Memoria: a 46 años del asesinato de Rodolfo Walsh

Se trata del periodista y escritor que hizo de su oficio un compromiso y militancia revelando las injusticias y violaciones a los Derechos Humanos ejercidas en la sociedad argentina, de la que decidió dejar de ser un observador para contar a través de su prosa lo que acontecía en los tiempos difíciles

Derechos Humanos 26 de marzo de 2023 Franco Muñoz Franco Muñoz
Rodolfo-Walsh

(SN; Alta Gracia) “Hay un fusilado que vive”, escuchó una noche Rodolfo Walsh y luego esa sería la frase con la que encabezó su imprescindible relato titulado “Operación Masacre”, la obra que reveló los crímenes cometidos y comandados por Pedro Eugenio Aramburu hacia militantes y trabajadores identificados con el peronismo. Se trata del periodista y escritor que hizo de su oficio un compromiso y militancia revelando las injusticias y violaciones a los Derechos Humanos ejercidas en la sociedad argentina, de la que decidió dejar de ser un observador para contar a través de su prosa lo que acontecía en los tiempos difíciles. La memoria por Walsh recobra en esta fecha un fervor renovado, ya que hace 46 años era asesinado y desaparecido por un grupo de Tareas de la ESMA, luego de escribir su “Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar”, el 25 de marzo de 1977.

Hijo de Esteban Walsh y Dora Gill, Rodolfo nació el 9 de enero de 1927 en Pueblo Nuevo, en la colonia de Choele-Choel, lugar ubicado en la provincia argentina de Río Negro. Walsh inició su carrera de escritor con cuentos policiales y a partir de su obra “Operación Masacre” marcó en él un nuevo camino como escritor.

Para comprender la figura de Rodolfo Walsh no puede dejar de pensarse su escritura como revelación, basada en profundas investigaciones. Tal es el caso de “Operación masacre”, una de sus novelas cumbres y fundadoras de un género que luego tomaría el nombre de No- ficción. Walsh escribió esta novela luego de escuchar la frase: “Hay un fusilado que vive”, que no lo dejó descansar hasta encontrar la verdad sobre los fusilamientos de José León Suárez, masacre que terminó con la vida de militantes y trabajadores identificados con el peronismo, ordenado por Pedro Eugenio Aramburu, uno de los líderes de la autodenominada Revolución Libertadora, que ejecutó el Golpe de Estado de 1955. 

Luego de la escucha de aquella frase, Walsh emprendió un camino marcado por el compromiso en su tarea periodística y su oficio de escritor. Tras Operación Masacre, este autor imprescindible dedicó otras obras bajo el mismo género de No- ficción, como “Caso Satanowsky” en 1973 y “Quién mató a Rosendo”, en 1969, que reveló el crimen de Rosendo García en manos de la burocracia sindical de aquel entonces que tenía a Augusto Vandor como el líder que dejó de lado a los trabajadores y acordaba con los militares de turno en el poder. Aquí también se puede ver su compromiso, ya que formaba parte de la redacción de la CGT de los argentinos, organismo que tenía a Raimundo Óngaro como su líder sindical que defendía los intereses de los trabajadores. Además, a comienzos de la década del 70, Walsh ingresó a Montoneros, la organización peronista perseguida por el régimen militar. Allí tomó protagonismo por su capacidad de escritor y periodista culto, que sentó las bases para la liberación popular reivindicando al pueblo como colectivo de lucha por encima de los lideres providenciales. Con la muerte de Perón en 1974, Montoneros pasó a la clandestinidad y Walsh discutió con la cúpula de la organización.

Tras su participación en Montoneros, Walsh creó la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA), que difundía los crímenes y las violaciones a los Derechos Humanos ejercido por la Dictadura Militar del año 1976. A partir de ese momento como periodista difusor del terrorismo de estado en Argentina, el escritor redactó su obra final, la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar. “Sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”, decía  el artículo dirigido a la Junta Militar, un año después de que las Fuerzas Armadas impusieran el terrorismo de estado en Argentina. Este escrito lo envió a las redacciones de los diarios, pero ninguno lo publicó. Tras estas líneas, el periodista fue asesinado por un grupo de Tareas de la ESMA, el 25 de marzo de 1977.

Este no es un recordatorio, sino que se trata de una interpelación que puede leerse como una invitación a hacer memoria, verdad y justicia por el hombre que tuvo el valor de comprometerse y nunca abandonar la denuncia ante la violencia ejercida por el Estado terrorista a cargo de las Fuerzas Armadas. 

*Fuente: capítulo 68 de Filosofía aquí y ahora, dirigido por José Pablo Feinman en Canal Encuentro, disponible en You Tube

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