economía, la seguridad y la desregulación del Estado.
Sin embargo, el tratamiento efectivo de esas propuestas avanza con lentitud. En ese contexto, el contraste entre el aumento de las dietas y la escasa actividad parlamentaria amplifica la percepción pública de distancia entre la política institucional y las preocupaciones cotidianas de la sociedad.


Paro docente en el 8M: la crisis en una profesión feminizada y mal paga

Gremios judiciales reclaman a Nación fondos previsionales y alertan por reforma jubilatoria

Reforma Laboral: la CGT pide a la Justicia que la declare inconstitucional

La trama secreta entre la Casa Rosada y la AFA para preservar a Tapia y aislar a Toviggino

Plan de lucha: ATEPSA anunció suspensión de servicios en aeropuertos de todo el país


Bien de casta: investigan si el vuelo de Adorni a Punta del Este se pagó con fondos de la TV Pública

A 50 años del golpe: la historia de Pablo Tissera vuelve a liberar la memoria

Alta Gracia: Los ayudaba con sus trámites y terminó vaciándoles las cuentas


Anisacate: La Justicia rechazó cautelar y habilitó a lista oficialista en Cooperativa



