17 de octubre: entre la reflexión y la discusión histórica

Opinión17 de octubre de 2026 Por Manuel Ortiz (*)
17 de octubre con IA
Fotografía histórica restaurada con un programa de inteligencia artificial.

Cada 17 de octubre conmemoramos una de las fechas más significativas de nuestra historia. Aquel día de 1945, miles de trabajadores se movilizaron para reclamar la liberación de Juan Domingo Perón y defender las conquistas sociales que habían comenzado a transformar sus vidas. Fue una jornada que marcó el inicio de una nueva etapa política y consolidó el protagonismo de los trabajadores en la construcción de la Argentina.

Pero recordar aquella jornada no debe ser solamente un ejercicio de memoria. También es una oportunidad para reflexionar sobre qué país queremos construir y cuáles son los desafíos que tenemos por delante.

Uno de los grandes aportes del peronismo fue entender que la Argentina no podía depender únicamente de la exportación de materias primas. Necesitábamos industrializarnos, agregar valor a nuestros recursos y generar trabajo. Porque la industria nacional no es solamente una actividad económica: es una herramienta para construir independencia económica, movilidad social y oportunidades para todos. En definitiva, el peronismo aportó un modelo de país.

A más de 80 años de aquel 17 de octubre, esa discusión sigue vigente. En el fondo, persiste la tensión entre dos modelos de país: uno que apuesta principalmente a la exportación de materias primas, con el riesgo de concentrar sus beneficios como sucede hoy, y otro que busca agregar valor, desarrollar la industria y generar empleo a través de la producción.

Los peronistas defendemos este último modelo con la convicción de que defender nuestras industrias, pymes, comercios y emprendimientos no significa cerrarnos al mundo, sino crear las condiciones para competir, invertir, incorporar tecnología y crecer. Cuando una fábrica deja de producir o un comercio cierra, no solo se pierde una unidad económica: se pierden puestos de trabajo, conocimientos y proyectos de vida.

Para revertir esa realidad necesitamos una verdadera articulación entre el sector público y el privado. El Estado no reemplaza al empresario, pero tampoco puede desentenderse del desarrollo productivo. Debe planificar, generar infraestructura, acompañar la capacitación, facilitar el financiamiento y promover la innovación y el acceso a nuevos mercados. Escuchar a quienes producen, invierten y generan trabajo es fundamental para transformar sus necesidades en políticas concretas.

Esto también requiere responsabilidad fiscal. No hay desarrollo sostenible sin orden en las cuentas públicas, una administración responsable de los recursos y prioridades claras. Pero el equilibrio fiscal tampoco puede ser un objetivo aislado de la realidad económica y social. Ordenar las cuentas y desarrollar la producción no son objetivos incompatibles: necesitamos un Estado eficiente y responsable, y una economía capaz de invertir, producir, exportar y generar trabajo argentino.

En Alta Gracia tenemos un camino recorrido y grandes desafíos por delante. La planificación del crecimiento de la ciudad y la definición de una política clara de desarrollo productivo fueron acompañadas por inversiones estatales estratégicas en infraestructura, como la ampliación de la capacidad de tratamiento de agua potable, la provisión de gas natural y energía eléctrica, y la mejora de los accesos viales. Todo esto, manteniendo una administración responsable y las cuentas ordenadas.

Hoy avanzamos hacia una nueva etapa, con el Parque PyME en funcionamiento y el desarrollo de un parque industrial y un parque logístico. El objetivo es generar condiciones para atraer inversiones, fortalecer nuestras empresas y crear más oportunidades de empleo local.

El 17 de octubre nos recuerda que el trabajo ocupa un lugar central en cualquier proyecto de país que aspire a ser más justo. Honrar esa historia es asumir los desafíos del presente y trabajar para que la industria nacional y la producción vuelvan a ser motores del crecimiento argentino.

Porque la lealtad también es compromiso con el futuro. Y no hay futuro posible sin producción, sin industria nacional y sin trabajo argentino.

(*) Subsecretario de Comercio, Industria y Modernización de la Municipalidad de Alta Gracia.
Militante peronista.

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