

Alta Gracia: el mapa opositor busca reagruparse, pero se estrella con la desconfianza
Jorge Conalbi Anzorena
(Alta Gracia; SN).- Falta poco menos de un año para las elecciones municipales de 2027, pero en Alta Gracia los aspirantes ya comenzaron a mirar el calendario con una mezcla de ansiedad y calculadora en mano. La cuasi certeza de que el gobernador Martín Llaryora adelantará los comicios provinciales a fines de marzo o principios de abril del próximo año aceleró los movimientos. Nadie quiere llegar al verano sin haberse instalado en la conversación política. Y mucho menos descubrir, cuando llegue el momento de repartir las candidaturas, que se quedó sin silla.
La elección de Alta Gracia -separada de la provincial y con fecha propia establecida por su Carta Orgánica- siempre aparece condicionada por el resultado de la anterior, ya que la ciudad del Tajamar concurre a las urnas cuando Córdoba ya tiene gobernador electo.
El otro elemento que debuta en estos comicios es la ampliación del Concejo Deliberante -también establecido por la Carta Orgánica Municipal- que a partir de los números que arrojó el Censo de 2022, pasará de nueve a 13 concejales y concejalas. Este dato entusiasma a muchos aspirantes que especulan con que un puñado de votos podría garantizarles un sueldo cercano a los cuatro millones de pesos a partir de diciembre de 2027 y hasta 2031. Claro que este último aspecto seguramente sea un detalle menor frente a las profundas convicciones, acabados proyectos de ciudad y sacrificada vocación de servicio público que alimenta la energía de esas postulaciones.

En el peronismo, el hegemónico sector que lideran los hermanos Torres Lima parece haber asumido (al menos hasta ahora, aunque con algunas incertidumbres) que Jorge De Napoli será el encargado de pelear por conservar el gobierno que el oficialismo detenta desde 2011. No obstante, en los próximos meses cobrará más cuerpo el tendal de heridos propios. Algunos buscarán una legítima revancha. Otros... simple venganza.
No debería descartarse la posibilidad de un espacio peronista que le genere problemas al oficialismo, ya sea marchando por fuera a la contienda electoral o sumado a una alianza opositora.
Lo única reciprocidad que hay en la oposición parece ser la desconfianza
En la oposición, las reuniones se multiplican, las conversaciones reservadas ganan protagonismo y las aspiraciones personales comienzan a asomar por encima de los discursos de unidad que a muchos les gusta imaginar... siempre y cuando encabecen la boleta.
Desde hace ya mucho, el radical Leandro Morer impulsa uno de los intentos más visibles de articulación opositora. Ya se realizaron cinco reuniones en las que participaron dirigentes de distintas fuerzas: Flavio Molgara, por la UCR; Ignacio Sala, del PRO; Darío Cuffa y Duilio Cabanillas, de La Libertad Avanza; Andrea Mondino, del Frente Cívico; y Juan Amestoy y Aurelio García Elorrio, de Encuentro Vecinal Córdoba.
A la dirigencia opositora le entusiasma el escenario. Visualiza a Facundo Torres Lima ya lejos de Alta Gracia y a Marcos iniciando un camino similar. También señala las debilidades propias de un gobierno con un candidato en construcción, funcionarios sumidos en la incertidumbre sobre su futuro laboral y con dudas a quién reportarse. Las consabidas internas y... ¡menos recursos! La caída de la recaudación y de la coparticipación hace que la gestión dependa más de la política que de los cortes de cinta.
Sin embargo, aunque algunos referentes opositores se tientan frente a lo que consideran un escenario de película, la idea de construir una alternativa electoral conjunta se estrella contra la desconfianza reinante entre los eventuales futuros socios. Y también contra el deporte preferido de los radicales: la contienda interna, que impide que el resto de los partidos acuerde conjm con un partido, sino que debe hacerlo con cada uno de sus núcleos internos. ¡Mucha rosca!

“Estoy en contra de las internas, que rompen y separan. Hay que elegir a los candidatos mediante una encuesta, acompañar a quien mejor esté en el pensamiento y humor político de la gente”, repite Leandro Morer a quien quiera oírlo, aunque cuesta creer que a los 54 años y doce después de su primera postulación a la Intendencia, se resigne a no ir por "la vencida".
A Morer, con los pergaminos no le alcanza y sin duda tendrá que remarla. En el acto radical del pasado 23 de octubre lo sentaron en la segunda fila, mientras Rodrigo de Loredo apuntalaba la figura de la concejala Lucía Allende, impedida de repetir en el legislativo local.

