Cine: murió Robert Duval, gigante de Holliwood enamorado de la Argentina

Murió Robert Duvall a los 95 años. De El Padrino al Oscar, dejó una huella clave en Hollywood y un lazo profundo con Argentina.
TV y Espectáculos16 de febrero de 2026SNSN

(Middleburg, Virginia, EE.UU.; SN).- El mundo del cine despidió a Robert Duvall, una de las figuras más influyentes y respetadas de Hollywood, quien falleció el pasado domingo a los 95 años en su hogar de Middleburg, Virginia, rodeado de su círculo íntimo, según confirmó su esposa, la actriz y productora argentina Luciana Pedraza.

Robert Duval + Luciana Pedraza
Robert Duval y Luciana Pedraza

El intérprete, cuyo nombre quedó grabado en la historia del cine, se destacó por una carrera que se extendió por más de seis décadas, en las que construyó una obra marcada por el compromiso con la verdad dramática, la contención y el realismo interpretativo.

Duvall alcanzó fama internacional con su papel de Tom Hagen, el tranquilo consigliere de la familia Corleone en El Padrino (1972) y El Padrino II (1974), uno de los trabajos que definieron su lugar en la cultura cinematográfica global. Su versatilidad lo llevó a interpretar personajes inolvidables en títulos como Apocalypse Now, Tender Mercies -por la que recibió el Oscar al Mejor Actor- y Matar a un ruiseñor, entre otros clásicos.

En el comunicado difundido a través de redes sociales, Pedraza resaltó la dimensión humana de su esposo: Para el mundo, fue un actor ganador del Oscar, un director y un narrador. Para mí, lo era todo”, y agregó que su pasión por el oficio solo era comparable con su amor por los personajes, la buena comida y su capacidad de conquistar el corazón.

Una historia de amor con raíces argentinas

La relación entre Duvall y Luciana Pedraza -nacida en Salta-, comenzó de forma fortuita durante una visita del actor al país, cuando ella tenía 24 años y él 65. El encuentro ocurrió en una calle de Buenos Aires y, según contó Pedraza, fue inmediato. A partir de allí se forjó una relación duradera, lejos del escándalo, con un perfil bajo y profundo respeto mutuo que culminó en matrimonio en 2005.

A lo largo de más de dos décadas juntos, la pareja compartió no solo una vida íntima sino también proyectos culturales y solidarios, manteniendo un vínculo cercano con la Argentina y con la cultura del tango que ambos apreciaban.

Duvall llegó a considerar a la Argentina como su segundo hogar, visitando el país más de cuarenta veces y adoptando costumbres locales como el gusto por la carne asada. A pesar de su origen estadounidense, el actor se integró en la vida porteña con una naturalidad que sorprendía a los transeúntes que lo cruzaban en las milongas. 

La partida de Duvall deja un vacío en la industria cinematográfica, pero su legado interpretativo —forjado en la precisión emocional y en la potencia de la contención— perdurará como referencia fundamental para futuras generaciones de actores y amantes del cine.

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