Sincericidio en Chile: Milei confesó por error que “nunca nuestro modelo funcionó”

El Presidente quiso defender los resultados de su gestión, culpó a los medios por el pesimismo, pidió honestidad y se simceró.
Política03 de septiembre de 2026SNSN
MILEI, Javier en Chile 20260903
"Nunca nuestro modelo funcionó", fue el furcio de Milei en un foro ultraderechista en Chile. (Foto: NA)

(Santiago de Chile; SN, con información de NA) Hay discursos que necesitan horas de análisis, especialistas, gráficos, series estadísticas y largas discusiones sobre qué quiso decir el orador. Y hay otros que, por una inesperada gentileza del protagonista, vienen con resumen incorporado.

Javier Milei protagonizó este jueves uno de esos momentos durante su participación en el Foro de Madrid, en Santiago de Chile.

El Presidente estaba defendiendo enfáticamente los resultados de su gestión y cuestionando la manera en que los medios argentinos describen la situación económica del país cuando decidió apelar a algo particularmente peligroso para cualquier relato político: “un mínimo grado de honestidad”.

Y entonces ocurrió.

“Si analizamos con un mínimo grado de honestidad y nos comparamos con los gobiernos anteriores, está claro que nunca nuestro modelo funcionó”, dijo Milei.

No hizo falta una cadena nacional de aclaración.

El mandatario advirtió inmediatamente que acababa de dinamitar en una oración buena parte del discurso que estaba pronunciando y corrigió: “Está claro que nuestro modelo funciona y que vamos por el rumbo correcto”.

Una palabra más, una palabra menos. Esas pequeñas diferencias que tiene la política.

El inconsciente también desregula

Naturalmente, se trató de un furcio. Milei quería decir exactamente lo contrario de lo que dijo y rectificó su frase de inmediato.

Pero la política tiene esa crueldad: algunos errores duran menos de cinco segundos y alcanzan para construir una síntesis mucho más eficaz que una presentación de PowerPoint.

Especialmente cuando el fallido aparece en medio de una encendida defensa del programa económico oficial.

Antes del sincericidio, Milei había cuestionado la imagen que ofrecen los medios argentinos sobre la situación del país. Según planteó, resulta curioso encender la televisión y encontrarse con la impresión de que “está todo mal”.

Fue entonces cuando invitó a analizar la realidad con aquel “mínimo grado de honestidad” y la honestidad, aparentemente entusiasmada por la convocatoria presidencial, llegó un poco más lejos de lo previsto.

El episodio podría archivarse simplemente en la extensa colección universal de furcios presidenciales. El problema para Milei es el contexto: estaba intentando demostrar que su programa funciona cuando terminó diciendo, precisamente, que nunca funcionó.

Después corrigió la oración. Corregir la realidad, naturalmente, requiere algo más de tiempo.

La culpa era de la televisión

La ironía del episodio se vuelve todavía mayor porque Milei acababa de cargar contra el periodismo.

Según el Presidente, quien prende el televisor en Argentina puede llevarse la equivocada impresión de que las cosas marchan mal. La explicación resulta tranquilizadora: quizás el problema de los bolsillos, los salarios, las deudas o el consumo no esté necesariamente en los bolsillos, los salarios, las deudas o el consumo... sino en el control remoto.

La solución, siguiendo esa lógica, sería bastante económica: apagar el televisor.

El inconveniente esta vez fue que la frase problemática no salió de un panelista, un periodista opositor ni uno de esos economistas a los que el oficialismo suele responsabilizar por no comprender las bondades del modelo.

Salió de Milei.

Y en vivo.

Del furcio a los “zurdos mugrosos”

Superado el pequeño desperfecto semántico, el Presidente recuperó rápidamente el control del discurso y volvió a territorio conocido.

Durante su intervención cuestionó duramente a la izquierda, convocó a construir una “alianza internacional de las ideas de la libertad” y volvió a utilizar la expresión “zurdos mugrosos” para descalificar a sus adversarios políticos. También lanzó críticas contra el presidente español Pedro Sánchez y reproches hacia Mauricio Macri por haberse “dejado correr” durante su gobierno.

La exposición incluyó además una reivindicación del derrocamiento de Salvador Allende y la ratificación de que el Gobierno argentino no modificará el rumbo de su programa económico frente a las presiones políticas.

Todo volvió entonces a la normalidad.

Milei siguió defendiendo su modelo, denunciando a quienes lo cuestionan y asegurando que Argentina transita el camino correcto.

Pero para entonces las redes sociales ya habían encontrado el fragmento del día.

Porque el Presidente viajó hasta Santiago de Chile dispuesto a explicar que su programa económico funciona.

Y durante unos segundos consiguió algo bastante más difícil: resumir en ocho palabras exactamente lo que quería negar.

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