La lengua de las mentiras

Por Julia Conalbi
miércoles, 15 de junio de 2022 · 00:03

Alrededor del año 200 antes de Cristo, el Imperio Romano arribó con sus tropas al norte de lo que actualmente son los estados de España y Francia. Por entonces, los pueblos vascos se dividían en cuatro tribus:  antigrones, caristios, várdulos y vascones. El dominio que llegó a ejercer el Imperio en esas regiones fue irregular durante tres a cuatro siglos, hasta un par de centenios antes de la caída de Roma.

La imposición del latín a los pueblos vascos ocurrió seis siglos antes de que Antonio de Nebrija le entregara a Isabel la Católica la Primera Gramática de la Lengua Castellana en la que aseveraba: “La lengua fue siempre compañera del Imperio”.  El tratado fue entregado a la reina de Castilla en 1492, el mismo año en el que finalizó la Reconquista en Granada y los españoles arribaron por vez primera al continente americano.

Antonio de Nebrija.

Con la dominación de los Pirineos, Roma ya erigía su poder en casi toda Europa occidental  e imponía de manera obligatoria el uso del latín como lengua común. La regulación lingüística era mucho más fuerte en la Península Itálica que en los territorios más alejados de la capital del Imperio.

La mayoría de las lenguas prerromanas sucumbió ante la imposición imperial. Solo algunos resabios en forma de sustrato lingüístico han quedado del celtíbero, el lusitano, el tartesio o el ligur. A ambos lados de los Pirineos, un solo idioma consiguió sobrevivir al latín. El euskera tiene, en pleno siglo XXI, unos 750.000 hablantes nativos y es una de las lenguas oficiales de España.

A 11.145 kilómetros y 23 siglos de distancia de la llegada de los romanos al territorio vasco, Soledad Acuña pronuncia y escribe palabras como hijo, hoja, chatarra o izquierda sin saber su procedencia o la influencia que el euskera tuvo en esos vocablos. También es muy probable que la ministra de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires emplee a menudo el galicismo hotel o el italianismo jardín en lugar de utilizar los términos directamente heredados del latín: hostal y vergel.

Las modificaciones en la lengua castellana han sido tantas desde sus orígenes que es imposible adoptar en la actualidad un purismo a ultranza. Absurdo sería también pretender tomar esa postura para un idioma que nació como una serie de modificaciones realizadas por los hablantes del latín a su propia lengua.

El primer poema épico castellano, “Cantar del Mio Cid”, resulta casi incomprensible en su versión original para la mayoría de los lectores de la Argentina actual. Basta mirar sus primeros versos: “Enbió el rey don Alfonso a Ruy Díaz mio Çid por las parias que le avían a dar los reyes de Córdova e de Sevilla cada año. Almutamiz rey de Sevilla e Almudafar rey de Granada eran a aquella sazón muy enemigos e querríanse mal de muerte. E eran entonçes con Almudafar rey de Granada estos ricos omnes que le ayudavan…”.

Los últimos exámenes de comprensión lectora arrojaron “un retroceso de al menos cuatro años” en las escuelas de CABA y rápidamente Acuña consideró que la causa está en la incorporación de “palabras distorsionadas o formas distorsionadas del uso de la lengua”. A raíz de ello, emitió una resolución en la que prohíbe la utilización de la “e” y la “x” como marca de género inclusivo en las escuelas porteñas.

Es pueril o se trata de desconocimiento sobre los procesos evolutivos de las lenguas considerar que la prohibición determinará el futuro del lenguaje inclusivo. Durante décadas, generaciones de infancias y adolescencias de ambas orillas del Río de la Plata fueron enseñadas a fuerza de puntero y memorización que el pronombre de segunda persona de singular era “tú” y en plural se empleaba “vosotros”. Esos mismos estudiantes utilizaban constantemente las formas “vos” y “ustedes” que durante muchas décadas no aparecían en los manuales escolares.

Desde hace siglos, la lengua castellana ha evolucionado y se modificó constantemente. Las lenguas vivas adoptan nuevas formas a medida que mutan las sociedades en las que sus hablantes se desarrollan. Los cambios no necesariamente implican una mejora o un deterioro en el idioma, sino una diferencia. Del mismo modo, prohibir determinados usos de una lengua no deriva en una mejor calidad educativa. De hecho, la descripción más amplia y rica de las formas lingüísticas les permite a los estudiantes un abordaje más completo.

El 11 de junio pasado, la Multisectorial por la Educación Pública denunció problemas de  calefacción en más de 100 escuelas porteñas. Además, advirtió que, desde el inicio del ciclo lectivo, el 60 por ciento de las instituciones debió suspender al menos un día las clases por problemas de infraestructura. Si bien la cifra fue desmentida por Horacio Rodríguez Larreta, los “frazadazos” se multiplicaron en las escuelas de CABA.

En octubre de 2021, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires Augusto Costa afirmó que el presupuesto educativo en la ciudad más rica del país disminuye todos los años. Entre 2011 y 2021, hubo una reducción de esa partida de un 14 por ciento. Facundo Manes, diputado de Juntos por el Cambio de la provincia de Buenos Aires sostuvo el pasado 13 de junio que en la capital nacional “se bajó el presupuesto para la educación cuando éramos uno de los países con mayor presupuesto en América Latina; el promedio de la calidad educativa de la Ciudad de Buenos Aires es menor que el de Chile”.

Las dificultades en la comprensión lectora por parte de los estudiantes son numerosas en todo el país. Cualquier docente con al menos tres años de experiencia frente al aula sabe que en este 2022 toca lidiar con los estragos de dos años de escuela remota y en burbujas. Así mismo, quien enseña conoce que los obstáculos en la comprensión son muchos más grandes que una e o una x.

En noviembre de 2020, la Real Academia Española (RAE) presentó el Observatorio de Palabras, donde incluyó el término “elle”, bajo la siguiente definición: “El pronombre elle es un recurso creado en determinados ámbitos para aludir a quienes puedan no sentirse identificados con ninguno de los dos géneros existentes”. Pocos días después, la Academia lo retiró debido a las repercusiones públicas.

La RAE es una institución que normatiza la lengua española. España tiene en distintas regiones seis lenguas oficiales: castellano, catalán, valenciano, euskera y aranés. También se hablan otros idiomas como el balear, asturiano, gallego y aragonés.

Durante siglos, el castellano buscó imponerse e invisibilizar a las otras lenguas de aquella nación. Sin embargo, el español no existe, el idioma de Castilla es el que se atribuye ese nombre. El español es la lengua de las mentiras… como la falacia de creer que eliminar el uso de una forma lingüística mejorará la calidad educativa, mientras se recortan los recursos destinados a las escuelas públicas.

Comentarios