“Siento una doble responsabilidad”

martes, 11 de febrero de 2020 · 18:00

Por Stefanía Tomalino
De Nuestra Redacción

A mediados de enero asumió el nuevo directorio de ARSAT. La novedad, más allá de los cambios y modificaciones que vienen aparejadas con la nueva gestión nacional, fue la incorporación de la primera mujer en el directorio de la empresa de telecomunicaciones del estado, desde que fue creada en 2006. Se trata de la ingeniera en telecomunicaciones, Anabel Cisneros, de 39 años y egresada de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

El directorio está conformado además por otros cuatro miembros. El físico Pablo Tognetti preside el cuerpo. “Creo que es toda una señal que haya vuelto a la compañía, porque fue el primer presidente que tuvo ARSAT cuando fue creada y eso es toda una señal para nosotros. Él es de alguna manera nuestro conductor en este camino de reconstruir la empresa. Además, el equipo está conformado por especialistas en el sector que ya han tenido algún paso por la empresa y para mí es una tranquilidad el poder apoyarme sobre ellos en este camino”, explicó Cisneros en diálogo con Sumario, el diario de los viernes.

Por estas horas, la empresa se ve sometida a una auditoría, algo frecuente cuando hay un cambio de directorio. Así lo explicó Cisneros: “Siempre que hay un cambio de directorio se hace un estado de situación. Las empresas que tienen como accionista principal al Estado, están sujetas a las Auditoría General de la Nación para conocer la situación de la empresa. Es un proceso de forma habitual en estos casos”.
 
¿Qué significa para usted ser la primera mujer en ocupar un cargo tan importante dentro de la empresa ARSAT?
Es una doble responsabilidad. Para mí, es un honor, pero también sé que implica un doble esfuerzo, ya que tengo que ser una especie de abanderada de las mujeres en esta lucha. 

¿Siente que por ser mujer tiene que demostrar más?
Creo que todas las mujeres tenemos eso sobre los hombros, en todos los ámbitos del trabajo. Siempre nos pasa de sentir que tenemos que demostrar más, o destacarnos más, y que si nos equivocamos, nuestros errores van a ser doblemente resaltados. Quizá es una percepción, pero la realidad es que así lo siento. Pero no sólo me pasa acá, también me ha pasado en otros trabajos. Cuando una mujer llega a un puesto de decisión, siento que tenemos la lupa  más enfocada en eso.

Es una militante de los derechos de la mujer dentro de la profesión, y eso es mucho decir teniendo en cuenta que el mundo de la ingeniería está más “dominado” por los hombres…
Las carreras técnicas en general tienen un déficit de mujeres, es algo cultural. A la mujer se la asocia directamente con otro tipo de profesión. Creo que, desde ese aspecto, es un tema de educación desde las bases.  En general, a las niñas a las que les gusta la tecnología o la mecánica, por ahí son injustamente encasilladas o tildadas de que “no son los suficientemente femeninas” y todas esas cosas que vienen desde chiquitas, hace que después se identifiquen con otro tipo de carreras. Igual, por suerte, eso está cambiando y ese encasillamiento es cada vez menor. Pero lamentablemente pasa mucho todavía, sobre todo en el interior del país, donde todavía está muy arraigada la cultura machista en algún punto. Eso hace que las mujeres estén encasilladas en trabajos o profesiones diferentes y no técnicas. Por eso también somos pocas, y en general en todas las carreras se hace difícil que las mujeres lleguen a ocupar puestos de toma de decisiones.

Igual ahora noto que eso está cambiando. Yo soy una defensora de las mujeres y de la profesión. En lo personal nunca me faltaron oportunidades o me sentí discriminada por ser mujer, pero esa percepción es en el plano personal. En el pleno global me parece que no es así, los números están a la vista. Hoy las mujeres tenemos la responsabilidad de construir para las mujeres que vienen detrás de nosotras, sino dejamos nuestro granito de arena y sentamos las bases para que esto cambie, esto sólo va a quedar con que “alguna vez pasó una mujer por el directorio de ARSAT”. 

¿Qué diagnóstico se hace de ARSAT de los últimos cuatro años?
Sentimos que en estos últimos cuatro años se abandonó la visión con la que fue creada ARSAT, que fue la de ser una empresa en la que se construyen capacidades satelitales. Eso cambió de foco, se abandonó y se dejó de lado, y el desafío es retomar ese rumbo. ARSAT es la empresa Argentina de servicios satelitales, y tiene que volver a ser eso. En 2015, había un plan de soberanía satelital que se abandonó y tenemos que volver a retomar ese plan. 

¿Cuáles son los principales desafíos de la nueva gestión? 
Hay que avanzar con las otras líneas de negocio que tiene la empresa como son el Data Center, ya que somos uno de los focos en Latinoamérica que tiene estos estándares tan altos de seguridad y de infraestructura; además hay que tomar decisiones de cómo seguir con la televisión digital abierta, que también se abandonó y quedó desmantelada en estos cuatro años; y también seguir poniendo foco en la red federal de fibra óptica, porque hay una inversión altísima del Estado para llevar conectividad a lugares donde antes no había. Creo que el desafío pasa por reencontrar el camino para que la empresa vuelva tener la misión y la visión con la que se creó inicialmente.
 

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