ENTREVISTA.

Correa: La victoria de Lula cambia "totalmente" el balance geopolítico en América Latina

(Por Marianela Mayer / Fotos de Florencia Downes)
martes, 1 de noviembre de 2022 · 17:33

(Télam) El expresidente ecuatoriano Rafael Correa afirmó que el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil cambia "totalmente el balance geopolítico" en América Latina, donde las cuatro mayores economías estarán gobernadas por la izquierda, y calificó al mandatario electo como un "gran integracionista" que fortalecerá la unión regional.

"Estoy casi seguro de que con Lula se fortalece la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y se recupera Unasur", dijo a Télam Correa, de 59 años, durante una entrevista en el marco de su visita a Buenos Aires.

El exgobernante ecuatoriano (2007-2017) aseguró que "el mundo del futuro es el del bloque" y habló sobre el impacto de la nueva ola progresista en la integración latinoamericana y la posibilidad de lanzar una moneda común, además de abordar el avance de los discursos de odio en la región.

- Télam: La Celac ha reactivado recientemente la voluntad de lograr una mayor integración regional. ¿Cree que este mecanismo debe sustituir a la Organización de los Estados Americanos (OEA)?

- Rafael Correa: Por supuesto, es lo que sostuvimos desde que se fundó la Celac, que es un foro latinoamericano. ¿Qué sentido tiene la OEA? Además de su historial nefasto, y peor con (Luis) Almagro que rompió todos los récords, imagínese que Argentina y Chile tengan un problema y tengan que ir a discutirlo a Washington. No tiene ningún sentido. Celac debe ser el foro donde Latinoamérica procese sus acuerdos y conflictos y luego como bloque podemos crear otro espacio, puede ser la misma OEA, para procesar acuerdos y conflictos con Norteamérica. Pero estar en la OEA en Washington discutiendo problemas de países latinoamericanos o de un país latinoamericano con Estados Unidos es un completo absurdo. El mundo del futuro es el del bloque. Latinoamérica tiene que ir a bloque, pero también creo que debe ser latinoamericano y el Caribe anglosajón debe formar otro porque se cae en el error de considerar que la proximidad geográfica da proximidad en intereses y visiones. El anglosajón caribeño es totalmente diferente a América Latina. De hecho, hay muchos países caribeños anglosajones cuyo jefe de Estado es el rey británico.


- T: ¿Y en qué estado se encuentra la integración latinoamericana?

- RC: En un momento de debilidad, pero creo que ese ciclo va a terminar. Se dio una cosa curiosa. La integración, como en Europa, iba más allá de ideologías. Era una cuestión práctica y así fue cuando se fundó Unasur en 2008. Lo formaron gobiernos de derecha, como (el colombiano de Álvaro) Uribe y (el peruano de) Alan García. Desde 2014, vino una restauración conservadora con hambre atrasada, sin límites ni escrúpulos, extremista y arrasó con todo. Ni siquiera se respetó la voluntad integracionista que, insisto, rebasaba la ideología. No se respetó la democracia, como el golpe a Dilma (Rousseff) o a Evo (Morales), ni siquiera los derechos humanos, como lo que hicieron a Lula y nos hacen a nosotros. Estamos ante una nueva derecha, mucho más sectaria y cavernaria, que hasta que no elimine cualquier problema al status quo, va a seguir con esas prácticas y usando la extrema derecha fascista. Pero con la nueva ola progresista creo que ese ciclo nefasto está terminando.

- T: ¿La victoria de Lula supone un nuevo impulso?

- RC: Con su triunfo, las cuatro mayores economías de América Latina por primera vez en la historia estarán dirigidas por gobiernos de izquierda: Brasil, México, Argentina y Colombia. Eso cambia totalmente el balance geopolítico en la región. Estoy casi seguro de que con Lula se fortalece la Celac y se recupera Unasur. Lula es un gran integracionista.

- T: También propuso lanzar una moneda sudamericana.