El concejal radical Martín Barrionuevo, optó por no convalidad el acto de Rodrigo de Loredo y pegó el faltazo, con aviso. Ahora está ultimando los detalles de un acto con el que pretende lanzar su carrera hacia la Intendencia antes de que termine 2026.
Sabe que otra vez sus correligionarios lo acusarán de ser funcional al peronismo. No le importa: rechaza la encuesta como método de definición y está dispuesto a reclamar elecciones internas para resolver las candidaturas. Se tiene fe. Y también sabe que en el peor de los casos, es casi seguro que acceda a repetir mandato en el Concejo Deliberante. Tiene 40 años. Y tiempo.
El resto, más atado a la suerte provincial
Entre el resto de los actores, el resultado de la contienda provincial será más determinante. La Libertad Avanza cuenta con una chapa nacional poderosa para poner sobre la mesa de negociaciones, pero a la hora de proponer candidatos competitivos podría tener serias dificultades. Su única chance sería que un libertario ya ungido Gobernador electo desembarcara en Alta Gracia para levantarles la mano en nombre de Javier Milei, pero... aún debe correr mucha agua bajo ese puente.

La presencia de Ignacio Sala en las conversaciones opositoras también tiene una lectura provincial. El exjefe comunal de La Paisanita, actual legislador y vicepresidente del PRO cordobés, mantiene sus vínculos políticos con Laura Rodríguez Machado y Patricia Bullrich, y comparte bloque legislativo con Oscar Agost Carreño. Su trayectoria lo ubica en un sector del PRO que se pronunció favorablemente sobre posibles acuerdos con La Libertad Avanza. Sala, además, conserva una estructura partidaria en Santa María y preside el circuito de Alta Gracia. Una combinación de relaciones nacionales, provinciales y territoriales con las que juega en las negociaciones.
En la propia UCR, la suerte de Lucía Allende está atada a la Rodrigo de Loredo y hasta se especula que -a sabiendas de sus limitaciones para acceder a la Intendencia- buscaría un lugar al calor de la lista sábana de candidatos a legisladores provinciales.

Por su parte, Juan Manuel Saieg continúa recorriendo los barrios y manteniendo reuniones con dirigentes y referentes territoriales, mientras trabaja en la construcción de un espacio de identidad peronista que pueda disputar el escenario electoral de 2027. Aunque mantuvo una conversación preliminar con Leandro Morer, aquel acercamiento no tuvo continuidad y, por ahora, Saieg parece decidido a transitar un camino propio. Su eventual candidatura introduce una variable particularmente incómoda para el oficialismo: la posibilidad de que una parte del peronismo desencantado encuentre una expresión electoral por fuera de la estructura que conducen los hermanos Torres Lima. Claro que todavía deberá demostrar que puede transformar reuniones, contactos y descontentos en una organización política capaz de competir. Porque una cosa es juntar heridos y otra bastante distinta es convertirlos en un ejército electoral.
Por fuera de las conversaciones opositoras, pero con crítico perfil propio, comenzó a moverse Elvio Altamirano, referente de la comunidad comechingona de Paravachasca y promotor de Raíz y Futuro, un nuevo espacio vecinal que inició en marzo el trámite para obtener reconocimiento electoral municipal. Altamirano ya expresó su intención de competir por la Intendencia en 2027 y viene recorriendo los barrios con un discurso centrado en la descentralización, la salud pública y el fortalecimiento de los centros vecinales. Su propuesta de construir una fuerza independiente de los partidos tradicionales suma otra candidatura en preparación a un escenario donde las aspiraciones comienzan a multiplicarse.
También apareció en escena Viviana Míguez, quien lanzó su candidatura a intendenta por el Partido Libertario en una actividad realizado en barrio La Perla. La referenta viene trabajando desde hace años en organizaciones vecinales y que desde marzo recorre distintos barrios de Alta Gracia. Promete transparencia administrativa, participación ciudadana y una renovación de los nombres de la política local. En su presentación participaron referentes libertarios de La Falda y Capilla del Monte. Míguez, además, adelantó que no tiene previsto integrar alianzas electorales, una definición que la deja por fuera de las conversaciones que impulsa Leandro Morer. Habrá que ver qué estructura consigue reunir detrás de su candidatura y qué diferencias políticas establece con los sectores de La Libertad Avanza que también se preparan para 2027.


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