


(Buenos Aires; SN) – El crecimiento de las exportaciones no alcanza para disimular el deterioro del interior productivo. El último informe del Semáforo de las Economías Regionales de Coninagro muestra que ocho de las 19 actividades relevadas permanecen en situación crítica, mientras apenas cuatro logran exhibir indicadores positivos. El dato deja al descubierto una realidad incómoda para el Gobierno: las "buenas noticias" macroeconómica no se traduce en mejores condiciones para buena parte de los productores agropecuarios, parte sustancial de su base electoral.
La principal señal de alarma es la rentabilidad. En la mayoría de las actividades que permanecen en rojo, los precios que reciben los productores continúan rezagados frente al incremento de los costos de producción, una combinación que erosiona los márgenes económicos incluso en sectores que mantienen niveles aceptables de producción.
El informe identifica en situación crítica a la yerba mate, el arroz, el vino y mosto, las hortalizas, el algodón, el maní, la lechería y la mandioca, actividades distribuidas en buena parte del interior del país y con fuerte impacto sobre el empleo regional. A ellas se suman otras siete economías en amarillo, es decir, con señales de fragilidad que todavía no permiten hablar de recuperación. En consecuencia, 15 de las 19 economías regionales presentan algún nivel de dificultad, mientras solo cuatro permanecen en verde.

Una crisis que dejó de ser coyuntural
El relevamiento también aporta una mirada histórica que relativiza cualquier interpretación optimista. La vitivinicultura acumula 41 meses consecutivos en rojo y figura entre las actividades que pasaron más del 70% del tiempo en situación crítica desde que Coninagro comenzó a elaborar el semáforo hace más de ocho años. La yerba mate, la lechería y el arroz también muestran problemas persistentes que exceden las fluctuaciones estacionales.
El diagnóstico refleja que muchas producciones regionales enfrentan una crisis estructural, con costos crecientes, escasa capacidad para trasladarlos a los precios y mercados internos deprimidos.
Exportar más no significa ganar más
La paradoja del informe aparece en el comercio exterior. Entre enero y mayo de 2026, las economías regionales exportaron 26.183 millones de dólares, un 21% más que en igual período del año pasado y el mejor registro de la última década para esos meses. Sin embargo, ese desempeño no logró revertir la situación de la mayoría de los productores.
El contraste revela una de las principales debilidades del escenario económico actual: el aumento de las exportaciones se concentra en pocas cadenas competitivas, mientras una parte importante del entramado productivo continúa perdiendo rentabilidad.


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