Batalla Cultural: 3.513 razones contra un plan tan cruel como ineficiente

Ni eficiente... ni justo. El modelo económico rompe 20 años de mejora y la mortalidad infantil vuelve a aumentar. El equilibrio fiscal trunca vidas en las provincias más pobres.

Opinión01 de febrero de 2026Jorge Conalbi AnzorenaJorge Conalbi Anzorena
Bebé mortalidad infantil

La política económica no es solo una planilla de Excel con metas de déficit cero y el tan celebrado equilibrio fiscal. Se trata, en última instancia, de una decisión sobre quién vive y quién muere. Por primera vez desde la crisis del 2001, Argentina quebró una tendencia histórica de descenso en la mortalidad infantil. El dato, frío y devastador, arroja una luz sombría sobre el impacto real de la "motosierra": la tasa pasó de 8 a 8,5 por cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024.

Este incremento representa 3.513 historias que terminaron antes de cumplir el primer año de vida. No es una anomalía estadística; es el correlato humano de un vaciamiento presupuestario sin precedentes.

Este enero, el presidente Javier Milei utilizó tanto el Foro de Davos como la tribuna del Derecha Fest de Mar del Plata para arengar la tropa a redoblar los combates de la Batalla Cultural. Su obseción declarada es instalar que el modelo que pregona no sólo es más eficiente, sino que también es moralmente justo: "Justicia y eficiencia son caras de una misma moneda", repite por estos días.

La "motosierra" en el sistema sanitario

El aumento de la mortalidad infantil no ocurre en el vacío. Según informes recientes de la Fundación Soberanía Sanitaria y el CEPA, el sistema de salud viene siendo uno de los blancos principales del ajuste fiscal:

  • Caída del presupuesto real: Entre 2023 y 2024, el presupuesto ejecutado del Ministerio de Salud sufrió una caída real del 31%. Para 2025, se proyecta una reducción adicional que acumularía una pérdida del 34% respecto al inicio de la gestión.
  • Desfinanciamiento de programas específicos: El programa de "Políticas de Salud Perinatal, Niñez y Adolescencia" -vital para reducir la mortalidad infantil- sufrió un recorte del 22% en términos reales.
  • Asistencia nutricional en jaque: Se registró una disminución del 58% en la distribución de leche y fórmulas de inicio para lactantes, pasando de 582.000 kg proyectados a solo 240.000 kg.
  • Hospitales nacionales: Centros de referencia como el Hospital Garrahan y el Hospital Posadas han enfrentado recortes de entre el 20% y el 40% en sus partidas presupuestarias, afectando tanto la compra de insumos como los salarios profesionales.

Mapa del abandono federal

El ajuste ha golpeado con mayor saña a las provincias que más dependen de la transferencia de fondos nacionales. Mientras la Ciudad de Buenos Aires mantiene la tasa más baja (4,9), el norte argentino muestra cifras de emergencia. Tampoco es casual: es en las provincias con menos recursos donde más impactan los recortes y eliminación de programas nacionales que llegaban en forma directa a los municipios, muchos de ellos enclavados en zonas de extrema vulnerabilidad.

 Bebé mortalidad infantil 2025

El contraste regional de la mortalidad infantil en Argentina dibuja un mapa de profundas desigualdades estructurales. Mientras que la Ciudad de Buenos Aires registra el índice más bajo con 4,9 decesos por cada 1.000 nacidos vivos, el resto de los distritos centrales muestran cifras que oscilan cerca de la media nacional: Córdoba reporta una tasa de 6,8, seguida por Mendoza con 7,6 y Santa Fe con 8,2. Por su parte, la Provincia de Buenos Aires, que concentra el mayor volumen poblacional, refleja una tasa de 8,4. Sin embargo, la situación se vuelve crítica al observar el norte del país, donde las cifras se disparan dramáticamente: Formosa registra 10,7, Chaco escala a 11,8 y Corrientes se sitúa en la cima de esta preocupante estadística con un alarmante 14,0.

Romper una tendencia de 20 años

Desde 2002, cuando la tasa llegó a 16,6, Argentina había logrado sostener una curva descendente gracias a políticas de inmunización, controles prenatales y fortalecimiento de la atención primaria. Romper esta inercia no es un accidente. Solo hubo cuatro repuntes en casi un cuarto de siglo (2002, 2007, 2022 y este último año). Sin embargo, el aumento actual se da en un contexto de desmantelamiento activo de la infraestructura sanitaria.

La gestión de Javier Milei ha priorizado el superávit fiscal por sobre la supervivencia básica. La reducción drástica y, en algunos casos, la eliminación total de fondos destinados a la salud pública -que incluyen programas críticos de nutrición y cuidados perinatales- actúa como una sentencia de muerte para los sectores más vulnerables.

¿La "pesada herencia" o decisión política?

La mortalidad infantil es el indicador más sensible del desarrollo de una nación. Cuando un país retrocede en este indicador, está retrocediendo en su humanidad. Responsabilizar únicamente a la "pesada herencia" es un ejercicio de cinismo cuando se tiene el poder de decidir dónde recortar.

Mientras el presupuesto de salud pública se redujo sustancialmente y dejó a los municipios más vulnerables librados a sus propios medios, el destinado a inteligencia y gastos reservados en Argentina experimentó un aumento exponencial. La SIDE recibió un incremento de casi 1.000% para gastos reservados, alcanzando los $100.000 millones en 2024, y proyectando mayor participación hacia 2026. Su reestructuración elevó los fondos reservados al 75% del total del organismo.

Los gastos reservados crecieron un 2.838% en la gestión actual y concentran el 19,6% del total, disparando el presupuesto de la SIDE un 1.967% entre 2024 y 2025.

Cuando la Batalla Cultural del Presidente se traslada a los hechos expone la decisión de el ajuste lo paguen los que no tienen voz: los recién nacidos en las provincias más postergadas. Si el precio de alcanzar la estabilidad macroeconómica es el aumento de la muerte de bebés menores de 12 meses, entonces el modelo no solo es ineficiente; es moralmente injusto.

E insostenible.

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