La nota del día

¿El principio del fin?

Por Julia Conalbi.
martes, 22 de febrero de 2022 · 06:19

La pandemia de coronavirus covid-19 alteró la vida cotidiana y las costumbres en todo el mundo. De un día para el otro, las actividades habituales se resintieron, suspendieron o modificaron con la incursión de los protocolos de cuidado sanitario. La llegada de las vacunas significó un alivio importantísimo: la cantidad de casos positivos se redujo... pero sobre todo, disminuyeron las complicaciones que llevaban a los pacientes a requerir internación o cuidados intensivos. A fines de 2021, cuando parecía que lo peor ya había pasado, el arribo intempestivo de la variante Ómicron volvió a sacudir al planeta. Casi todos los países rompieron récords de contagios diarios. Sin embargo, la letalidad de la cepa no generó en la mayoría de los casos cuadros graves y los sistemas sanitarios no se vieron desbordados.

A principios de enero, cuando la ola de la variante originada en Sudáfrica estaba en su punto máximo, las autoridades sanitarias pronosticaban un crecimiento y sostenimiento de los casos durante cuatro semanas, seguido de un descenso de la positividad. Efectivamente, en febrero los contagios empezaron a descender. Alta Gracia, que había llegado a ocupar todas las camas para covid-19, actualmente tiene solo dos pacientes internados. Ninguno de ellos requiere por el momento cama crítica. A nivel provincial, la ocupación de camas para covid-19 en Córdoba es de menos del 3 por ciento de la capacidad.

A finales de enero, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que es posible "poner fin a la fase aguda de la pandemia de coronavirus este año". Sin embargo, también advirtió que es "peligroso suponer que ómicron será la última variante", porque las condiciones en el mundo son "ideales" para que surjan otras, inclusive más transmisibles y virulentas.

Para el director de la OMS, la clave está en la vacunación. No es casual que la última variante que mantuvo al mundo en vilo haya surgido en el continente que menor acceso tiene a las dosis de inoculación. La vacunación masiva y la distribución de dosis en los países con menor porcentaje de población protegida contra el covid-19, parece ser la clave para desterrar la pandemia. 

En Argentina, el 78,84 por ciento de la población tiene el esquema de vacunación contra el coronavirus completo. Mientras tanto, se comienza a planificar la aplicación de una cuarta dosis para pacientes inmunodeprimidos o mayores de 50 años que hayan recibido dosis de Sinopharm. En ambos casos, deberán haber pasado cuatro meses desde la aplicación de la tercera vacuna.

Ómicron demostró que la salida es colectiva. Un solo país, por más alto porcentaje de vacunación que tenga, no puede esquivar a una variante nueva. La circulación impide evitar los contagios y la falta de defensas contra el virus es la mejor grieta para que surjan nuevas cepas. Con los ojos en el globo entero, la esperanza está en una mayor distribución de dosis y en que 2022 sea el principio del fin en la historia de la pandemia.

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