

(Buenos Aires; SN).- El sistema financiero volvió a mostrar señales de deterioro con un fuerte aumento en la cantidad y el monto de cheques rechazados por falta de fondos, un indicador clave de las tensiones en la economía real.
Según datos recientes, desde fines de 2025 se registra un crecimiento sostenido de este fenómeno, con un promedio cercano a los 90 mil cheques rechazados mensuales. La tendencia se consolidó en el inicio de 2026 y encendió alertas sobre la fragilidad de la cadena de pagos.
Los informes del Banco Central confirman la magnitud del problema. En enero de 2026 se rechazaron más de 100 mil cheques por falta de fondos, con incrementos superiores al 100 por ciento en cantidad y casi 200 por ciento en montos en comparación interanual.

El fenómeno no es aislado. A lo largo de 2025, los registros ya habían alcanzado niveles comparables con los peores momentos de la pandemia, lo que marca una continuidad en el deterioro de la capacidad de pago de empresas y familias.
El crecimiento de los cheques rechazados está directamente vinculado a la falta de liquidez en la economía. La caída del consumo, el encarecimiento del crédito y la retracción de la actividad impactan de manera directa en la capacidad de cumplir obligaciones comerciales.
Las pequeñas y medianas empresas aparecen como las más afectadas. Este sector utiliza el cheque de pago diferido como herramienta central de financiamiento, por lo que el aumento de rechazos no solo refleja dificultades actuales sino que también anticipa mayores problemas para sostener la actividad.
El deterioro de la cadena de pagos genera un efecto en cascada. Cada cheque rechazado implica una obligación incumplida que se traslada a otros actores económicos, profundizando la desconfianza y encareciendo las operaciones comerciales.
En este contexto, el incremento tanto en cantidad como en volumen de los cheques sin fondos se consolida como uno de los indicadores más sensibles de la crisis económica. La evolución de este dato permite anticipar tensiones mayores en el entramado productivo si no se recuperan los niveles de ingreso, consumo y financiamiento.


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