Mario Borio: "Metimos el atado de cigarrillos en medio de los ravioles"

El principal impulsor de la inclusión de la Estancia Jesuítica en la lista de la Unesco reflexiona sobre los 25 años de la declaratoria y lamenta la falta de aprovechamiento turístico y la escasa comprensión de su potencial como motor de desarrollo.

Sociedad30 de noviembre de 2025Jorge Conalbi AnzorenaJorge Conalbi Anzorena
Mario Borio 2020
Mario Borio, en una fotografía tomada en 2020. (Foto: Nahuel Ferreyra/Archivo SN)

(Alta Gracia; SN).- El próximo 2 de diciembre se cumplirán 25 años de la histórica inclusión de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia en la Lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. A un cuarto de siglo de aquel hito, Mario Borio -ideólogo de la iniciativa y su principal impulsor- no oculta su profunda disconformidad.

A pesar de su trabajo inicial, siente que su visión de desarrollo para Alta Gracia a través del patrimonio no fue adoptada ni por la dirigencia ni por la comunidad, lo que lo lleva a considerar el proyecto como un "fracaso personal" en términos de resultados. "No logré convencer a la gente de Alta Gracia", se lamentó,  sin ocultar un dejo de dolor.

  • Siento que no he podido convencer a a casi nadie, o a muy poca gente con el tema de explotar esta designación que tiene Altagracia, que la distingue entre tan pocos lugares en el mundo. Yo pensaba que íbamos a a tener un cambio importante para Alta Gracia y... bueno, la gente no no lo entendió así y entonces se hizo muy poco.

La Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) no nació como un catálogo turístico, sino como un tratado de paz cultural. La iniciativa surgió de una preocupación global por la destrucción de sitios históricos y naturales, que se agravó por la evolución social y económica. La Convención del Patrimonio Mundial de 1972, un acuerdo internacional firmado en París definió su objetivo central en proteger el "valor universal excepcional" de bienes culturales (monumentos, sitios arqueológicos) y naturales (formaciones geológicas, hábitats) de amenazas crecientes.

El largo camino del que se atrevió a soñar

A pesar de no tratarse del objetivo original, poco a poco los bienes culturales incluidos se transformaron en inevitables atractivos turísticos de gran convocatoria, lo que impulsó a muchos gobiernos a gestionar nuevas inclusiones. A julio del año pasado, la Lista de Patrimonio de la Humanidad incluye 1.223 bienes protegidos en 165 países: 952 culturales, 231 naturales y 40 mixtos. En 2000 -año en el que ingresaron a la lista las estancias jesuíticas de Córdoba y la Manzana Jesuítica de la ciudad capital- se incluyeron 64 bienes, la mayor cantidad desde 1972.

A mediados de los ´90, Borio se propuso una verdadera quijotada: lograr que Alta Gracia ingresara a la Lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. El dato novedoso y único en el mundo radicó en que la iniciativa no nacía de un gobierno, sino de un ciudadano, que logró convencer a unos pocos para que lo acompañaran en una empresa que le correspondía a los Estados. Se trataba de llevarle a la dirigencia política el proyecto listo para ser presentado ante el organismo internacional. Así se conformó una comisión en la que participaron Lucile Barnes -esposa de Borio-, y Noemí Lozada de Solla, quien vivió en el antiguo casco de la estancia jesuítica hasta que fue exporpiada en 1972 para transformarse en museo nacional. A ellos se les sumaron posterioremente Norberto Roma y su esposa Silvia Roggero.

  • No estoy conforme con el resultado. Es difícil encontrar un lugar que sea Patrimonio de la Humanidad y que no sea conocido por eso, y que además no sea un éxito turístico. Creía que a partir de la declaración se le iba a dar mucha importancia al turismo, y que además la gente de Alta Gracia iba a estar orgullosa de vivir, de pertenecer, de haber nacido en un lugar que es patrimonio mundial.

Borio -quien el próximo martes 2 de diciembre recibirá un reconocimiento en el rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba, en el corazón de la manzana jesuítica- predicó años en el desierto intentanto ganar para su causa a dirigentes políticos, empresarios, comerciantes y actores sociales con capacidad de influencia.

