CAME cruzó al Gobierno: las familias se endeudan para comprar alimentos y remedios

La entidad pyme atribuyó el creciente uso del crédito a la pérdida del poder adquisitivo y alertó por la caída de ventas y el cierre de comercios.
Economía23 de agosto de 2026SNSN
Salvador Femenía, vocero de la CAME
Salvador Femenía aseguró que la toma de crédito responde a la pérdida del poder adquisitivo.


(Buenos Aires; SN, con información de NA).-
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) rechazó la explicación oficial sobre el creciente endeudamiento de los hogares argentinos y advirtió que las familias recurren al crédito no para comprar bienes suntuarios, sino para cubrir necesidades básicas como alimentos, bebidas y medicamentos.

Salvador Femenía, vocero de la entidad empresaria, vinculó el fenómeno con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y describió un escenario de retracción del mercado interno que golpea particularmente a pequeñas y medianas empresas y al comercio tradicional.

“Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza. Hay una restricción de ingresos en la clase media trabajadora y esto se nota porque no hay consumo”, sostuvo Femenía en declaraciones a Radio Rivadavia.

De la tarjeta para consumir a la tarjeta para comer

El dirigente explicó que el actual nivel de endeudamiento debe analizarse a partir de un proceso que comenzó tiempo atrás y se profundizó con el deterioro de los ingresos.

Según señaló, entre fines de 2024 y los primeros meses de 2025 se produjo un rebote de la actividad económica durante el cual numerosas familias recurrieron a las tarjetas de crédito para sostener el consumo. Posteriormente, la suba de las tasas y las limitaciones sobre las negociaciones salariales deterioraron esa capacidad de compra.

“El crédito es una gran herramienta para impulsar el consumo, pero después de ahí se vino un proceso que tuvo que ver con suba de tasas y con límite a las paritarias”, explicó.

Para CAME, el comportamiento actual de los consumidores permite descartar que el sobreendeudamiento responda principalmente a compras de lujo o gastos prescindibles.

“Vemos que apenas se mantienen los que tienen que ver con lo básico, pongamos para nombrar dos, alimentos y bebidas y farmacia, y al resto realmente le cuesta mucho mantenerse”, señaló Femenía.

La financiación de productos esenciales, además, no comenzó con la actual administración. El vocero recordó que durante los últimos meses del gobierno anterior ya se observaba la compra en cuotas de alimentos y bebidas, por lo que consideró que se trata de un proceso de más larga duración que se agravó con el deterioro posterior de los ingresos.

La recuperación que no llega a los comercios

CAME también puso en discusión el discurso gubernamental sobre la recuperación económica. Para la entidad que representa a las pequeñas y medianas empresas, una eventual mejora de algunos indicadores macroeconómicos todavía no se traduce en una recuperación efectiva del mercado interno.

El problema conforma un círculo difícil de romper: buena parte de las industrias pymes depende de la demanda doméstica, pero el comercio minorista vende menos y, por lo tanto, tampoco genera pedidos suficientes a sus proveedores.

La situación provoca además que se extiendan los plazos de cobro y aparezcan dificultades financieras que terminan acumulándose en forma de deudas bancarias, compromisos con proveedores y obligaciones impositivas.

En ese contexto, CAME reclamó la implementación de planes de pago que permitan aliviar la situación de las pequeñas y medianas empresas. Femenía advirtió que, además de enfrentar la caída de las ventas, algunas firmas están sufriendo embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

A ese escenario se suman los costos logísticos, tributarios y laborales que, según la entidad empresaria, presionan especialmente sobre empresas con márgenes cada vez más reducidos.

“Todos son un problema. El costo de las cargas sociales, los impuestos, el costo logístico que tiene que ver con la estructura del país, todo es un combo. Y en momentos de escasez, todos los factores duelen”, resumió.

Locales vacíos y empresas que cierran

Femenía señaló además que el deterioro puede observarse directamente en los centros comerciales. Según sostuvo, las empresas que nacen no alcanzan a reemplazar, ni en cantidad ni en características, a las que dejan de operar.

El dirigente puso como ejemplo las localidades bonaerenses y el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde aseguró que es posible encontrar cada vez más locales vacíos incluso en zonas con una importante concentración de actividad económica.

También relativizó el argumento de que el crecimiento del comercio electrónico pueda compensar la retracción de las ventas presenciales.

Según los datos mencionados por CAME, las operaciones online representan alrededor del 18 por ciento del comercio total del país. “Una cosa no puede compensar a otra”, afirmó Femenía.

Una crisis que atraviesa todo el país

El diagnóstico de la entidad tampoco encuentra grandes diferencias geográficas. Femenía señaló que los relevamientos de CAME abarcan las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y muestran dificultades extendidas en prácticamente todo el territorio.

El deterioro alcanza también a las economías regionales, integradas mayoritariamente por pequeñas y medianas unidades productivas vinculadas al sector primario.

De este modo, CAME trazó un cuadro en el que confluyen dos caras de un mismo problema: hogares que recurren al crédito para sostener consumos indispensables y empresas que enfrentan cada vez mayores dificultades porque esos mismos consumidores reducen sus compras.

En ese escenario, la entidad pyme contradijo la interpretación que atribuye el endeudamiento de las familias a consumos suntuarios: para CAME, detrás de las tarjetas y las cuotas aparece fundamentalmente un problema mucho más elemental, la pérdida de ingresos suficientes para llegar a fin de mes.

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