

Susana Aranda: la presión del mandato fitness y la autoexigencia corporal
SN
(Alta Gracia; SN) La licenciada en nutrición Susana Aranda analizó en su columna semanal en Siempre Radio el impacto de la cultura fitness y los mandatos corporales que se refuerzan a través de las redes sociales, y advirtió sobre la delgada línea que separa el cuidado de la salud de la autoexigencia extrema.
Durante el espacio radial, Aranda sostuvo que el entrenamiento físico y los hábitos saludables pueden perder su sentido original cuando se transforman en una obligación ligada a la imagen y la validación externa. “El cuerpo pasa de ser saludable a tener que ser correcto a la vista”, señaló, al describir cómo el fitness se convierte en un territorio de negocio y comparación permanente.

Según explicó, el mandato fitness se expresa en la necesidad de mostrar resultados visibles, marcar progresos constantes y exhibir el antes y el después, lo que termina asociando el valor personal al rendimiento físico. “La persona es valiosa en sí misma, no por lo que logra levantar o mostrar”, remarcó.

La especialista planteó que esta lógica afecta tanto a quienes entrenan desde hace tiempo como a quienes intentan iniciar un cambio de hábitos. En ese sentido, advirtió que muchas personas abandonan antes de empezar al considerar las metas inalcanzables o compararse con otros cuerpos y rendimientos.
Aranda propuso una mirada biopsicosocial sobre el entrenamiento y la alimentación, al señalar que no se trata solo de un proceso físico, sino que intervienen factores psicológicos y sociales. “No siempre se puede lo mismo. El contexto, el estado emocional y el entorno influyen”, explicó.
En relación al ámbito del gimnasio, describió un escenario propenso a la comparación constante, donde la observación del rendimiento ajeno puede derivar tanto en frustración como en una falsa sensación de superioridad. “Ahí aparece la tiranía de las metas autoimpuestas”, advirtió.
La nutricionista subrayó la importancia de diferenciar la superación personal del sometimiento a exigencias que generan estrés. “El entrenamiento tiene que ser un cuidado, una capacidad que se ejerza con libertad, no una obligación que haga sufrir”, afirmó.
Finalmente, Aranda llamó a construir hábitos desde metas pequeñas y realistas, valorando los avances propios y evitando el examen permanente del cuerpo. “La clave es la compasión con uno mismo. Si se transforma en estrés, en algún momento deja de ser un placer y se abandona”, concluyó.



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