Aunque inicialmente sólo había pensado en Alta Gracia, sumó al proyecto al resto de las estancias de los religiosos de la Orden de Loyola y la manzana jesuítica de Córdoba, para dotar a la iniciativa de mayor envergadura y fortalecimeinto político institucional. Empujó hasta que -contra todo pronóstico- logró que Argentina hiciera la presentación ante la Unesco. Poco después llegó la declaración.

Con lo que Borio probablemente no contaba era que incluso habiendo logrado semejante objetivo, debería seguir empujando en soledad.

  • Jorge Conalbi Anzorena: Cuando hablás de fracaso, imagino que identificarás algunos motivos, algunas causas que lo pueden haber producido o al menos favorecido. ¿Cuáles identificás Mario?

  • Mario Borio: Creo que no se lo comprendió. No se entendió que esto era importante. Yo lo planteé en todos lados absolutamente en todos lados... Bueno, que sé yo, parece que fuera visto como tratar de traer al presente algo anticuado, algo que que no sirve. Como si fuera conservador o la idea de un tipo que vive del pasado y que quiere hacer algo para recuperarlo. Y esto se trataba de una elección política, porque tiene que ver con el desarrollo, en lugar de un crecimiento que no nos sirva. Desarrollo y crecimiento no son la misma cosa.

Desde su mirada, la ciudad debía encarar una profunda transformación urbanística de buena parte del centro para poner en valor el casco histórico, protagonista excluyente de Alta Gracia. Quizá, no sólo fue la falta de comprensión que Borio invoca lo que hasta ahora viene frustrando aquel sueño: también colisiona con intereses concretos que -aunque miopes y cortoplacistas frente al objetivo mayor- les sobra capacidad de fuego para congelar el impulso logrado.

  • Prácticamente no hay personas -que estén bien económicamente en Alta Gracia- que no hayan ido a Europa. Y a Europa no se va para ir a la playa, para ir al casino, para ir a ver mujeres... A Europa se viaja para ver esto que tenemos acá.

Las principales líneas directrices hacia la puesta en valor urbanística a tono con la declaración de la Unesco -que en un principio habían adquirido cierto impulso- comenzaron a caer en el olvido, o la simple y llana transgresión. El Manual de Procedimientos Para El Área de Primer Orden es la ordenanza, aún vigente, que regula las intervenciones en la zona que rodea a la antigua estancia jesuítica. Una excepción tras otra a la norma comenzaron a repoblar esas calles de cartelería invasiva , construcciones en altura y muchos otros elementos que compiten visulamente con los monumentos históricos protegidos.

No fue todo: en 2011 el entonces cura párroco Marcelo Siderides protagonizó el que fue sin duda el mayor de los atentados contra los bienes incluidos en la Lista y levantó los históricos pisos de iglesia jesuítica construida en 1762.

  • JCA: Además del convencimiento de que el camino fuera por ahí, ¿qué políticas pensás que faltaron o qué se decidió no llevar adelante? Porque hubo aspectos específicos que había que llevar adelante, medidas, acciones... y se eligió o o no se supo hacerlo ¿Qué qué faltó?

  • MB: Mirá lo que pasa con la ruta. Pasás -por ejemplo- por la ruta 5 cuando pasás por Villa General Belgrano y te encontrás con parques de los dos lados al costado de la ruta. Y en Alta Gracia parece que lo peor lo sacamos a la vereda... lo más feo, lo más antiestético ponemos en el ingreso a la ciudad Patrimonio de la Humanidad. No digo que eso no tiene que estar, por supuesto que tiene que estar y está muy bien en muchos lugares, pero en una ciudad como Florencia o como Roma, meter todo eso en el arco de entrada es una cuestión ajena a la historia, al arte. Así que eso de sacar lo peor a la vereda es un una cosa espantosa que no tiene casi remedio, y estamos acostumbrados a verla.

  • JCA: digamos que hubo un conflicto entre definiciones por el perfil de la ciudad. ¿Hubo un conflicto entre distintos perfiles de la de la ciudad, el turístico o patrimonial, industrial, de los festivales o si están todos juntos?

  • MB: Están todos juntos. Metés un atado de cigarrillos en el medio de los ravioles. No tiene sentido. No podemos dar un mensaje. Y eso es  falta de dirección. Es una una pena que no se haya podido lograr. Además, hay cosas que que todavía no estaban tan graves. Ahora están un poco más graves y a medida que pasa el tiempo, estarán cada vez más graves. 
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