Coronavirus y sistema sanitario

Al desnudo

martes, 29 de diciembre de 2020 · 11:00

La pandemia del coronavirus covid-19 hizo que en 2020 el mundo girara de una manera diferente. Mantener distancia y no visitar familiares fue una muestra de afecto; las escuelas se dividieron en miles y se establecieron en cada hogar; las calles se vaciaron; las viviendas particulares se convirtieron en oficinas y los trabajadores esenciales tuvieron que correr más que nunca. Además de tener más tareas, por primera vez, su labor fue visibilizado como nunca. La sociedad valoró el esfuerzo y el riesgo que cada uno asumía al enfrentar una actividad que lo colocaba en un mayor nivel de exposición al virus.


Por primera vez, la opinión pública no les recriminó la protesta sindical a los trabajadores sino a los empleadores. Córdoba vivió el paro de transporte más largo de la historia y las críticas no apuntaron hacia los choferes, sino a los empresarios que no pagaban los salarios y en algunos casos al Estado por no subsidiar el sueldo. Los trabajadores de la salud realizaron algunas medidas de fuerza en la Provincia y, esta vez, la gente estuvo de su lado.


Ninguna profesión fue, durante 2020, tan reconocida socialmente como la de los médicos y enfermeras. “Héroes” y “ángeles” fueron las palabras más elegidas por quienes decidieron homenajearlos y agradecer su dedicación en la primera línea de batalla contra el covid-19. Tampoco hubo otra profesión en la que tantos trabajadores murieran por desempeñar su tarea. Sin embargo, la valorización del trabajo y la entrega no se vio reflejada en los salarios ni en las condiciones laborales. La reivindicación de la labor de los profesionales de la salud permitió también que se visibilizaran situaciones de precarización laboral existentes desde mucho tiempo atrás. 


Personal que se jubila y no tiene reemplazo, disminución de las especialidades, falta de insumos, horas extra no pagas o reclamos salariales son motivo de protesta desde hace años. Sin embargo, en el año de la pandemia, los reclamos de los trabajadores de la salud acapararon gran parte del interés de las audiencias de los medios de comunicación. Y en esta oportunidad, ante los reclamos de los trabajadores, las críticas no fueron hacia ellos.


La pandemia del coronavirus covid-19 puso a la salud pública en el centro de la escena. Gobiernos nacional, provincial y municipal debieron reacomodar sus partidas presupuestarias para destinarle mayores recursos a la salud pública. Repartieron insumos, respiradores y medicamentos. Crearon hospitales modulares y aumentaron la capacidad de camas de internación en numerosas instituciones. Instalaron centros de salud y testeos en estadios y polideportivos. Sin embargo, se contrató poco personal extra, con condiciones laborales precarias y los salarios no mejoraron sustancialmente.


Por otra parte, fue difícil la articulación entre dos profesiones decretadas esenciales: la salud y la comunicación. La demanda de información constante y actualizada sobre la situación epidemiológica y la imprevisibilidad de la evolución de la pandemia generaron una serie de declaraciones contradictorias entre las diferentes instituciones oficiales. El 6 de abril de este año, la Organización Mundial de la Salud aclaró que el uso de barbijos debía ser exclusivo para el personal de salud y los enfermos de coronavirus. Eso se debía a que estos elementos escaseaban y a la posibilidad de adquirir alguna infección a causa del uso prolongado del barbijo. Sin embargo, apenas seis días más tarde, el Centro de Operaciones de Emergencias de Córdoba recomendaba la utilización de barbijos o tapabocas a todos los habitantes de la Provincia. Días más tarde, la OMS dio las mismas instrucciones. La cantidad de casos diarios de coronavirus nunca coincidió en los informes provinciales y los emitidos por el COE Nº8 Alta Gracia.


Una de las figuras más visibles al inicio de la pandemia en Alta Gracia fue la de la directora del Hospital Regional Arturo Illia, Mariana Garay. Todos los días, la médica emitía información actualizada sobre los casos de coronavirus -y de dengue también- detectados en la ciudad. Cuando la cantidad de contagios la superó, desapareció de la escena pública e incluso se negó a brindar información al ser consultada por periodistas. De un día para el otro, el COE anunció que dejaría de emitir informes diarios sobre la situación del coronavirus covid-19. La posta, entonces, fue adoptada por la Municipalidad de Alta Gracia.


El año de la pandemia dejó al desnudo la realidad de los trabajadores de la salud. Los reclamos gremiales obtuvieron mayor visibilidad y acompañamiento por parte de la opinión pública. Sin embargo, eso no se tradujo en una resolución de los conflictos, incremento de personal, incrementos salariales o mejoras en las condiciones laborales. Los distintos gobiernos salieron rápidamente a emparchar los agujeros existentes en el sistema sanitario para evitar el colapso. Pero la solución definitiva está lejos aún.
 

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