

(Buenos Aires; SN).- La actividad industrial argentina arrancó el año en un contexto de fuerte contracción, con todos los indicadores clave mostrando señales negativas y profundizando la crisis que atraviesa el sector desde 2024. Según el último Monitor de Desempeño Industrial (MDI) publicado por la Unión Industrial Argentina (UIA), el índice se ubicó en 36,5 puntos en enero, muy por debajo del umbral de expansión de 50 puntos y marcando la quinceava medición consecutiva en zona de contracción. Esta cifra representa una caída de 7,5 puntos respecto al trimestre previo y 5,6 puntos en términos interanuales, aun contemplando la estacionalidad de enero.
El descenso no es uniforme pero sí generalizado. Más de la mitad de las empresas encuestadas (53,3%) informó reducciones en su producción, mientras que solo el 13% registró incrementos. En el mercado interno, el 54,7% de las firmas reportó bajas en las ventas, situando a este ítem entre los valores más altos de caída en la serie histórica. Asimismo, las exportaciones también mostraron retrocesos, aunque en menor proporción (30%).
El impacto se extendió al empleo: el 22,2% de las empresas redujo su plantilla en enero, combinando despidos directos, recortes de turnos y suspensiones de personal. Las expectativas empresariales, aunque moderadamente positivas en algunos casos, reflejan un enfriamiento respecto de diciembre pasado, con una menor proporción de firmas anticipando mejoras en su situación económica o en la actividad nacional.

El drenaje de actividad se acompaña de problemas financieros: cerca del 46% de las empresas enfrenta dificultades para cumplir con pagos básicos como salarios, impuestos o deudas, y un quinto de las PyMEs reportó atrasos reiterados, forzando a muchas a financiarse a corto plazo o incrementar su endeudamiento.

Este escenario de deterioro productivo y financiero ocurre en un momento de tensión creciente entre el sector privado y el Gobierno nacional. En declaraciones públicas, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, advirtió sobre la necesidad de un diálogo más constructivo con el Ejecutivo y reclamó el retorno del discurso que valoraba al empresario como “héroe”, en alusión a las expresiones electorales en 2023 del ahora presidente Javier Milei, cuando resaltaba el rol del empresariado en la recuperación económica. Rappallini sostuvo que las empresas deberán ser parte de la solución para generar crecimiento sostenible y resaltó la importancia de condiciones macroeconómicas estables, inflación controlada y acceso a crédito para revertir la contracción de la actividad.
La combinación de una industria en recesión, con producción y ventas en descenso, el impacto sobre el empleo y la presión financiera sobre las compañías, plantea un desafío considerable para la economía argentina en los primeros meses de 2026. El sector fabril demanda políticas que alivien la compresión de la demanda interna, faciliten la competitividad frente a la importación y restauren la confianza para la inversión, elementos que no parecen estar la misma sintonía en las relaciones entre empresarios y el Gobierno.


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