- RC: Es lo que propusimos hace 15 años, es parte de la nueva arquitectura financiera regional que era uno de los objetivos fundamentales de Unasur. Y es paradójico porque el país que menos lo necesita es Brasil. Es un gran conglomerado de países, media Sudamérica, y puede ser suficientemente fuerte y tener una moneda nacional. Los que más necesitan la moneda regional son las economías pequeñas y abiertas, como Ecuador o Perú, donde la movilidad de capitales fue desastrosa. Pero en buena hora si Brasil impulsa una zona latinoamericana con moneda propia.

- T: Con un banco central también propio.

- RC: Por supuesto, la nueva arquitectura financiera regional tenía tres componentes: el Banco Central del Sur, que acumula reservas para tener más protección que cada quien con las propias, el Banco de Desarrollo del Sur, para los proyectos infraestructura de integración, y la moneda común, que puede empezar con un sistema de comercio compensado -minimizando el uso de una moneda extranjera-, luego una moneda contable y luego la física. Ahí hay un camino trazado que es el europeo. La Unión Europea nos debe servir de ejemplo: son 27 países con diferentes sistemas políticos, religiones, cultura, historia y lenguas que se mataban por decenas de millones hace unos años y decidieron unirse. Siempre digo que Europa tendrá que explicar a sus hijos porqué se unieron y los latinoamericanos tendremos que explicar a los nuestros por qué nos demoramos tanto, teniendo todo común.

- T: ¿Está relacionado con lo que mencionaba sobre la OEA?

- RC: Sí, pero ya cuando te dominan 200 años así es que no son malos ellos, somos tontos nosotros. No nos engañemos, muchas cosas no son impuestas sino entusiastamente aceptadas.

- T: ¿La nueva ola progresista en la región es similar a la de principios de siglo?

- RC: Nos llevábamos muy bien, no coincidíamos en todo, pero había una confianza mutua muy grande y a nivel de política internacional actuábamos como un solo bloque. Esa es una diferencia que veo con la nueva ola, que hay mucha heterogeneidad y no hay esa confianza. (Gabriel) Boric se pasa criticando a Venezuela y además critica el bloqueo de Estados Unidos. ¡Me parece increíble! Venezuela tiene 600 sanciones, está en economía de guerra y resistencia. No se la puede juzgar por los parámetros normales, tengamos una sola moral. Esa gente está sobreviviendo una agresión brutal donde ha habido planes reales de invasión (...) y hay una izquierda, un Boric que se pasa criticando a Venezuela y ni menciona al otro. Esa es una primera diferencia: veo heterogeneidad, ligereza, tibieza y una falta de confianza que no había. Lo segundo es que enfrente hay una derecha más preparada. Al inicio de la primera ola progresista la agarramos desprevenida y se hicieron cambios nunca antes vistos en América Latina. Pero ahora está más preparada. Hay cohesión, articulación nacional e internacional, recursos infinitos y se va a oponer con todo a cualquier cambio.

- T: El atentado a la vicepresidenta Cristina Kirchner y la violencia política en la campaña brasileña expusieron el avance de los discursos de odio en la región, cómo revertir esta tendencia?

- RC: Que Cristina esté viva es un milagro. El gatillero no era el único asesino, hay coautores que indujeron esa situación y son los medios de comunicación, que llenan a la opinión pública de odio. Después cree cualquier desequilibrado que matando a un líder de izquierda está haciendo patria. Revertirlo es complicado. Un primer paso necesario es tener leyes que regulen los excesos de la prensa. No enfrentamos a la derecha, sino a sus medios, que perdieron todo límite hasta aniquilarnos. Hay que controlarlos con leyes, como es el deber de una sociedad, porque es un poder sin contrapoder. Nuestras democracias no son populares, son mediáticas. Los que manejan, juzgan, ejecutan y legislan en sus titulares son los medios, no los correspondientes poderes del Estado. Eso tiene que cambiar.

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