

Alta Gracia: los desmanes en el Parque del Sierras y las primeras brasas del año
Jorge Conalbi Anzorena
(Alta Gracia; SN).- Después del escándalo en que derivaron los graves desmanes de la madrugada del 1º de enero en el Parque del Sierrras Hotel, funcionarios policiales, municipales y provinciales se llamaron a silencio, seguramente con la esperanza de que el fin de semana que ya asoma le baje la efervecencia del conflicto.
Durante la mañana de este primer día hábil del nuevo año se sucedieron reuniones en los distintos ámbitos y hubo total silencio.
En el gobierno de Alta Gracia están furiosos con el comisario mayor licenciado Héctor Villagra. “¡Le mintió al ministro!”, repiten recordando que el Parque del Sierras Hotel no se abrió este 31 del diciembre, sino que está abierto desde octubre. En el entorno de Marcos Torres Lima tampoco se explican por qué Juan Pablo Quinteros viajó hasta la ciudad de Alta Gracia para respaldar a Villagra sin siquiera llamar previamente al Intendente para conocer su versión.

La Municipalidad señaló que los agentes de la Guardia Local estuvieron desprotegidos frente a los violentos desmanes y que la policía no acudió a sus pedidos de refuerzo, que habrían comenzado apenas pasadas las primeras cuatro horas del año.
En prácticamente ninguno de los videos de las trifulcas que se fueron subiendo a las redes antisociales hay presencia policial. Y en uno de los pocos en que aparece un par de uniformados, a uno de ellos se le cae un arma.
La expresión “nos abandonaron” del jefe del gobierno local estaría en la base de la reacción del Ministro, quien ya está en campaña usando ropaje emulando el estilo “Pato” Bullrich y ve en la seguridad y el apoyo policial un interesante impulso en su carrera hacia la Intendencia de la capital provincial.
El cada vez más delicado problema de los recursos económicos asoma en la base del conflicto: “¡La policía pretende que les paguemos adicionales… pero no se trata de ningún evento específico, sino de custodiar el espacio público, que es su obligación!”, señalan las fuentes municipales frente a las críticas por la falta de planificación previa de un operativo de seguridad en el predio.
Una versión policial dio cuenta de que Villagra y el Jefe de la Departamentales Sur -el comisario mayor licienciado Cristian Gómez- habían concurrido hasta la sede del Ejecutivo con la esperanza de que Torres Lima los recibiera. “Acá no vinieron”, fue la tajante respuesta desde Belisario Roldán 110. Aunque después se admitió que telefónicamente se les pidió una reunión en momentos en que el Intendente no estaba y que después de eso no se repitieron los contactos. “Igual -agregó la fuente- el ministro vino acá, ni lo llamó a Marcos y ahora pretenden que lo atienda al Departamental Sur… Mejor que los policías hablen entre policías y los políticos hablen entre políticos”.
Sin embargo, otras voces del oficialismo le apuntaron directamente a Agustín “Chiqui” Saieg, responsable de Seguridad de la Municipalidad y aseguran que fue él quien le hizo meter la pata al Intendente, tras haber montado un muy pobre dispositivo en un lugar en el cual no era difícil prever que la cosa se desmadraría. Y creen que el Intendente se apresuró en cuestionar públicamente a la policía. “la forma de salir de este kilombo es con Saieg renunciando”, repitieron a coro. Cuando se lo intentó entrevistar, el Secretario también eligió un estruendoso silencio.
Sobreexpuesto
Más allá del “Sargento Chiqui” -y su rol frente a la seguridad local- Marcos Torres Lima quedó innecesariamente sobreexpuesto en un episodio grave. Mala prensa que se suma a no haberle sacado brillo a lo que su gestión sí tiene para mostrar en la materia, como lo ha sido la virtual erradicación de los asaltos a mano armada y otros delitos con violencia hacia las víctimas. Hay que retroceder unos dos años para encontrar casos de ese tipo, a pesar que a diario se registren hurtos y robos en comercios y domicilios, la mayoría de los cuales terminan esclarecidos. No es poco para mostrar en un contexto en el que la violencia urbana en ascenso constituye un baño de sangre y una crónica diaria en noticieros de urbes cercanas.
Cabe preguntarse por qué salió el propio Intendente a exponerse cuestionando el accionar policial. “Y… él esa así. Siempre le pone el pecho”, confiaron desde uno de los despachos cercanos a Marcos Torres Lima.
Esperando que la espuma baje, sobre el gobierno municipal ya sobrevuelan versiones que van desde la dimisión del funcionario del área, la resurrección del Consejo de Seguridad y hasta el repliegue de la Guardia Local cuando no existan garantías: “Quizá habrá que pedirle a la policía que agregue un efectivo a nuestros móviles o no haremos más rondas”, especularon en el Ejecutivo.
Una cosa es segura: por el motivo que sea, el plan de seguridad del gobierno municipal sufrió un duro golpe y ya nada será igual.


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