

Monte Ralo: patrullero, uniforme y un asalto a punta de pistola
Víctor Hughes
(Monte Ralo; SN) La noche había caído en el campo. Eran cerca de las 21 cuando las balizas rompieron la oscuridad.
Azul. Blanco. Azul otra vez.
El patrullero avanzó despacio por el camino de tierra, levantando apenas polvo. No había apuro. No hacía falta.
Dos hombres bajaron del móvil. Hablaron normal. Como se habla cuando no hay nada que esconder. Preguntaron si estaba todo bien. Pidieron nombres. Documentos. El protocolo de siempre.

La trampa estaba ahí.
El menor salió primero de la vivienda. Después el mayor (80). No hubo tiempo de entender. Las manos atrás. Las esposas cerrándose con un clic seco. La victima fue empujada hacia la casa con un arma apoyada en la espalda. No gritaron. No insultaron. No hacía falta levantar la voz.
Así actúa la autoridad.
Adentro, la luz fue otra. Más cruda. La mujer quedó frente a un arma. Tenía 76 años y no necesitaba explicaciones para saber que aquello no era una visita. La pregunta se repitió, corta, sin rodeos:
—¿Dónde está la plata?
No buscaban cosas. No revisaron galpones. No tocaron herramientas. Fueron directo a lo que buscaban. La jubilación.
Vestían bien. Demasiado bien. Chalecos antibalas. Handys. Armas. Todo en orden. Todo prolijo. Como si el miedo también tuviera uniforme.
Después tomaron la camioneta de la victima y se fueron. Así nomás. Sin ruido. Sin tiros. Sin dejar nada roto. Solo una casa dada vuelta y tres personas temblando.
La camioneta apareció horas más tarde, abandonada cerca de Anisacate. Estaba intacta. Como si nunca hubiera sido robada. Como si solo hubiera servido para borrar rastros.
Cuando Gabriel, el sobrino, intentó entender lo ocurrido, una frase se le clavó en la cabeza:
“Actuaron igual que la Policía”.
La denuncia se hizo. Intervino la Policía de Despeñaderos. También la Rural de Corralito. Pero después vino el silencio. Ninguna explicación. Ninguna certeza. El silencio también intimida.
“¿Quién va a prender balizas para ir a robar?”, se preguntó Gabriel. No sonó a teoría conspirativa.
“Para mí, al menos dos eran policías”.


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