La Serranita: la tierra devolvió unos huesos y despertó un misterio inquietante

La Justicia ordenó pericias sobre los huesos hallados en un terreno. El silencio oficial alimentó versiones que ahora deberán confirmar las pruebas.
Policiales14 de julio de 2026Víctor HughesVíctor Hughes
Policía ilustrativa lúgubre
Imagen ilustrativa creada con IA.

(La Serranita; SN).- Durante seis días el silencio pesó más que cualquier comunicado. Mientras las versiones crecían en voz baja, un terreno de La Serranita permanecía cercado por un secreto custodiado con rigor policial. Nadie confirmaba nada. Nadie desmentía nada. Hasta que este martes la verdad dio su primer paso: allí, entre la tierra y el monte, habían aparecido restos óseos.

Los huesos no hablan. Pero obligan a escuchar.

El hallazgo ocurrió el 8 de julio, cuando un aviso llevó a efectivos policiales hasta un predio de la localidad. Lo primero fue aislar la escena. No había margen para errores. Cada piedra, cada puñado de tierra y cada fragmento podían convertirse en una pieza de un rompecabezas cuya imagen todavía permanece oculta.

Recién en la jornada del lunes el Gabinete de Policía Judicial ingresó al lugar. Los peritos trabajaron durante varias horas, levantaron los restos y comenzaron una investigación que buscará responder las preguntas más elementales: quién era esa persona, cuánto tiempo llevaba allí y cómo terminó convertida en un puñado de huesos enterrados bajo el silencio.

La causa quedó en manos de la Fiscalía de Instrucción de Feria de Segundo Turno, a cargo del fiscal Alejandro Peralta Otonello, que deberá seguir el rastro de una historia que, por ahora, apenas deja ver su primera página.

Pero mientras la ciencia trabaja, la imaginación corre más rápido.

El hermetismo que rodeó el caso durante casi una semana alimentó toda clase de versiones. En los bares de todo el Valle, en los almacenes y en las conversaciones de esquina comenzaron a repetirse las mismas preguntas. Algunos hablan de un crimen reciente, de un cuerpo ocultado con premura en un rincón del monte. Otros miran mucho más atrás, hacia una época en la que el terror también elegía caminos secundarios y pueblos tranquilos para esconder sus huellas.

No es una asociación casual. La Serranita conserva en su memoria el recuerdo de haber sido refugio de conocidos represores durante la última dictadura militar. Ese antecedente histórico alcanzó para que surgiera una hipótesis que hoy circula con fuerza, aunque no existe ninguna evidencia oficial que permita relacionar el hallazgo con delitos de lesa humanidad.

En una investigación de este tipo, las conjeturas valen poco. La última palabra la tendrán los laboratorios, los antropólogos forenses y las pruebas científicas.

Hasta entonces, los únicos testigos siguen siendo esos huesos que alguien -o el tiempo- dejó bajo tierra sin esperar que, décadas o días después, alguien los encontrara. Y que empezaran a contar una historia que todavía nadie conoce.

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