Malvinas: Londres avanza con el petróleo y Trump pone a las islas en su agenda

Reino Unido prorrogó las licencias hidrocarburíferas mientras Argentina endurece su respuesta y Washington mueve piezas propias en la disputa.
Internacionales22 de septiembre de 2026SNSN
BURNHAM, Andy + TRUMP, Donald 20260922
Andy Burnham y Donald Trump admitieron haber hablado sobre Malvinas, pero no dieron detalles.

(Nueva York; SN) En cuestión de horas, la disputa por las Islas Malvinas volvió a ocupar un lugar relevante en la agenda internacional. Mientras el Reino Unido extendió por cinco años las licencias para explorar y explotar hidrocarburos en aguas circundantes al archipiélago, Donald Trump conversó sobre la cuestión con el primer ministro británico, Andy Burnham. En paralelo, Javier Milei llegó a Nueva York con el renovado reclamo argentino como uno de los asuntos de su agenda exterior.

La administración británica de las islas prorrogó por cinco años los permisos petroleros actualmente vigentes, con la posibilidad de extenderlos por otros dos si las compañías cumplen los programas de trabajo establecidos. La decisión cuenta con el respaldo de Londres y alcanza, entre otros emprendimientos, al proyecto Sea Lion, en la cuenca norte de Malvinas.

Sea Lion es encabezado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, que proyectan comenzar la extracción de crudo en marzo de 2028. Navitas controla el 65 por ciento del emprendimiento y Rockhopper, el 35 por ciento restante.

La decisión británica profundizó una escalada que ya venía desarrollándose. El Gobierno argentino considera ilegales las autorizaciones concedidas por las autoridades isleñas y sostiene que cualquier actividad hidrocarburífera en esos espacios requiere autorización nacional.

El 15 de septiembre, la Cancillería informó que había enviado cerca de 180 notas de advertencia a personas y empresas localizadas en 30 países y puesto en marcha 60 procedimientos administrativos vinculados con actividades hidrocarburíferas ilegítimas. También había convocado a representantes diplomáticos del Reino Unido e Israel para presentar protestas formales por el avance de Sea Lion.

La ofensiva argentina incluye además el Decreto 868/2026, mediante el cual el Gobierno modificó la reglamentación del régimen de sanciones previsto por la Ley 26.659 para empresas vinculadas directa o indirectamente con la explotación de hidrocarburos sin autorización argentina.

Buenos Aires invoca, entre otros antecedentes, la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que insta a las partes de la disputa a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales que modifiquen la situación mientras permanece pendiente una solución sobre la soberanía. Londres rechaza la jurisdicción argentina sobre las actividades realizadas desde las islas.

Trump habló de Malvinas con el premier británico

En ese contexto apareció un tercer actor. Donald Trump mantuvo este martes su primera reunión bilateral con el primer ministro británico Andy Burnham en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Al terminar el encuentro, Burnham confirmó que las Malvinas habían formado parte de la conversación. El premier dijo que habían abordado cuestiones vinculadas con el comercio y las islas, aunque ninguno de los dos gobiernos difundió precisiones sobre qué posiciones plantearon durante el diálogo.

El dato adquiere relevancia porque Trump había puesto públicamente en duda semanas atrás la continuidad de la histórica posición estadounidense respecto de la disputa. El 1° de septiembre, consultado sobre el tema, señaló que revisaba sus posiciones, sin anunciar formalmente un cambio de política exterior.

Por lo tanto, hasta ahora no existe una modificación oficial estadounidense sobre Malvinas. Pero que el tema haya ingresado en la primera bilateral entre Trump y Burnham agrega una variable a una disputa que durante septiembre volvió a escalar.

Milei, Trump y el Escudo de las Américas

Milei también estuvo este martes en Nueva York. El Presidente modificó su agenda para participar de una sesión extraordinaria del Escudo de las Américas, iniciativa encabezada por Estados Unidos que reúne a gobiernos de la región alrededor del a agenda norteamericana: seguridad, narcotráfico, crimen organizado, inmigración irregular e influencia de actores externos en el hemisferio.

Inicialmente, la Argentina iba a estar representada por el canciller Pablo Quirno y Estados Unidos por el secretario de Estado Marco Rubio. La incorporación de Milei y Trump a la actividad alimentó la expectativa de un encuentro entre ambos presidentes. Sin embargo, hasta la tarde de este martes no se había producido la esperada imagen conjunta ni figuraba una reunión bilateral entre ambos en la agenda oficial.

La secuencia dejó una particular fotografía diplomática: mientras Milei buscaba aprovechar su presencia en Nueva York para reforzar el vínculo con Washington, Trump ya había hablado sobre Malvinas directamente con el jefe del Gobierno británico.

La incógnita pasa ahora por conocer qué dijo el presidente estadounidense durante esa conversación y si Washington mantendrá su posición tradicional o introducirá alguna modificación. Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni Downing Street informaron el contenido concreto del intercambio sobre las islas.

Mientras esa definición permanece abierta, Londres avanza sobre un terreno mucho más concreto: prorrogó los permisos petroleros y sostiene el desarrollo de Sea Lion. Argentina, por su parte, intenta responder mediante protestas diplomáticas, sanciones administrativas y acciones judiciales.

De este modo, el conflicto por los recursos naturales vuelve a cruzarse con la disputa diplomática por la soberanía. Y, por primera vez en esta nueva escalada, Malvinas entró directamente en una conversación entre los presidentes de Estados Unidos y el Reino Unido.

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