Redes: fallaron los bots y quedó expuesto el apoyo artificial al Gobierno

Cuentas radicadas en Indonesia y Nigeria publicaron consignas libertarias con las órdenes de programación visibles. El papelón ocurrió bajo un mensaje de Santiago Oría, funcionario que, según fuentes oficiales, administra un esquema de unas 70 cuentas.
Sociedad27 de agosto de 2026SNSN
BOTS LIBERTARIOS ORIA

(Buenos Aires; SN) – No fue solamente un error informático ni un blooper para alimentar memes. Una falla en la programación de decenas de cuentas dejó al descubierto el mecanismo utilizado para multiplicar mensajes favorables al Gobierno de Javier Milei y presentar como respaldo ciudadano lo que, en realidad, eran respuestas automatizadas.

Los perfiles intentaron amplificar una publicación de Santiago Oría, director de Realización Audiovisual de la Presidencia. Sin embargo, comenzaron sus mensajes con etiquetas como “Reply2:”, “Reply6:” y “Reply11:”, las instrucciones que deberían haber sido eliminadas antes de publicar.

La operación que buscaba fabricar una reacción masiva terminó exponiendo sus propios engranajes.

BOTS LIBERTARIOS

Libertarios desde Indonesia y Nigeria

El episodio comenzó con una publicación de Alejandro Rozitchner, exasesor de Mauricio Macri y actual defensor del Gobierno, quien escribió: “Principio de locura populista: ¡no vamos a permitir que nos arrebaten nuestra pobreza!”.

“Son pobristas. Piden literalmente estar peor”, respondió Oría.

El comentario del funcionario alcanzó unas 323 mil visualizaciones, aproximadamente diez veces más que la publicación original. Una parte de esa repercusión fue impulsada por cuentas extranjeras que comenzaron a repetir consignas contra el kirchnerismo y elogios a La Libertad Avanza.

Una cuenta que habitualmente publica en inglés y comparte promociones de criptomonedas escribió: “Reply11: Terrible lo de los kirchneristas”.

Desde Bandung, Indonesia, otro perfil publicó: “Reply6: Los kukas no pueden usar nunca más el argumento de los nenes”. Una cuenta radicada en Yakarta agregó: “Reply8: Tal cual, VLLC”.

También aparecieron mensajes desde Nigeria. “Reply2: EXTRAORDINARIO. Los kukas usaban a los nenes”, escribió un usuario dedicado habitualmente a republicar publicidades.

Las cuentas no solamente empleaban expresiones idénticas y ajenas a su actividad habitual. También publicaron el número correspondiente a la secuencia en la que cada respuesta debía aparecer.

La orden que no debía publicarse

Las etiquetas “Reply” permiten reconstruir el funcionamiento de la operación. Las respuestas fueron preparadas previamente, numeradas y cargadas en una herramienta encargada de distribuirlas entre distintos perfiles.

El sistema debía publicar únicamente el mensaje político, pero una falla provocó que también apareciera la orden técnica.

El error permitió comprobar que las contestaciones no habían sido escritas espontáneamente por personas interesadas en la discusión. Eran textos preestablecidos, distribuidos de manera coordinada para aumentar el alcance de una intervención oficialista.

Esta estrategia se conoce como astroturfing: consiste en simular un movimiento popular y espontáneo mediante cuentas falsas, automatizadas o coordinadas. Su objetivo es instalar consignas, ocupar las respuestas y producir la impresión de que una postura cuenta con mucho más respaldo del que realmente tiene.

La propia plataforma X prohíbe la utilización coordinada de cuentas para aumentar artificialmente la difusión de contenidos, publicar respuestas masivas o manipular las interacciones. 

No fue solamente un bot suelto

El episodio adquiere otra dimensión por el lugar que ocupa Oría dentro del dispositivo comunicacional del Gobierno.

El funcionario ganó protagonismo en las redes después del repliegue de las denominadas “Fuerzas del Cielo”, vinculadas al asesor Santiago Caputo, y comenzó a multiplicar sus ataques contra periodistas, economistas y dirigentes opositores. Muchas de sus publicaciones son posteriormente compartidas por el propio Milei.

Fuentes gubernamentales reconocieron que Oría administra un “esquema digital de cuentas” compuesto por aproximadamente 70 perfiles, desde los cuales se difunden elogios a la gestión y ataques contra sus críticos, según publicó La Nación.

Desde una oficina en la que trabaja el cineasta justificaron esa estructura con una definición: “Hoy la militancia se hace por las redes, por eso trabajamos ahí”.

El vocero presidencial Adrián Ravier también quedó atrapado en las contradicciones oficiales. Primero afirmó que Oría había asumido nuevas tareas dentro de la comunicación gubernamental. Horas después tuvo que aclarar que no existieron modificaciones en el organigrama ni transferencias formales de responsabilidades.

La rectificación administrativa no respondió la pregunta central: quién controla las cuentas que amplifican el discurso del Gobierno y bajo qué recursos funciona esa estructura.

Lo comprobado y lo que todavía falta explicar

El error permite comprobar que cuentas extranjeras y automatizadas actuaron coordinadamente para potenciar el mensaje de un funcionario nacional. También existe un reconocimiento de fuentes oficiales sobre el esquema de aproximadamente 70 perfiles administrado por Oría.

Todavía no se acreditó públicamente que las cuentas radicadas en Indonesia y Nigeria formen parte de esa estructura ni que su funcionamiento sea financiado con dinero del Estado.

El Gobierno tampoco explicó quién contrató o programó esos perfiles, qué relación mantienen con el equipo de comunicación oficial y si existen recursos públicos destinados a sostener operaciones digitales de estas características.

Esa diferencia resulta importante: el carácter automatizado y coordinado de las respuestas quedó expuesto, pero falta determinar quién impartió la orden y cómo se financió.

Cuando la propaganda se disfraza de ciudadanía

Los bots no se utilizan solamente para acumular números. También permiten ocupar conversaciones, hostigar a quienes cuestionan al Gobierno y condicionar la percepción de quienes ingresan a una publicación.

Una respuesta rodeada por cientos de adhesiones aparenta representar una opinión ampliamente compartida. Cuando esas adhesiones provienen de perfiles falsos o automatizados, la conversación pública deja de reflejar el intercambio entre ciudadanos y se convierte en un escenario manipulado.

El antecedente más recordado ocurrió durante la campaña de Mauricio Macri en 2019, cuando cuentas automatizadas difundieron mensajes mal traducidos y dejaron expresiones como “Caricia significativa desde Hurlingham”.

BOTS MACRI

Esta vez, las burlas incorporaron el nuevo error. “Reply22: Satisface a Javier. Caricias significativas desde Hurlingham”, escribió uno de los usuarios que detectó la operación.

Pero detrás del chiste aparece un problema político. El oficialismo convirtió las redes en una pieza central de su denominada “batalla cultural” y utiliza el volumen de interacciones como demostración de respaldo popular.

Durante unas horas, un error de programación permitió observar qué había detrás de una parte de ese entusiasmo. No eran militantes argentinos defendiendo espontáneamente al Gobierno, sino cuentas publicitarias de Indonesia y Nigeria recitando consignas libertarias.

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