Postre amargo en las sierras: caen los "reposteros" del Cosquín Rock

La FPA desbarató el negocio de dos hombres de 31 y 50 años: 6 kilos de brownies de marihuana incautados en el corazón del festival. Fin del juego.
Policiales15 de febrero de 2026SNSN
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La música atronaba a lo lejos, pero en las inmediaciones del predio, el aire de las sierras se espesó con algo más que polvo y rock. En un operativo, la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) le cortó el suministro a la "dulce" oferta de dos hombres que pretendían hacer su febrero entre la multitud del festival.

El golpe no fue por azar. Los efectivos, mimetizados entre la marea de gente que llegaba a Santa María de Punilla, interceptaron a los sospechosos justo cuando el negocio empezaba a calentar motores. El botín no era el habitual de los transas de esquina: era una pesada carga de repostería artesanal con un ingrediente no convencional.

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Cuando los sabuesos de la FPA abrieron el cargamento, el olor a chocolate y resina inundó el aire seco de Punilla. Sobre la mesa de metal, el inventario de la caída se desplegó con la frialdad de una autopsia: 6.561 gramos de brownies -una montaña de repostería adulterada que pesaba más que la conciencia de los detenidos- escoltados por 10 dosis de marihuana en estado puro. Junto al botín, el fajo de billetes arrugados y el resto de la parafernalia confirmaron que el negocio estaba en pleno auge antes de que les bajara el telón.

"No eran simples aficionados. Seis kilos de mercadería procesada indican una logística de cocina y distribución preparada para el consumo masivo del festival", confió una fuente cercana al caso.
 
Los protagonistas de esta historia son dos hombres, de 31 y 50 años. Uno con la energía de la juventud, el otro con la experiencia de las décadas, pero ambos unidos por el mismo destino: las esposas y un traslado directo a la dependencia policial.

Mientras el pogo seguía su curso en el predio, afuera, el silencio de los patrulleros marcaba el final de la fiesta para los "reposteros". La fiscalía de turno ya tomó las riendas, y lo que empezó como una aventura comercial entre guitarras, terminó en una fría celda de la departamental.

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