Política de politólogas

Frente a la antipolítica y la crisis de representación,  la autora de la presente columna reivindica el valor de la ciencia política y los proyectos colectivos.
Opinión06 de agosto de 2026 Por Mgter Mané Chiotti
Mane Chiotti
Mane Chiotti, durante su intervención en el debate sobre el futuro Plan de Ordenamiento Urbano y Territorial.

Nadie duda de que, cuando se va a un hospital, quien nos atienda sea un médico, o en un juicio nos represente un abogado. Pero parece que Política hace cualquiera, y así estamos. Hoy todos quieren ser candidatos, sobran las ansias y los sellos, y faltan reales dirigentes; formados, con experiencia, carisma y trabajo territorial coherente.

Estamos en un momento histórico en donde el liberalismo nos sacó la libertad, los locos gobiernan, la violencia se naturaliza y se pretende resolver tal despropósito nacional, con las mismas lógicas que lo crearon. La anti política y el voto castigo, son consecuencias de una política pedorra de roscas vanas, que ha existido siempre y que no debe volver a primar.

Basta.

La política, decía Hanna, es lo que se da ENTRE las personas para resolver un problema social. Tan simple, tan claro. No sos vos ni yo, es lo que pasa entre NOSOTROS cuando decidimos mejorar la realidad. No es un planteo inocente y mucho menos imposible. Es un camino distinto, nada menos y nada más.

La superación, de egos y ambiciones personales, que nos llevan una y otra vez a repetir errores, por un PROYECTO que protagonice un CAMBIO para MEJOR en nuestras vidas.

Es el PROYECTO POLÍTICO lo importante, no las aventuras de nadie para mantenerse o sobrevivir.

Un PROYECTO POLÍTICO, desarrollado desde la Ciencia Política como corresponde, porque conducir el estado, en cualquier nivel, amerita ciencia, no solo buena voluntad o aceitada cintura.

Un PROYECTO POLÍTICO entendido como parte de un PROCESO HISTÓRICO COLECTIVO, del que debe aprenderse, en aciertos y principalmente en fracasos.

Un PROYECTO POLÍTICO en un MOMENTO HISTÓRICO NEOMEDIEVAL, oscurantista, que pondera las bajas pasiones en vez de la razón y la ciencia, la violencia en vez de la armonía, la muerte a la vida, el enfrentamiento ciego por el poder en vez de la superación de la realidad, que debe trascender peleas personales, desde el humanismo y el desarrollo continuo e integral del país.

Un PROYECTO POLÍTICO hecho por Politólogas, con un oído en las comunidades y otro en la ciencia, parafraseando a Enrique.

Un PROYECTO POLÍTICO que dé continuidad a los logros y avances en materia de derechos, de acceso al consumo y al trabajo, de producción; que priorice la alfabetización política de la sociedad, sin temores.

Un PROYECTO POLÍTICO que sea, como nos enseñó José, armónico y desde la raíz de los problemas, a la vez. Invirtiendo los recursos públicos en resolver de fondo las problemáticas existentes sin caer en las lógicas de violencia que alimentan lo medieval.

Los cargos son lo de menos, y deberían ser ocupados por quienes realmente sepan. Lo importante es comprender la Política como algo bueno y necesario, científico y humanista, en donde la sociedad encuentra respuestas y es comprendida. Terminando, de una vez por todas, con los espasmos destructivos que, cada cierto tiempo, nos hacen retroceder y cuestan vidas. Creando y sosteniendo políticas de estado que trasciendan personajes y gobiernos, para lograr procesos de desarrollo continuos e integrales. Eso es lo que nos diferencia de otras geografías del mundo. Civilización o barbarie, actualizando a Domingo Faustino.

Se cayeron las caretas, ya las formas quedaron solas, es una hermosa oportunidad histórica para hacer POLÍTICA desde el fondo y como corresponde, con armonía y radicalidad, a la vez.

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